Oscar González
Ya desde los comienzos de la gestión del ex presidente Néstor Kirchner, el endeudamiento público ocupó un lugar significativo cuando se abrió el conflicto con el Fondo Monetario Internacional, que exigía destinar el 5 por ciento del superávit primario al pago de los servicios de la deuda. El gobierno mantuvo firme su propuesta de aplicar un porcentaje no mayor al 3 por ciento, lo razonable para un país que emergía de la crisis de 2001 con una enorme deuda social. El FMI tuvo que aceptarlo, mientras arreciaban las críticas del establishment financiero local e internacional a la nueva administración y su rumbo económico.











