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30 nov 2016

La guerra y la paz Por: Horacio González

Ante los cambios geopolíticos que promete la elección de Trump en Estados Unidos, Horacio González plantea la necesidad de elaborar un pensamiento popular sobre el Imperio y, para alimentarlo, ensaya una genealogía nacional de las doctrinas pacifistas.


Esta dialéctica nunca ha cesado, Tolstoi la ha cultivado como ninguno, también Louis Ferdinand Céline, Stendhal, Barbusse y desde luego, dos manifestaciones novelísticas contemporáneas de brillo inesperado, Las Benévolas de Jonathan Liddel y Vida y destino de Vasili Grossman, que tienen como centro la batalla de Stalingrado y el estudio de las grandes burocracias militares alemanas y rusas imbuidas de la ideologías de formidables maquinarias de acero y de destrucción de personas. La historia de la humanidad puede seguirse con una escéptica intercalación en la que períodos de guerra suceden a períodos de paz, en un ciclo que promete retroalimentaciones incesantes. El pacifista interviene como un tercero excluido, pero su intervención siempre parece ingenua. Las doctrinas pacifistas no parecen tener el brillo de la guerra, con sus tormentosos gritos y su aire perseverante de tragedia. Ahora bien, ya no nos podemos permitir –en vista de las elecciones norteamericanas–, permanecer sin visiones profundas y a la vez no simplistas, de lo que podría ser un foco del pensamiento humanístico sobre el Imperio –cuestión no menos tensa que necesaria– y en torno consiguientemente de la paz en el mundo. Lo que daríamos en llamar el pensamiento popular y de los movimientos sociales argentinos tiene muchos abastecimientos intelectuales sobre asunto tan crucial. Ninguno de los contendientes electorales de los EE.UU. garantizaba, cada uno a su manera, el cese mundial de las hostilidades. Un trasfondo de Apocalypse now rondaba y ronda por las dos grandes fracciones que confrontaron voto a voto en el seno profundo del enigmático pueblo al que le hablaron de “destino manifiesto”, y que ahora eligió uno que lo acerca a un abismo moral indescifrable.

2 feb 2014

Una nueva actitud Por Horacio González (DIRECTOR DE LA BIBLIOTECA NACIONAL)

Muchas voces autónomas y de larga trayectoria se hallan profundamente preocupadas por los deterioros producidos por la fuerza especulativa que lleva el nombre de un frecuentado fetiche, el dólar. Esas voces coinciden en que hay que lanzar una respuesta adecuada, novedosa y con capacidad de exhortar a la lucidez participativa de miles y miles de ciudadanos, que no coincidiendo necesariamente con algunas o muchas medidas puntuales del Gobierno, perciben que su desgarro empobrecería la vida de miles, la haría más egoísta e injusta. Es hora pues de ir pensando sobre la base de una corriente intelectual y moral que sin superponerse con organizaciones o grupos ya existentes, plantee el dilema que se le abre al país, de caer nuevamente en la hondonada que suelen cavar las antiguas elites dirigentes con argumentos de apariencia edificante, civilmente relucientes y hasta munidos de excelentes citas literarias, pero conducentes otra vez al abismo de una nación sin destino creativo, sumergida en la insalubre globalización, elogiada desde los paraísos fiscales y los editoriales del New York Times, réplicas pavlovianas de los que se escriben aquí.

20 mar 2013

¿Un Vaticano peronista? Por Horacio González


Como en el Medioevo, se ha desparramado por el mundo una profusa gestualidad que convierte la política en una nueva hermenéutica, una ciencia de los signos con interpretaciones que se sitúan entre lo cabalístico y las más diversas hechicerías. Nunca como hoy, en plena era de los medios, la política de gestos se establece como arte interpretativo, ya no de la manera en que los viejos cultores de la razón económica analizan la curva de precios, sino el orden simbólico que se puede analizar por el misterioso significado de la curva de desgaste de los sencillos zapatos del Papa, sin hablar de los sillones despojados en que se sienta, del tamaño y la materia de su cruz pectoral y del tiempo que insume viajando en ómnibus para abonar de su propia faltriquera una cuenta impaga de hotel.

16 oct 2011

¿Cómo juzgar al kirchnerismo? Continuación del diálogo con Yuyo Rudnik Por Horacio González

Querido Yuyo

                        Hace tiempo recibí tu carta, parte ya de una larga conversación, que si bien no sucede al margen de los incesantes acontecimientos políticos que se producen en el país, tiene una relativa autonomía de las coyunturas. Veo en primer lugar que hay un problema en cuanto al juicio sobre el kirchnerismo, llamándolo sin más “modelo”. Porque a pesar de que la palabra modelo parece señalar un conjunto establecido de contenidos, estilos y lenguajes, en verdad estamos ante una situación muy abierta y novedosa. Hay, sí, algunos esbozos permanentes, por un lado intentos de crear un orden consolidado y por otro, incesantes acontecimientos sin guión previo que pueden ser dispersivos pero mantienen una gran potencialidad democrática. Necesidad y contingencia, las dos dimensiones del ser político. No es fácil decir entonces a que nos referimos con la expresión “modelo”. Obedece más a la lógica de disputa del poder, que a un cuadro fijo de acciones articuladas y prefiguradas con capacidad de amoldar hechos futuros, aunque sí de darles un nuevo marco polémico. Hablaría mejor de algo parecido a lo que el historiador Shumway popularizó con el nombre de “ficciones orientadoras”. El gobierno las tiene y están en discusión: en los últimos tiempos, hay que buscarlas en las propuestas de industrialización y en las alianzas entre la esfera científico técnica y la autonomía productiva.

7 jul 2011

“En esta elección se pondrá en juego el proceso de transformación del Gobierno Horacio González

El director de la Biblioteca Nacional analizó el modelo kirchnerista 
 El director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, es uno de los intelectuales kirchneristas más activos. Las críticas a los medios de comunicación que se formulan desde Carta Abierta y el Observatorio de Medios, de los cuales forma parte, hicieron que la palabra de este sociólogo y ensayista trascendiera los círculos académicos. El intelectual dialogó con Diagonales y afirmó que "en estas elecciones se pone en juego el proceso de transformación del Gobierno".
–¿Qué pone en juego el kirchnerismo en estas elecciones?
–Esto se ha dicho de muchas maneras lo que quiere decir que hay una discusión profunda sobre los componentes de este programa de transformación en la Argentina. La Presidenta lo ha dicho en sus discursos pero, al mismo tiempo, no dice siempre lo mismo. En cada exposición de la Presidenta se tocan distintos puntos de lo que aún debe ser un programa a ser formulado. Los programas de transformación contienen lo que ya ha sido hecho y un conjunto de enunciados que van a tener que explicitarse en la campaña electoral de una manera más precisa.

14 jun 2011

Estigmatizando a Hebe Por Horacio González *


A muchos, los que no necesariamente hablamos el lenguaje de Hebe de Bonafini, siempre nos interesó su forma de pronunciarse. Floración pura del pensamiento popular, Hebe se expresa en la manifestación práctica de un juicio sin mediaciones. No tiene reparos en ejercer la calificación más ruda ni evita el epíteto excesivo, moldeado de primera mano en su significación lacónica, lapidaria. Mucho se ha dicho ya sobre Hebe y lo que haya que decir ahora es de un peso mayor en lo que significa tratar el tema de la estructura moral de la sociedad argentina. Hebe proviene de un habitáculo especial en la lengua, el que se ocupa con las formas desenfadadas y directas del dolor, nombrando sin sordina ni tabiques. La vida popular argentina abriga sus recovecos inimaginables en ese tejido primario donde se juega la relación entre familia biológica e historia colectiva. Sustraída de su vida cotidiana por el secuestro de sus hijos, Hebe improvisó con su ingenio del vivir una ideología urticante, sostenida en fuertes dictámenes de un pensamiento de aristas impensadas que acompañó el complejo ciclo de nuestra democracia. Se arrojó desde el intransigente saber de su vida doméstica al seno mismo de la tragedia nacional. En suma, perdió e inventó familias.

5 jun 2011

Sobre un vicepresidente Por Horacio González *

Días pasados escuché, en el salón Borges de la Biblioteca Nacional, a un hombre que presentaba un discreto atildamiento y una dicción que exhibía una gran fuerza autocontenida. Acostumbrado a ser claro, segmentaba continuamente su exposición en diversos apartados; 1, 2, 3... Hay en esta actitud algo del matemático que es, y también algo tenue de su formación dialéctica. Sin embargo, este atisbo pedagógico que indicaba la comunión entre dialéctica y matemáticas nunca obstaculizaba el señorío de una exposición política de gran originalidad. Ese hombre era el vicepresidente de Bolivia, Alvaro García Linera. Parecía cansado, era de noche y decía no haber almorzado, pero lo poseía el espíritu del orador. García Linera es un expositor que goza del momento único en que se recrea el público por medio de un discurso complejo y a la vez de sorprendente incidencia colectiva. El vicepresidente teoriza sin aplicar ideas previas a los hechos. Frasea como frente a una clase que de pronto se torna asamblea o plaza pública. Las ideas son las que surgen de las propias referencias con que se cargan los hechos, no exteriores a ellos. En todo momento la vicisitud histórica boliviana brota de los poros de sus dichos. Se pronunció por la idea de una contradicción incesante, en la que nunca se cierran las tensiones, que así acaban siendo creativas. La búsqueda de un punto donde la tensión se muestra plena de producción histórica –punto decisivo y difícil, que exige un trabajo interno de reacomodamiento de nuestras miradas tradicionales–, pasa a ser la definición misma de la política.

22 abr 2011

Vargas y Scalabrini Por Horacio González *

 Sería interesante pensar –discretamente, pues casi todo ya ha sido pensado– sobre la condición del intelectual. Pero posterguemos unas líneas la aparición de Vargas Llosa y en primer lugar veamos el caso de Raúl Scalabrini Ortiz. Me gustaría proponer que se trata de un intelectual sacrificial, al que defino como el que unge su prédica en términos de una misión trascendental. Nadie se la ha otorgado, pero se le va la vida en ello. Así, pone el sacrificio personal como precio de la verdad. Le sobrevuela la idea de suicidio, que Lugones había establecido, aunque no lo cometa. Su interés es por las grandiosas revelaciones. Las que suceden cuando en la conciencia colectiva se clavan los aguijones de la magna denuncia. Estas pueden consistir en el hecho de que todo está corroído. En que ha triunfado el mal bajo el nombre del bien, lo ilógico bajo el nombre de lo normal. Scalabrini abunda en estos temas; es su método para las reprobaciones. “Falso, todo es falso”, exclama angustiado cierta vez. Es que percibía una enaltecida trama cultural, pero dentro de ella se asfixiaba el país. Empréstitos ingleses, ferrocarriles ingleses, un Banco Central “hecho para los ingleses”.

14 mar 2011

Largas a Vargas Por Horacio González *

El escritor peruano Mario Vargas Llosa publicó ayer en España y Argentina una columna en torno de la polémica suscitada por la invitación a inaugurar en Buenos Aires la Feria del Libro. En el texto, el Premio Nobel de Literatura alude a Horacio González, cuya carta inicial a la Fundación El Libro generó la discusión. Aquí, la respuesta del ensayista.
Como veo que usted ha escrito en El País y lo ha reproducido La Nación, algo que en ciertas épocas se llamaba un brulote, debo responderle. Pensé, Vargas, que todo estaba claro. Que la polémica que resta se haría de un modo adecuado. Escribo esta nota para seguir defendiendo que sea así, y para ello deberé insistir una vez más que donde usted, Vargas, ve barbarie, hay civilización. Entonces, daré largas a Vargas. Es cierto que mi primera carta se prestaba a interpretaciones de diversa intencionalidad (por eso, fue aclarada y para que quedara aún más clara, retirada por indicación de la Presidenta; había volado la imaginación de varios diarios y del propio Vargas Llosa, que recordó la censura de sus libros durante el gobierno militar, en una extrapolación que no la hubiera hecho mejor su estrambótico personaje, el locutor de La Tía Julia y el escribidor). Pero la carta, al decir “lo invito a reconsiderar” y otras expresiones parecidas, no intentaba dar ninguna indicación a las autoridades de la Feria contrapuestas a la presencia de Vargas Llosa, sino a seguir interpretando la inauguración como el espacio de la voz de escritores que evitaran las típicas efusiones de cruzados de una organización política, que ante cualquier crítica menor estallan al grito de “inquisición, inquisición”. Luego, bienvenida su charla. Está muy claro que nunca hubo una supuesta cruzada contra el cruzado, limitándole sus libertades al Sr. Marqués.

11 feb 2011

Horacio González: “Es necesario operar un nuevo desvío en la historia argentina, a contramano de las derechas y los sectores conservadores”. Entrevista exclusiva de Iniciativa.

Reportaje de Ariel Goldstein y Federico Ghelfi
Iniciativa entrevistó en forma exclusiva a Horacio González, Director de la Biblioteca Nacional y Profesor Titular de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA). El intelectual de Carta Abierta se refirió en esta entrevista a la relación entre las izquierdas y el kirchnerismo y la enigmática vinculación del pasado con el presente que se expresa en la figura de Kirchner. Asimismo, aporta nuevas reflexiones que apuntan a problematizar y discutir las encrucijadas que plantea el accionar de las derechas para el avance del proyecto nacional en el marco de este año electoral.

En su momento ud. habló de Néstor Kirchner como el político de las grietas, una suerte de improvisador en la cuerda floja constante de la política, lo que era a su vez una de sus principales virtudes políticas, ¿Cómo imagina la sustitución en la política argentina y el escenario que se abre ante la ausencia de este personaje constitutivo?
Sí, he escrito algunas reflexiones en ese sentido. Son cosas que hace tiempo está pensando en especial Ricardo Forster sobre el tema del surgimiento inesperado de Kirchner en la medida en que ahí sí se abriría una brecha dentro de la excepcionalidad de la situación. Advertido a la pregunta respecto de cómo se sustituye una situación de excepcionalidad, permite imaginar la dimensión del problema. Es un tema que está sintiéndose con bastante agudeza, a través de las crisis que se reforzaron una vez fallecido Kirchner, por la condición de centro que sostenía su figura.

31 ene 2011

El derecho a la ciudad

Por Horacio González *
Se escucha en diversos ambientes el pensamiento de “recuperar la ciudad”. De la ciudad de Buenos Aires se trata. De la huraña, la enigmática, la conjetural ciudad de los porteños. La ciudad que alguien gobierna pero que nadie tiene. ¿Pero se conoce la ciudad? Desde hace muchos años suelen señalarse las diferencias sociales entre Norte y Sur, según el corte de la Avenida Rivadavia. En los últimos tiempos, se criticó el cercamiento clasista al que era sometida, al dificultarse los servicios médicos a los habitantes del conurbano. Mientras tanto, crecía la radicación de inmigrantes en nuevas localizaciones y las villas miseria se convertían en ámbitos de especulación inmobiliaria reflejando al capitalismo urbano realmente existente. Si por un lado se construía el Malba y el entrepreneur Alan Faena se ubicaba en el atolón de Puerto Madero, por otro se acentuaban los procesos laborales de servilismo, siniestros vasallajes cercanos a la mano de obra esclava.

19 ene 2011

Vargas Llosa y el liberalismo Por Horacio González *

No es fácil reprobar el liberalismo si lo vemos en el largo ciclo de gestación del mundo moderno. Sentimos esa dificultad aun ahora, cuando todavía se lo invoca bajo el criterio tradicional de la intangibilidad del individuo frente a la “razón de Estado” o ante los poderes corporativos. El caso de Robert Cox y su ejemplar actuación al frente del Buenos Aires Herald en los años ’70 sirve para evidenciarlo. Por supuesto, mirado el liberalismo a través de su evolución contemporánea, aparecen rostros suyos ya no tan decorosos.  Especialmente, el de no ser más una ética de la responsabilidad política sino el último refugio de las más crudas derechas económicas. Desde esos cortinajes emanan las críticas a las políticas públicas, a las intervenciones razonadas del Estado, a los populismos social-democráticos y a los socialismos épicos del siglo ya transcurrido.

20 dic 2010

La Argentina incompleta

Por Horacio González *
Todos los pueblos han forjado un personaje picaresco, aprovechador y simpáticamente precario. Contrafigura del arquetipo culto, ese personaje venía de abajo, revestía forma popular y áspera sabiduría. Nos aliviaba del peso de la ley y de la solemnidad vacía. El viejo Vizcacha sirve de ejemplo mayor. Pero con los barrabravas omnipresentes, quizá se ha agotado el ciclo del pícaro argentino, que también era un ser doliente. ¿Qué comienza? ¿La era de personajes desprendidos del pueblo, de él surgidos, piedra en mano, cascoteando bolivianos, castigando paraguayos?
Todavía no tenemos nombre para ellos, por si estuvieran lamentablemente destinados a convertirse en representativos de una época, de un modo de ser. Es que no son señoritos, de aquellos que reclutaba Manuel Carlés, ni engominados tacuaristas, antes que a este grupo lo devorase también la espiral revolucionaria que provenía de antiguos textos nacionales. Son una parte ejecutora de algo que hay que desentrañar mejor. Escuchémoslos. Mientras embisten, hablan una reconocible lengua popular que hemos inventado entre todos.

5 dic 2010

El idioma de Félix Díaz

Por Horacio González
Asistí a la conferencia de prensa que ofreció Félix Díaz, representante de la comunidad qom de Formosa. Escuchamos allí la vasta crónica de un sufrimiento que se arrastra a lo largo de la historia argentina. Precisamente, Félix Díaz pronunció pocas veces la palabra “Argentina”, pero cuando lo hizo se podía notar un matiz de angustia, de severidad pero de serena expectativa. Sería bueno que más dirigentes políticos, que más periodistas –hubo muchos, pero la conferencia no salió mucho en los diarios–, que más militantes de los grupos sociales y estudiantiles, hubieran escuchado ese modo de pronunciar el nombre que decimos muchas veces, sobre todo en el Bicentenario. “Argentina”. El matiz con que lo pronuncia Félix Díaz, inexistente en los lenguajes habituales del ciudadano rápido y del político ocupado (pues inventamos dialectos secos y sarcásticos para nuestras confrontaciones), me resultó profundamente conmovedor.

28 nov 2010

La Grita esencial

 Por Horacio González
Néstor Kirchner fue un tipo de político reconstructor que supo ver también el lado fracturado de la historia. Podría decirse que fundó su idea reconstructiva manteniendo siempre abierta la idea de fractura, de hendidura. Todo podía fallar, irse al diablo de un día para otro. Tener ese sentimiento de quebradura permanente sobre las cosas le inspiraba la rara perseverancia que le conocimos, la perseverancia del frágil. No es inconcebible la idea de que ese contraste entre lo débil y lo promesante ejerciera una atracción que no fuera percibida al principio. Morales Solá opina ahora que era un hombre rico y poderoso, razones poco aptas para dejar un halo legendario, que sólo emanaría de los indigentes y los fracasados. Es un error de apreciación. Kirchner sostenía su actividad sobre una grieta esencial en su biografía política. Por un lado, provenía de la política tradicional, amasada lentamente en una carrera y en las infinitas variaciones de una paciencia negociadora. ¿Pragmático, como suele decirse? Lo era. Por otro lado, destilaba un aire de improvisación y repentismo, todo entremezclado, de lo cual surgían destilados símbolos que operaban en la encrucijada del presente y del futuro colectivo.

18 nov 2010

Para enfrentar a la derecha, Cristina Fernández necesita de todos nosotros Por Pablo E. Chacón

 González cree que la presidenta de la Nación, Cristina Fernández, "sacará la fuerza del dolor" de semejante pérdida, claro que "necesitará de todos nosotros" para evitar que "la avanzada de la derecha arrase con todo lo conseguido estos años" en los que sin dudas "la figura central fue Néstor Kirchner", dijo.
En una conversación con Política&Medios, el sociólogo, ensayista y director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, conmovido, argumentó sobre la necesidad de no retraerse sino de profundizar el rumbo abierto en el 2003, teniendo en cuenta "la agresividad y el estímulo que tomará (a partir del deceso de Kirchner) la ofensiva conservadora" en el país. 

"Kirchner es insustituible, pero habrá que crear situaciones nuevas. Fundar situaciones nuevas, apoderarse de su herencia, cavar más hondo. Es imprescindible: repito: la derecha de este país está organizada, tiene dinero, diarios, revistas, apoyos internacionales y ningún escrúpulo. Y sin embargo, de algunas medidas, muy acertadas del gobierno de Néstor (por Kirchner) y de la presidenta, no hay retorno", agregó el autor de "Filosofía de la conspiración. Marxistas, peronistas y carbonarios", que publicó la editorial Colihue.

20 jul 2010

Teología y biopolítica Por Horacio González * Sociólogo, director de la Biblioteca Nacional.

Las corrientes profundas de una sociedad no tienen por qué ser mayoritarias, se proponen ser intensas y visibles. Estos dos conceptos, visibilidad e intensidad, han cobrado vuelo en el lenguaje político contemporáneo. Hay una moral de las minorías activas que actúan con concentrado despliegue de identidades. Esto puede dar lugar a expresiones urbanas características: se llaman marchas de orgullo. Hace tiempo que han abandonado los ocultos bastidores. Puede decirse que ha culminado la sigilosa gesta que está en el centro de monumentos literarios como En busca del tiempo perdido, de Proust. Allí se consideraba la homosexualidad como una secta secreta, un arte del lenguaje que recorría calladamente la historia misma de la humanidad. En los grandes conglomerados humanos postindustriales, la visibilidad y el cambio de nombre de la “secta secreta” propone nuevos temas existenciales, estéticos y jurídicos. Otro nombre propio, movimiento gay, surgido hace varias décadas en California, permite ahora sacarlo de los contextos prejuiciosos que tenían las otras denominaciones, aunque con el tiempo se encontrarán palabras sin duda más apropiadas que este fantasioso vocablo.

7 jun 2010

Periodismo y sentido común Por Horacio González

Si el primer capítulo de la voluntad periodística nacional correspondió a la Gaceta de Buenos Aires, hay que convenir que era un surgimiento que suponía la aparición de un nuevo concepto de voz pública oficial. En la Gaceta de 1810 se escribirían preferentemente noticias diplomáticas y de guerra. Pero allí se publicará también el célebre Decreto de supresión de honores, que es el máximo escrito de un Estado en contra de sus símbolos protocolares y de mando. Era una formidable paradoja que intentará asentar la idea de un poder desnudo de símbolos, basado en los mecanismos abstractos de un mero “orden numerario”. Nunca más se leería en los diarios argentinos una pieza tan extraña como ésta.

24 may 2010

La revolución de los textos vacilantes Por Horacio González - Director de la Biblioteca Nacional


Horacio González
Los acontecimientos de 1810 mantienen ante nosotros una deficiencia de textos, una marca de duda sobre autorías, una penumbra elocuente sobre el modo de justificar sus propósitos. No le quita nada de esto su interés. Era una revolución político-militar sin el idioma de Clausewitz, sin lectura de Hegel –que módicamente vendrán después–, y con un débil Rousseau. Hipólito Vieytes leía a Adam Smith; su ejemplar de Riqueza de las naciones aún se conserva con su firma. El peso de las cancillerías extranjeras, la de Gran Bretaña, la de los Braganza, los movimientos de la Infanta Carlota, actúan como una pesadilla opresora o como secreta inspiración en la conciencia de los protagonistas de la revolución. La calificación de aquellos sucesos con la palabra revolución no deja de ser una proyección del presente sobre el pasado, si bien el vocablo ni es desconocido ni deja de emplearse a menudo. Pero la conciencia revolucionaria que a veces se les atribuye a los protagonistas de la hora es portadora de lenguajes que provienen de un mundo prerrevolucionario o que imagina grandes mutaciones con los atributos de la lengua clásica.

23 abr 2010

Un nuevo frente social y político Por Horacio González * Sociólogo, profesor de la UBA, director de la Biblioteca Nacional.

En el multitudinario acto de Tribunales a propósito de la ley de medios pudo verse sugerido, apenas bocetado, un nuevo frente social y político para intervenir en el futuro inmediato y mediato del país. ¿Pero puede una aglutinación nueva, de esa índole, surgir a propósito de un debate sobre los medios de comunicación? Es que un novedoso conglomerado cultural, social y político se insinúa en los yacimientos populares de la política argentina. El debate sobre los medios de comunicación –que se refiere a la articulación general de los símbolos sociales con el lenguaje público– puede situarse en el lugar propicio para darle un nuevo horizonte al tema. Es una disputa sobre la conciencia colectiva, sus ritmos, texturas y lenguajes.