23/10/2014

ARSAT-1 primer satélite argentino de telecomunicaciones.




19/10/2014

Argentinos en órbita Por Adrián Paenza

El triunfo tecnológico de esta semana es la culminación de un cambio enorme en las prioridades del sector. El insólito negocio de Nahuel 2, las demoras para lanzar el segundo satélite y la intervención de Néstor Kirchner para crear uno íntegramente argentino.


Para poder poner un satélite en el espacio, los países del mundo se reparten las órbitas. Es decir, hay un organismo especializado de las Naciones Unidas, llamado Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), que distribuye las “cajas espaciales”. La Argentina tiene asignadas dos 1). Una está a 72 grados de longitud Oeste. La otra, corresponde a 81 grados Oeste. Ambas posiciones orbitales se miden con respecto al meridiano de Greenwich. El Arsat-1, lanzado el jueves, ocupará la de 72 grados. ¿Por qué ser tan específico con estos datos? Sígame por acá y verá.

9/10/2014

Ganadores y perdedores Por Bernardo Kliksberg *

¿Dónde está la bonanza?

Frente al avance permanente de las innovaciones tecnológicas altamente positivas para el género humano, y ante el deslumbramiento con las grandes fortunas, se corre el riesgo de perder de vista lo que realmente sucede con la economía mundial.
Un estudio reciente de la OIT, la OCDE y el Banco Mundial muestra que el objetivo más importante de una economía –producir trabajos, y trabajos de buena calidad, “trabajos decentes”, como los llama la OIT– no se está dando. La economía mundial está creando pocos trabajos y aún muchos menos de calidad. Por otra parte, los salarios están estancados, su porcentaje en el producto bruto mundial cae y aumentan las ganancias de las corporaciones que se llevan una parte cada vez mayor de los beneficios del incremento de la productividad.
En ese marco crecen sin pausa alguna las desigualdades, factor central de las crisis.

7/10/2014

LA HISTORIA DEL BANCO CENTRAL ARGENTINO, DESDE SU CREACION EN 1933 BAJO CONTROL BRITANICO Por Sergio Wischñevsky

Tras los cambios dispuestos por el Gobierno en el BCRA, el historiador Sergio Wischñevsky repasa sus orígenes a partir de una cláusula secreta, la transformación operada por el peronismo y, luego, la vuelta a la subordinación privada internacional.

“Yo creo que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que los ejércitos permanentes.”
Thomas Jefferson
“Permítanme emitir y controlar la moneda de una nación y no me ocuparé por quién haga las leyes.”
Meyer A. Rothschild


El 7 de febrero de 1933 la Argentina firmó con Inglaterra lo que se dio en llamar el Pacto Roca-Runciman, que para muchos políticos de entonces, entre ellos el senador Lisandro de la Torre, y para gran parte de la historiografía argentina, constituyó una de las negociaciones más vergonzosas de nuestra historia. Los términos de aquel arreglo depararon, sin embargo, una sorpresa más: una cláusula secreta que se conoció tiempo después y que hoy cobra una sugerente actualidad: la creación en la Argentina de un Banco Central mixto, donde se le otorgó a la banca privada de capital predominantemente británico el control financiero del país.