EL ECUATORIANO PABLO DAVALOS Y SUS REFLEXIONES SOBRE EL POSNEOLIBERALISMO
Asesor de la Conaie, la organización indígena más grande del Ecuador, miembro de Clacso y profesor universitario, Pablo Dávalos advierte sobre el “neoinstitucionalismo”, la continuación, dice, del neoliberalismo por otros medios. Las políticas extractivistas en América latina y el significado del sumak kawsay, la filosofía originaria del “buen vivir”, que en Ecuador está incorporada a la Constitución.
Desde Quito
–Una de las paradojas más visibles en Ecuador es que a la vez que es una economía dolarizada, tiene la legislación más avanzada sobre “el buen vivir”. ¿Cómo conviven esas dos realidades? ¿Qué materialidad tiene, más allá del texto constitucional, la cuestión del buen vivir?
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11 abr 2011
12 mar 2010
En una conferencia sobre biotecnología los científicos denuncian que se favorece a las empresas Portal Biodiversidad en América Latina y El Caribe Traducción del portugués Susana Merino
La Vía Campesina de América del Norte, la Red de Defensa del Maíz y la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales realizaron una conferencia pública y una entrevista colectiva para explicar su posición con relación a la Conferencia sobre Biotecnologías agrícolas en los países en desarrollo de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO) que comenzó el primero de marzo en Guadalajara, Jalisco,México.
22 ene 2010
América del Sur: una década para reconstruir la esperanza por José Cornejo
Los medios etnocéntricos impusieron al mundo su imaginario de Sudamérica. Una sociedad agreste, primitiva, indígena. Siempre vista a través del prisma turístico del Amazonas o las ruinas incas del Machu Picchu. Un tren vetusto cargado de aves domésticas y campesinos mexicanos (a veces resulta difícil explicarle a un estadounidense que los mexicanos no pertenecen a América del Sur). Nunca se ausenta de ese imaginario cinematográfico el chullo (gorrito) del altiplano, con una llama entretejida, y las experiencias alucinógenas del libro de Castaneda. En los casos en que se intentaba una lectura menos superficial, se lo presenta como una tierra arrasada por dictaduras feroces y guerrillas, fenómeno propio de la cultura “caudillista y autoritaria”, y sus naciones predestinadas al subdesarrollo. Sin embargo, Sudamérica construye, con gran esfuerzo, un futuro mejor. Y la mejoría de las últimas décadas es notable.
Hacia mediados de los ’80, los gobiernos militares de Sudamérica empiezan a caer. Se abre un proceso de democratización generalizado. Las múltiples crisis económicas arreciaron contra esa democracia frágil, pero a diferencia del pasado, las interrupciones civiles no abrirán las puertas a un gobierno militar. La crisis de la deuda convertirá a los ’80 en la década perdida, y el Consenso de Washington, hará de los ’90 el paradigma neoliberal… pero aun así Sudamérica comienza a obtener resonantes resultados en su desarrollo. Esto puede verse leyendo con detenimiento los últimos informes de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, entre ellos: 2009, Balance preliminar de las economías de América Latina y el Caribe, CEPAL; Panorama social de América Latina 2009. Capítulo I; y CEPAL, Anuario estadístico de América latina y el Caribe, 2008.
Hacia mediados de los ’80, los gobiernos militares de Sudamérica empiezan a caer. Se abre un proceso de democratización generalizado. Las múltiples crisis económicas arreciaron contra esa democracia frágil, pero a diferencia del pasado, las interrupciones civiles no abrirán las puertas a un gobierno militar. La crisis de la deuda convertirá a los ’80 en la década perdida, y el Consenso de Washington, hará de los ’90 el paradigma neoliberal… pero aun así Sudamérica comienza a obtener resonantes resultados en su desarrollo. Esto puede verse leyendo con detenimiento los últimos informes de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, entre ellos: 2009, Balance preliminar de las economías de América Latina y el Caribe, CEPAL; Panorama social de América Latina 2009. Capítulo I; y CEPAL, Anuario estadístico de América latina y el Caribe, 2008.
25 nov 2009
Roubini respalda el control de capitales para frenar el alza de las monedas en la región
América Latina debe controlar el ingreso de capital para evitar una excesiva apreciación de sus monedas y prepararse para enfrentar una débil expansión en el 2010 por la lenta recuperación global, sostuvo ayer el economista Nouriel Roubini.
El experto, uno de los pocos que logró anticipar con precisión la dimensión de la crisis financiera mundial, aseguró que con una apertura hacia los mercados de capitales, la Argentina en 2010 tendrá una recuperación lenta de su economía estimada en 2,5 por ciento, que se convertirá en recuperación robusta para 2011.
El experto, uno de los pocos que logró anticipar con precisión la dimensión de la crisis financiera mundial, aseguró que con una apertura hacia los mercados de capitales, la Argentina en 2010 tendrá una recuperación lenta de su economía estimada en 2,5 por ciento, que se convertirá en recuperación robusta para 2011.
11 nov 2009
Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL: “América Latina debe avanzar hacia un modelo social basado en la garantía real de los derechos” Por Fernando Arellano Ortiz (CRONICON, especial para ARGENPRESS.info)
Desde una óptica no solo económica sino ecológica y sociológica, Alicia Bárcena Ibarra, la bióloga mexicana, actualmente secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), organismo de estudio e investigación dependiente de Naciones Unidas con sede en Santiago de Chile, hace una análisis en entrevista exclusiva con CRONICON sobre el impacto de la crisis sistémica del capitalismo en esta región.
Bárcena sostiene que el desafío de los países latinoamericanos es “encontrar nuevas fórmulas que nos permitan, como región, retomar una ruta de crecimiento económico en consistencia con nuestras necesidades sociales”.
Es enfática en señalar que ahora luego del rotundo fracaso del neoliberalismo, en el capitalismo no se puede optar por un solo modelo económico, y por el contrario, cada país en el caso latinoamericano, debe adoptar su propio esquema que posibilite un real desarrollo social pero no a partir de la exportación única de productos primarios sin valor agregado, sino procurando la innovación industrial y, sobre todo, lo que denomina como “el ADN de la igualdad social” para garantizar efectivamente los derechos fundamentales a los ciudadanos.
Se trata, explica, de “transitar de la exclusión social a un desarrollo incluyente con convergencia productiva y empleo”.
Bárcena sostiene que el desafío de los países latinoamericanos es “encontrar nuevas fórmulas que nos permitan, como región, retomar una ruta de crecimiento económico en consistencia con nuestras necesidades sociales”.
Es enfática en señalar que ahora luego del rotundo fracaso del neoliberalismo, en el capitalismo no se puede optar por un solo modelo económico, y por el contrario, cada país en el caso latinoamericano, debe adoptar su propio esquema que posibilite un real desarrollo social pero no a partir de la exportación única de productos primarios sin valor agregado, sino procurando la innovación industrial y, sobre todo, lo que denomina como “el ADN de la igualdad social” para garantizar efectivamente los derechos fundamentales a los ciudadanos.
Se trata, explica, de “transitar de la exclusión social a un desarrollo incluyente con convergencia productiva y empleo”.
1 nov 2009
“Lo peor de la crisis todavía está por venir” Por Raúl Dellatorre
DURA ADVERTENCIA PARA LATINOAMERICA DEL ECONOMISTA ECUATORIANO QUE DISEÑA EL BANCO DEL SUR
Estrecho colaborador de Rafael Correa, Pedro Paez Pérez alertó que se genera la ilusión de una recuperación para disimular una salida que será dolorosa para el Tercer Mundo. “Estados Unidos la administra, ellos son expertos en demoliciones.”
“¿Creen que se viene el derrumbe del sistema capitalista? No se olviden que hay expertos en demoliciones.” La frase es lapidaria. ¿Su intención? Advertir sobre los riesgos de ilusionarse con que la crisis la sufre el centro del capitalismo, cuando es este centro de poder, Estados Unidos, el que sigue manejando los tiempos y las respuestas globales a la crisis. ¿Una crisis autogestada? No tanto, pero tampoco tan lejos. ¿Su autor? Pedro Paez Pérez, el economista que el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, puso al frente de la construcción de la propuesta de Nueva Arquitectura Financiera para América Latina, cuyo primer pilar será el Banco del Sur.
Paez Pérez pasó por Buenos Aires para participar de un coloquio organizado por el Cefid.Ar (el centro de estudios formado por la banca pública y cooperativa). Este periodista tuvo oportunidad de participar de un profundo intercambio de ideas del visitante con economistas locales en la sede de Clacso de esta capital, un día después en una entrevista para Visión Siete (en la televisión pública) y, en el medio, conversaciones “mano a mano” con este especialista. De su personalidad se destacan la audacia de sus propuestas y la firme convicción “militante” con la que asume la reestructuración del sistema financiero y la reinserción estratégica de Latinoamérica en el mundo. Lo que sigue es un extracto de sus planteos.
Estrecho colaborador de Rafael Correa, Pedro Paez Pérez alertó que se genera la ilusión de una recuperación para disimular una salida que será dolorosa para el Tercer Mundo. “Estados Unidos la administra, ellos son expertos en demoliciones.”
“¿Creen que se viene el derrumbe del sistema capitalista? No se olviden que hay expertos en demoliciones.” La frase es lapidaria. ¿Su intención? Advertir sobre los riesgos de ilusionarse con que la crisis la sufre el centro del capitalismo, cuando es este centro de poder, Estados Unidos, el que sigue manejando los tiempos y las respuestas globales a la crisis. ¿Una crisis autogestada? No tanto, pero tampoco tan lejos. ¿Su autor? Pedro Paez Pérez, el economista que el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, puso al frente de la construcción de la propuesta de Nueva Arquitectura Financiera para América Latina, cuyo primer pilar será el Banco del Sur.
Paez Pérez pasó por Buenos Aires para participar de un coloquio organizado por el Cefid.Ar (el centro de estudios formado por la banca pública y cooperativa). Este periodista tuvo oportunidad de participar de un profundo intercambio de ideas del visitante con economistas locales en la sede de Clacso de esta capital, un día después en una entrevista para Visión Siete (en la televisión pública) y, en el medio, conversaciones “mano a mano” con este especialista. De su personalidad se destacan la audacia de sus propuestas y la firme convicción “militante” con la que asume la reestructuración del sistema financiero y la reinserción estratégica de Latinoamérica en el mundo. Lo que sigue es un extracto de sus planteos.
28 oct 2009
Globalización imperial y movimientos sociales en Latinoamérica Por James Petras y Henry Veltmeyer
Introducción
El crecimiento sin obstáculos del capitalismo euroestadounidense después de la caída del comunismo soviético y europeo, la conversión de China e Indochina al capitalismo de Estado y el auge de dictaduras militares de libre mercado en Latinoamérica, respaldadas por EE.UU., dan un nuevo ímpetu a la construcción occidental imperial llamada “globalización”.
El proceso de globalización fue el resultado de condiciones ‘externas’ e ‘internas’ y coaliciones de clase incrustadas en la estructura social tanto de los países imperiales como de los países ‘recipientes’ u objetivos. La expansión del capital no fue ni un proceso lineal o de expansión (acumulación) continuada ni uno de colaboración sostenida de los paises objetivos. Las crisis en los centros imperiales y las transformaciones de los regímenes en los países colaboradores afectaron al flujo de capital, al comercio, a las normas y a las regulaciones.
Una de las consecuencias no pretendidas de la ascensión de las clases dominantes globales fue el surgimiento de movimientos sociales a gran escala y tumultuosos, especialmente en Latinoamérica, que retaron a los gobernantes, ideología e instituciones que mantenían el imperio global.
Las relaciones entre globalización imperial y movimientos sociales son complejas, cambiantes y están sujetas a reveses y avances. Este estudio, con atención a Latinoamérica, plantea diversas hipótesis al explorar la relación entre globalización y movimiento social durante un período de treinta y cinco años: desde el comienzo de la doctrina del libre mercado que es la fuerza motora de la globalización (1975) hasta hoy (2010). Este arco temporal nos proveé del tiempo suficiente para observar las operaciones a largo plazo del capital global y las trayectorias históricas de los movimientos sociales. Tomando Latinoamérica en su conjunto como una sola entidad, ampliamos nuestro campo de acción y minimizamos la posibilidad de desarrollos idiosincráticos específicos para un solo país.
Nuestra investigación se guía por un número específico de hipótesis que serán testadas a través de un análisis histórico de las tendencias económicas globales y la trayectoria de los movimientos sociales. Empezaremos haciendo un breve repaso de las dinámicas de la globalización y el crecimiento de los movimientos sociales en Latinoamérica para entonces especificar nuestras hipótesis clave acerca de las relaciones entre globalización y movimientos sociales.
Globalización: Clase, Estado y Economía
El comienzo de una nueva y dinámica fase de expansión de capital imperial, que llamaremos globalización, debe mucho al resultado político favorable de la lucha a escala mundial entre el capital y la clase obrera. La derrota y retirada de la clase obrera en Occidente, particularmente en EE.UU. e Inglaterra, y la autodestrucción de los regímenes comunistas del este pusieron los cimientos para una agresiva cruzada global contra regímenes y movimientos de izquierda en el tercer mundo, especialmente en Latinoamérica. El retroceso de los movimientos obreros fue particularmente vicioso y triunfal en Latinoamérica, donde la mayor parte del continente experimentó la instauración de dictaduras militares que desmantelaron las restricciones nacionales a los flujos de capital y los aranceles.
Dentro de este nuevo marco global de artífices de la construcción imperial y regímenes autoritarios colaboracionistas, hay varios factores que intensificaron la expansión global económica.
(1) La innovación tecnológica, especialmente las tecnologías de la información, aceleró los flujos de capital y mercancías.
(2) La acumulación a gran escala de capital en los Estados imperiales, una bajada relativa en los porcentajes de los beneficios y el creciente rol del capital financiero espolearon las inversiones en ultramar, la especulación y las liquidaciones de empresas privatizadas.
(3) La competición intensificada entre EE.UU., la Unión Europea y Asia, llevó a las MNC (Corporaciones Multinacionales en sus siglas en inglés) a buscar ventajas asegurando bancos y recursos; cuotas de mercado dentro de Latinoamérica.
(4) El surgimiento de dictaduras derechistas pro occidentales proveyó condiciones socioeconómicas excepcionalmente favorables para liquidaciones y adquisiciones de empresas y recursos locales, extraordinarios dividendos en especulación financiera y oposición mínima de reprimidos sindicatos y partidos nacionalistas y de izquierda.
Como consecuencia de estos cambios estructurales, se pusieron en práctica doctrinas de libre mercado y políticas neoliberales con el resultado de acuerdos de libre comercio bilaterales (NAFTA- Tratado de Libre Comercio de América del Norte en sus siglas en inglés-) y desregulación de las economías. El crecimiento de la actividad especulativa enraizó y prosperó al mismo tiempo que las redes de garantía social fueron desmanteladas.
Después de más de dos décadas de desarrollo altamente polarizado y crecimiento mediocre, las economías neoliberales se estancaron y entraron en crisis: los precios de las mercancías (commodities) cayeron, las burbujas financieras estallaron, estafas bancarias a gran escala empobrecieron a los ahorradores de la clase media, inversionistas fueron defraudados... llevando a un colapso económico virtual y a un desempleo masivo. En los primeros años del nuevo milenio, Latinoamérica se enfrentó a una crisis sistémica en la cual los regímenes neoliberales fueron depuestos, los movimientos sociales crecieron y las bancarrotas económicas se multiplicaron. Se elegieron partidos y coaliciones de centro izquierda que tendieron a implantar medidas de mejora que aliviaron el impacto de la crisis. Se aprobaron paquetes de estímulo para reavivar las economías. El auge de los precios agrícolas y minerales en el mercado mundial facilitó la recuperación económica, que duró hasta el comienzo de la recesión económica de 2008.
Movimientos Sociales
Brotando del polarizado crecimiento, de la intensificada explotación del trabajo y del desplazamiento de campesinos y granjeros, todo ello endémico de las políticas de libre mercado, el descontento social se extiende en las zonas rurales, especialmente entre los trabajadores rurales sin tierra, los campesinos y las comunidades indígenas. Emergió una nueva generación de líderes militantes con capacidad para conectar el malestar local con políticas estructurales nacionales e internacionales. Los movimientos de masas se establecieron en los primeros años de la década de los noventa y lanzaron una serie de campañas masivas y movilizaciones que se extendieron a las ciudades e hicieron involucrarse a la creciente masa de trabajadores urbanos desempleados, funcionarios, y empresarios y profesionales de clase media empobrecidos y cada vez menos reciclables.
Las crisis precipitaron revueltas a gran escala, comandadas por los nuevos movimientos sociales, que demandaban cambios sistémicos pero se apaciguaban ante la elección de regímenes de centro izquierda. La primera década del siglo XXI ha sido testigo del ascenso y declive de la actividad de movimientos que eventualmente se asentaban en cambiantes nichos del nuevo orden presidido por los regímenes de centro izquierda.
Hipótesis Clave
La expansión de la ‘globalización’ o el desarrollo del modelo imperialista centralizado fueron acompañados del crecimiento de los movimientos sociales de masas. Esto plantea la cuestión fundamental de la relación entre los dos procesos. Presentamos varias hipótesis para explorar esta relación.
(1) Cuanto mayores sean las desregularizaciones de la economía, mayores serán la aceleración de la globalización y el impulso para el crecimiento de los movimientos sociales.
(2) Las crisis y el colapso de la globalización desregularizada lleva a un mayor protagonismo y una mayor radicalización de los movimientos sociales hasta incluir levantamientos sociales que deponen regímenes en curso.
(3) Cuanto mayores son la regulación y el control del proceso de globalización por parte del régimen, menor es el impacto de las crisis, más moderadas las actividades de los movimientos sociales y menos probable una rebelión popular.
(4) Cuanto más débil sea la red de seguridad social en tiempos de crisis, mayores serán los movimientos sociales y más radicales sus demandas. Por el contrario, cuanto más fuerte sea la red de seguridad social en tiempos de crisis menor será el crecimiento de movimientos sociales y más reformistas sus demandas.
(5) La depreciación mundial de las mercancías (commodities) tiene más posibilidades de crear como subproducto movimientos sociales radicales que los períodos de precios boyantes.
Combinando nuestras cuatro principales variables en una sóla hipótesis sobre la relación de la globalización y los movimientos sociales, llegamos a las dos proposiciones siguientes:
Las condiciones óptimas para los movimientos sociales radicales de masas aparecen cuando una economía sufre una alta desregularización, en tiempos de crisis financieras y recesión productiva, cuando los precios de las mercancías (commodities) están a la baja y en un contexto débil de garantías sociales.
Por el contrario, los movimientos sociales radicales de masas tienen menor posibilidad de surgir bajo una economía altamente regulada, con una fuerte red de seguridad social y en un contexto mundial de precios de mercancías (commodities) al alza y economía boyante.
Poniendo a prueba la hipótesis: Latinoamérica 1980-2010
Entre 1980 y 1990, Latinoamérica experimentó un período de creciemiento moderado y precios estables en el mundo para sus mercancías (commodities). Éste fue un período de desmantelamiento mayor de las regulaciones estatales sobre la economía y de un debilitamiento de las redes de seguridad social. Y aún así no se produjeron levantamientos sociales importantes ni se crearon movimientos sociales de masas, excepto en Chile entre 1985 y 1986, que terminaron con el pacto político, respaldado por EE.UU., entre los pinochetistas y los partidos de la socialdemocracia cristiana y su subsecuente ascenso al gobierno en 1990.
Durante la primera mitad de la década de los noventa los precios de las mercancías (commodities) descendieron hasta mínimos históricos, la red de seguridad social continuaba deteriorándose; los beneficios del capital se multiplicaron en una orgía de privatizaciones y adquisiciones extranjeras mientras el crecimiento general se estancaba. Crecieron los movimientos sociales, la movilización de masas, extendiéndose del campo a las ciudades aunque se dieron pocas rebeliones populares.
En el período entre el final de la década de los noventa y los primeros años del 2000 (aproximadamente 1999-2003) se experimentó una gran crisis socio-económica y política, incluyendo crisis económicas y financieras en Argentina, Bolivia, Brasil, Venezuela, Ecuador, Perú y Uruguay. Después de más de veinte años de políticas de libre mercado acompañando al proceso de globalización, la red de seguridad social estaba hecha jirones. Los precios de las mercancías (commodities) se mantenían bajos y la desregularización financiera agudizaba la vulnerabilidad de las economías ante la recesión en EE.UU.
Entre 2000 y 2005 los regímenes neoliberales se depusieron o cambiaron en Argentina (tres regímenes en dos semanas- 2001-2002), Bolivia (2003, 2005), Ecuador (2000, 2005), Perú, Uruguay, Brasil, Venezuela (el régimen golpista duró cuarenta y ocho horas- 2002). Los movimientos sociales crecieron precipitadamente en toda la región y sus demanadas se radicalizaron, demandas que incluían cambios estructurales fundamentales. El Movimiento de los Campesinos sin Tierra en Brasil (MST) lideró los movimientos de ocupación masiva de tierras en el país. Levantamientos obreros, campesinos e indígenas expulsaron en Bolivia a dos gobiernos elegidos en curso. En Ecuador, coaliciones de movimientos indígenas y urbanos derrocaron un gobierno neoliberal en curso en 2000 y un movimiento ampliamente basado en ciudadanos de las urbes expulsó a un régimen neoliberal corrupto en 2005. En Argentina, una rebelión popular liderada por organizaciones vecinales de trabajadores de clase media, desempleados y empobrecidos, expulsó a presidentes neoliberales y dominó la política de 2001 a 2003. En Venezuela, una movilización popular masiva, con aliados militares, expulsó a la junta empresarial-militar de abril de 2002, respaldada por EE.UU., y restableció en el poder al Presidente Chávez.
El período entre 2003 y 2008 fue testigo de una subida pronunciada de los precios de las mercancías (commodities) hasta niveles récord. El auge de los regímenes de centro izquierda estuvo acompañado de controles sobre el capital, la restauración parcial de la red de seguridad social, una recuperación económica rápida y un crecimiento relativamente alto. Los movimientos sociales dejaron de crecer, sus demandas se centraron en reformas inmediatas, las movilizaciones fueron menos frecuentes y algunos de sus líderes clave fueron designados cargos en la administración.
En el período entre 2008 y 2010 se produjo un pronunciado descenso del crecimiento que reflejaba el impacto de la recesión mundial y la bajada de los precios de las mercancías (commodities). Mientras la mayoría de los países entraba en recesión, el sistema financiero no experimentó un colapso comparable al del período anterior (2000-2002), en parte debido a los controles sobre el capital que tenían lugar desde la primera parte de la década. Mientras crecía el desempleo y los niveles de pobreza se incrementaban, la mejora de la red social minimizó el impacto de la recesión. Los movimientos sociales aumentaron su actividad y experimentaron un crecimiento medio pero con pocos, si es que alguno, retos al poder estatal, al menos durante los primeros dos años de duración de estas crisis en transcurso.
Conclusión
Nuestro repaso histórico demuestra que factores como la implantación de cambios neoliberales y la profundización en la globalización no llevan por sí solos al crecimiento de movimientos sociales masivos y radicales: así lo atestigua el período de 1980 a 1990. Ni tampoco el bajo precio de las mercancías (commodities), una débil red de seguridad social o unos ingresos estatales en declive provocan levantamientos populares y la creación de movimientos sociales radicales de masas. De la misma forma, una crisis económica, como la recesión de 2008 a 2010, no ha llevado a un resurgir de los movimientos sociales de masas radicales o de las rebeliones populares.
Sólo cuando una combinación de factores internos, como una débil red de seguridad social y una economía desregulada, y una crisis externa, como una recesión global, y unos precios de mercancías (commodities) mundiales a la baja, tenemos condiciones posibles para el crecimiento de movimientos sociales de masas radicales y dinámicos.
Los escritores que se centran o empiezan desde una perspectiva de ‘sistema mundial’ o cualquier otra de carácter ‘globalista’ cuando intentan estudiar el auge de los movimientos sociales como una función de las ‘operaciones’ de mercado fracasan a la hora de tener en consideración las luchas políticas y sociales internas y las políticas sociales estatales resultantes como factores determinantes.
Deberíamos resaltar que las rebeliones de los movimeintos sociales no ocurren de repente porque todas las contingencias tengan lugar. Los levantamientos sociales a finales de los años noventa y la primera mitad de los años del nuevo milenio tuvieron una década de gestación: organizándose, acumulando fuerzas sociales, creando alianzas con disidentes de las instituciones -como miembros radicales de la iglesia- y desarrollando líderes y cuadros de mando. Las crisis económicas, como mucho, fueron el evento “disparador” del severo descrédito de la clase dominante, minada la imperante ideología de la ‘globalización’, que permitió a los movimientos dar un salto cualitativo de la protesta a la rebelión política y el cambio de régimen.
Finalmente, aunque no es esencial para este estudio, deberíamos indicar que mientras los movimientos sociales en su climax fueron capaces de derrocar regímenes neoliberales, no fueron capaces de conseguir poder político y revolucionar la sociedad: sus levantamientos permitieron a políticos de centro izquierda llegar al poder. Irónicamente, una vez en el poder, aprobaron suficientes reformas económicas y sociales como para mantener a distancia la vuelta a la radicalización de los movimientos cuando la crisis económica mundial golpeara de nuevo al final de la primera década de este siglo.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=94016
El crecimiento sin obstáculos del capitalismo euroestadounidense después de la caída del comunismo soviético y europeo, la conversión de China e Indochina al capitalismo de Estado y el auge de dictaduras militares de libre mercado en Latinoamérica, respaldadas por EE.UU., dan un nuevo ímpetu a la construcción occidental imperial llamada “globalización”.
El proceso de globalización fue el resultado de condiciones ‘externas’ e ‘internas’ y coaliciones de clase incrustadas en la estructura social tanto de los países imperiales como de los países ‘recipientes’ u objetivos. La expansión del capital no fue ni un proceso lineal o de expansión (acumulación) continuada ni uno de colaboración sostenida de los paises objetivos. Las crisis en los centros imperiales y las transformaciones de los regímenes en los países colaboradores afectaron al flujo de capital, al comercio, a las normas y a las regulaciones.
Una de las consecuencias no pretendidas de la ascensión de las clases dominantes globales fue el surgimiento de movimientos sociales a gran escala y tumultuosos, especialmente en Latinoamérica, que retaron a los gobernantes, ideología e instituciones que mantenían el imperio global.
Las relaciones entre globalización imperial y movimientos sociales son complejas, cambiantes y están sujetas a reveses y avances. Este estudio, con atención a Latinoamérica, plantea diversas hipótesis al explorar la relación entre globalización y movimiento social durante un período de treinta y cinco años: desde el comienzo de la doctrina del libre mercado que es la fuerza motora de la globalización (1975) hasta hoy (2010). Este arco temporal nos proveé del tiempo suficiente para observar las operaciones a largo plazo del capital global y las trayectorias históricas de los movimientos sociales. Tomando Latinoamérica en su conjunto como una sola entidad, ampliamos nuestro campo de acción y minimizamos la posibilidad de desarrollos idiosincráticos específicos para un solo país.
Nuestra investigación se guía por un número específico de hipótesis que serán testadas a través de un análisis histórico de las tendencias económicas globales y la trayectoria de los movimientos sociales. Empezaremos haciendo un breve repaso de las dinámicas de la globalización y el crecimiento de los movimientos sociales en Latinoamérica para entonces especificar nuestras hipótesis clave acerca de las relaciones entre globalización y movimientos sociales.
Globalización: Clase, Estado y Economía
El comienzo de una nueva y dinámica fase de expansión de capital imperial, que llamaremos globalización, debe mucho al resultado político favorable de la lucha a escala mundial entre el capital y la clase obrera. La derrota y retirada de la clase obrera en Occidente, particularmente en EE.UU. e Inglaterra, y la autodestrucción de los regímenes comunistas del este pusieron los cimientos para una agresiva cruzada global contra regímenes y movimientos de izquierda en el tercer mundo, especialmente en Latinoamérica. El retroceso de los movimientos obreros fue particularmente vicioso y triunfal en Latinoamérica, donde la mayor parte del continente experimentó la instauración de dictaduras militares que desmantelaron las restricciones nacionales a los flujos de capital y los aranceles.
Dentro de este nuevo marco global de artífices de la construcción imperial y regímenes autoritarios colaboracionistas, hay varios factores que intensificaron la expansión global económica.
(1) La innovación tecnológica, especialmente las tecnologías de la información, aceleró los flujos de capital y mercancías.
(2) La acumulación a gran escala de capital en los Estados imperiales, una bajada relativa en los porcentajes de los beneficios y el creciente rol del capital financiero espolearon las inversiones en ultramar, la especulación y las liquidaciones de empresas privatizadas.
(3) La competición intensificada entre EE.UU., la Unión Europea y Asia, llevó a las MNC (Corporaciones Multinacionales en sus siglas en inglés) a buscar ventajas asegurando bancos y recursos; cuotas de mercado dentro de Latinoamérica.
(4) El surgimiento de dictaduras derechistas pro occidentales proveyó condiciones socioeconómicas excepcionalmente favorables para liquidaciones y adquisiciones de empresas y recursos locales, extraordinarios dividendos en especulación financiera y oposición mínima de reprimidos sindicatos y partidos nacionalistas y de izquierda.
Como consecuencia de estos cambios estructurales, se pusieron en práctica doctrinas de libre mercado y políticas neoliberales con el resultado de acuerdos de libre comercio bilaterales (NAFTA- Tratado de Libre Comercio de América del Norte en sus siglas en inglés-) y desregulación de las economías. El crecimiento de la actividad especulativa enraizó y prosperó al mismo tiempo que las redes de garantía social fueron desmanteladas.
Después de más de dos décadas de desarrollo altamente polarizado y crecimiento mediocre, las economías neoliberales se estancaron y entraron en crisis: los precios de las mercancías (commodities) cayeron, las burbujas financieras estallaron, estafas bancarias a gran escala empobrecieron a los ahorradores de la clase media, inversionistas fueron defraudados... llevando a un colapso económico virtual y a un desempleo masivo. En los primeros años del nuevo milenio, Latinoamérica se enfrentó a una crisis sistémica en la cual los regímenes neoliberales fueron depuestos, los movimientos sociales crecieron y las bancarrotas económicas se multiplicaron. Se elegieron partidos y coaliciones de centro izquierda que tendieron a implantar medidas de mejora que aliviaron el impacto de la crisis. Se aprobaron paquetes de estímulo para reavivar las economías. El auge de los precios agrícolas y minerales en el mercado mundial facilitó la recuperación económica, que duró hasta el comienzo de la recesión económica de 2008.
Movimientos Sociales
Brotando del polarizado crecimiento, de la intensificada explotación del trabajo y del desplazamiento de campesinos y granjeros, todo ello endémico de las políticas de libre mercado, el descontento social se extiende en las zonas rurales, especialmente entre los trabajadores rurales sin tierra, los campesinos y las comunidades indígenas. Emergió una nueva generación de líderes militantes con capacidad para conectar el malestar local con políticas estructurales nacionales e internacionales. Los movimientos de masas se establecieron en los primeros años de la década de los noventa y lanzaron una serie de campañas masivas y movilizaciones que se extendieron a las ciudades e hicieron involucrarse a la creciente masa de trabajadores urbanos desempleados, funcionarios, y empresarios y profesionales de clase media empobrecidos y cada vez menos reciclables.
Las crisis precipitaron revueltas a gran escala, comandadas por los nuevos movimientos sociales, que demandaban cambios sistémicos pero se apaciguaban ante la elección de regímenes de centro izquierda. La primera década del siglo XXI ha sido testigo del ascenso y declive de la actividad de movimientos que eventualmente se asentaban en cambiantes nichos del nuevo orden presidido por los regímenes de centro izquierda.
Hipótesis Clave
La expansión de la ‘globalización’ o el desarrollo del modelo imperialista centralizado fueron acompañados del crecimiento de los movimientos sociales de masas. Esto plantea la cuestión fundamental de la relación entre los dos procesos. Presentamos varias hipótesis para explorar esta relación.
(1) Cuanto mayores sean las desregularizaciones de la economía, mayores serán la aceleración de la globalización y el impulso para el crecimiento de los movimientos sociales.
(2) Las crisis y el colapso de la globalización desregularizada lleva a un mayor protagonismo y una mayor radicalización de los movimientos sociales hasta incluir levantamientos sociales que deponen regímenes en curso.
(3) Cuanto mayores son la regulación y el control del proceso de globalización por parte del régimen, menor es el impacto de las crisis, más moderadas las actividades de los movimientos sociales y menos probable una rebelión popular.
(4) Cuanto más débil sea la red de seguridad social en tiempos de crisis, mayores serán los movimientos sociales y más radicales sus demandas. Por el contrario, cuanto más fuerte sea la red de seguridad social en tiempos de crisis menor será el crecimiento de movimientos sociales y más reformistas sus demandas.
(5) La depreciación mundial de las mercancías (commodities) tiene más posibilidades de crear como subproducto movimientos sociales radicales que los períodos de precios boyantes.
Combinando nuestras cuatro principales variables en una sóla hipótesis sobre la relación de la globalización y los movimientos sociales, llegamos a las dos proposiciones siguientes:
Las condiciones óptimas para los movimientos sociales radicales de masas aparecen cuando una economía sufre una alta desregularización, en tiempos de crisis financieras y recesión productiva, cuando los precios de las mercancías (commodities) están a la baja y en un contexto débil de garantías sociales.
Por el contrario, los movimientos sociales radicales de masas tienen menor posibilidad de surgir bajo una economía altamente regulada, con una fuerte red de seguridad social y en un contexto mundial de precios de mercancías (commodities) al alza y economía boyante.
Poniendo a prueba la hipótesis: Latinoamérica 1980-2010
Entre 1980 y 1990, Latinoamérica experimentó un período de creciemiento moderado y precios estables en el mundo para sus mercancías (commodities). Éste fue un período de desmantelamiento mayor de las regulaciones estatales sobre la economía y de un debilitamiento de las redes de seguridad social. Y aún así no se produjeron levantamientos sociales importantes ni se crearon movimientos sociales de masas, excepto en Chile entre 1985 y 1986, que terminaron con el pacto político, respaldado por EE.UU., entre los pinochetistas y los partidos de la socialdemocracia cristiana y su subsecuente ascenso al gobierno en 1990.
Durante la primera mitad de la década de los noventa los precios de las mercancías (commodities) descendieron hasta mínimos históricos, la red de seguridad social continuaba deteriorándose; los beneficios del capital se multiplicaron en una orgía de privatizaciones y adquisiciones extranjeras mientras el crecimiento general se estancaba. Crecieron los movimientos sociales, la movilización de masas, extendiéndose del campo a las ciudades aunque se dieron pocas rebeliones populares.
En el período entre el final de la década de los noventa y los primeros años del 2000 (aproximadamente 1999-2003) se experimentó una gran crisis socio-económica y política, incluyendo crisis económicas y financieras en Argentina, Bolivia, Brasil, Venezuela, Ecuador, Perú y Uruguay. Después de más de veinte años de políticas de libre mercado acompañando al proceso de globalización, la red de seguridad social estaba hecha jirones. Los precios de las mercancías (commodities) se mantenían bajos y la desregularización financiera agudizaba la vulnerabilidad de las economías ante la recesión en EE.UU.
Entre 2000 y 2005 los regímenes neoliberales se depusieron o cambiaron en Argentina (tres regímenes en dos semanas- 2001-2002), Bolivia (2003, 2005), Ecuador (2000, 2005), Perú, Uruguay, Brasil, Venezuela (el régimen golpista duró cuarenta y ocho horas- 2002). Los movimientos sociales crecieron precipitadamente en toda la región y sus demanadas se radicalizaron, demandas que incluían cambios estructurales fundamentales. El Movimiento de los Campesinos sin Tierra en Brasil (MST) lideró los movimientos de ocupación masiva de tierras en el país. Levantamientos obreros, campesinos e indígenas expulsaron en Bolivia a dos gobiernos elegidos en curso. En Ecuador, coaliciones de movimientos indígenas y urbanos derrocaron un gobierno neoliberal en curso en 2000 y un movimiento ampliamente basado en ciudadanos de las urbes expulsó a un régimen neoliberal corrupto en 2005. En Argentina, una rebelión popular liderada por organizaciones vecinales de trabajadores de clase media, desempleados y empobrecidos, expulsó a presidentes neoliberales y dominó la política de 2001 a 2003. En Venezuela, una movilización popular masiva, con aliados militares, expulsó a la junta empresarial-militar de abril de 2002, respaldada por EE.UU., y restableció en el poder al Presidente Chávez.
El período entre 2003 y 2008 fue testigo de una subida pronunciada de los precios de las mercancías (commodities) hasta niveles récord. El auge de los regímenes de centro izquierda estuvo acompañado de controles sobre el capital, la restauración parcial de la red de seguridad social, una recuperación económica rápida y un crecimiento relativamente alto. Los movimientos sociales dejaron de crecer, sus demandas se centraron en reformas inmediatas, las movilizaciones fueron menos frecuentes y algunos de sus líderes clave fueron designados cargos en la administración.
En el período entre 2008 y 2010 se produjo un pronunciado descenso del crecimiento que reflejaba el impacto de la recesión mundial y la bajada de los precios de las mercancías (commodities). Mientras la mayoría de los países entraba en recesión, el sistema financiero no experimentó un colapso comparable al del período anterior (2000-2002), en parte debido a los controles sobre el capital que tenían lugar desde la primera parte de la década. Mientras crecía el desempleo y los niveles de pobreza se incrementaban, la mejora de la red social minimizó el impacto de la recesión. Los movimientos sociales aumentaron su actividad y experimentaron un crecimiento medio pero con pocos, si es que alguno, retos al poder estatal, al menos durante los primeros dos años de duración de estas crisis en transcurso.
Conclusión
Nuestro repaso histórico demuestra que factores como la implantación de cambios neoliberales y la profundización en la globalización no llevan por sí solos al crecimiento de movimientos sociales masivos y radicales: así lo atestigua el período de 1980 a 1990. Ni tampoco el bajo precio de las mercancías (commodities), una débil red de seguridad social o unos ingresos estatales en declive provocan levantamientos populares y la creación de movimientos sociales radicales de masas. De la misma forma, una crisis económica, como la recesión de 2008 a 2010, no ha llevado a un resurgir de los movimientos sociales de masas radicales o de las rebeliones populares.
Sólo cuando una combinación de factores internos, como una débil red de seguridad social y una economía desregulada, y una crisis externa, como una recesión global, y unos precios de mercancías (commodities) mundiales a la baja, tenemos condiciones posibles para el crecimiento de movimientos sociales de masas radicales y dinámicos.
Los escritores que se centran o empiezan desde una perspectiva de ‘sistema mundial’ o cualquier otra de carácter ‘globalista’ cuando intentan estudiar el auge de los movimientos sociales como una función de las ‘operaciones’ de mercado fracasan a la hora de tener en consideración las luchas políticas y sociales internas y las políticas sociales estatales resultantes como factores determinantes.
Deberíamos resaltar que las rebeliones de los movimeintos sociales no ocurren de repente porque todas las contingencias tengan lugar. Los levantamientos sociales a finales de los años noventa y la primera mitad de los años del nuevo milenio tuvieron una década de gestación: organizándose, acumulando fuerzas sociales, creando alianzas con disidentes de las instituciones -como miembros radicales de la iglesia- y desarrollando líderes y cuadros de mando. Las crisis económicas, como mucho, fueron el evento “disparador” del severo descrédito de la clase dominante, minada la imperante ideología de la ‘globalización’, que permitió a los movimientos dar un salto cualitativo de la protesta a la rebelión política y el cambio de régimen.
Finalmente, aunque no es esencial para este estudio, deberíamos indicar que mientras los movimientos sociales en su climax fueron capaces de derrocar regímenes neoliberales, no fueron capaces de conseguir poder político y revolucionar la sociedad: sus levantamientos permitieron a políticos de centro izquierda llegar al poder. Irónicamente, una vez en el poder, aprobaron suficientes reformas económicas y sociales como para mantener a distancia la vuelta a la radicalización de los movimientos cuando la crisis económica mundial golpeara de nuevo al final de la primera década de este siglo.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=94016
16 sept 2009
América Latina y el fin del "socioliberalismo» Por James Petras
La actual recesión mundial y la recuperación potencial de algunos países revelan todas las debilidades del tradicional “mercado de exportación” y el libre comercio: la doctrina de la ventaja comparativa. En ningún lugar esto es más evidente en la actualidad que en América Latina.
A pesar de las recientes revueltas populares y el ascenso de gobiernos de centro izquierda en gran parte de los países de la región, las estructuras, estrategias y políticas económicas perseguidas por sus predecesores perduran, en particular en relación con las prácticas económicas de cara al exterior.
.....En la práctica, las derrotas políticas de los partidos de derecha y la élite económica debilitada no sirvieron para realizar transformaciones socioeconómicas a gran escala y que perdurasen en el tiempo. Los nuevos gobiernos persiguieron políticas socioeconómicas que intentaban “reformar” a las élites económicas, forzándolas a encaminar sus esfuerzos hacia la reactivación de la economía y la asistencia a pobres y parados. Las élites políticas fueron relevadas, algunos elementos implicados en represiones masivas llevados a juicio, pero sin un esfuerzo serio para transformar el sistema político de partidos. En otras palabras, las élites neoliberales y sus políticas de libre mercado se quedaron donde estaban, sólo frenadas temporalmente por las políticas de intervención estatal de los gobiernos de centro izquierda
....Los gobiernos de centro izquierda abandonaron cualquier idea de perseguir los cambios estructurales y se sumaron al “crecimiento exportador” –basado en la exportación de productos básicos-. Al abandonar la crítica de la inversión extranjera y las demandas de “renacionalizar” empresas privadas estratégicas, los gobiernos de centro izquierda abrieron la puerta a la entrada masiva de capital extranjero, suspendiendo la aplicación de algunos de sus controles reguladores.
.... Después de sólo cinco años de crecimiento rápido inducido por el mercado exportador, las economías latinoamericanas se derrumbaron. Según la Comisión Económica de las Naciones Unidas, en 2009, las exportaciones procedentes de naciones latinoamericanas y caribeñas sufrirán la mayor caída de los últimos 72 años (desde la última depresión mundial), un 11% en volumen, mientras las importaciones caerán un 14%, la mayor caída desde la recesión mundial de 1982.
....En resumen, la actual crisis mundial revela las limitaciones y la insostenibilidad de las políticas y los gobiernos socioliberales. El reconocimiento de las vulnerabilidades y la inestabilidad sentaría las bases para una transformación estructural más profunda basada en cambios en la propiedad de la tierra, los modelos comerciales y la propiedad de las industrias estratégicas. La crisis actual ha desacreditado tanto las recetas neoliberales como las socioliberales, y abre la puerta a una nueva forma de pensar que vincule el gasto social con la propiedad pública.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=91513
25 ago 2009
Ejes de desarrollo, geopolítica y unidad sudamericana Por Federico Bernal
Los representantes de la Argentina granero del mundo han bautizado al eje Rosario-Córdoba como “el nuevo centro de gravedad” político, socioeconómico y cultural del cual penden sus intereses y su proyecto de país. Si este es el eje del modelo agroexportador, oligárquico, sojero y vacuno, ¿cuál debería ser el eje de una Argentina industrial, económicamente autónoma, socialmente justa y tecnológicamente avanzada? En principio, uno que involucre a la totalidad de la población, esto es, un eje de tipo triangular con vértices en Buenos Aires, La Quiaca y Ushuaia (BAQU); un eje que, tal como viene sucediendo, trascienda los límites de la república para proyectarse al resto de la América del Sur, vinculándose específicamente con los dos polos estratégicos de la región: San Pablo y Caracas, o si se prefiere, el Mercosur y los países andinos.
.........
Pero a diferencia de los intereses separatistas y balcanizadores en los países andinos, el ascenso y el triunfo de las tendencias sanmartinianas y bolivarianas en América del Sur precisan de un eje comercial, económico, político, cultural, científico y militar que abrace a la región toda. Aquí sintetizado el desafío del nuevo siglo: pensarnos geopolíticamente como partes de un Estado-Nación inconcluso en tránsito irrevocable a su definitiva conclusión. Un pensamiento que sin más dilaciones debe inundar a la Casa Rosada, al Palacio San Martín y a las fuerzas progresistas en el Congreso. Un pensamiento que permitirá, una vez encendido y propagado, analizar a la región de distinto modo.
.........
La fuerte impronta geopolítica adquirida por el enfrentamiento entre modelos de acumulación en la Argentina, conduce al reconocimiento del eje BAQU como plataforma de desarrollo de un modelo industrial con justicia social, modelo inviable sin su vinculación con los polos estratégicos regionales. Y ahí es donde entran a tallar la profundización del Plan Colombia y la continuidad de la presencia militar británica en Malvinas. El gran eje BAQU-San Pablo-Caracas o, dicho en otros términos, la columna vertebral de la unidad sudamericana no podrá afianzarse ni consolidarse sin la protección de ambos extremos de Unasur, esto es, sin resguardar la paz y el desarrollo socioeconómico de la Patria Grande en su conjunto.
Federico Bernal Director del Centro Latinoamericano de Investigaciones Científicas y Técnicas (CLICET)
http://www.elargentino.com/nota-54536-Ejes-del-desarrollo-en-sudamerica.html
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Pero a diferencia de los intereses separatistas y balcanizadores en los países andinos, el ascenso y el triunfo de las tendencias sanmartinianas y bolivarianas en América del Sur precisan de un eje comercial, económico, político, cultural, científico y militar que abrace a la región toda. Aquí sintetizado el desafío del nuevo siglo: pensarnos geopolíticamente como partes de un Estado-Nación inconcluso en tránsito irrevocable a su definitiva conclusión. Un pensamiento que sin más dilaciones debe inundar a la Casa Rosada, al Palacio San Martín y a las fuerzas progresistas en el Congreso. Un pensamiento que permitirá, una vez encendido y propagado, analizar a la región de distinto modo.
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La fuerte impronta geopolítica adquirida por el enfrentamiento entre modelos de acumulación en la Argentina, conduce al reconocimiento del eje BAQU como plataforma de desarrollo de un modelo industrial con justicia social, modelo inviable sin su vinculación con los polos estratégicos regionales. Y ahí es donde entran a tallar la profundización del Plan Colombia y la continuidad de la presencia militar británica en Malvinas. El gran eje BAQU-San Pablo-Caracas o, dicho en otros términos, la columna vertebral de la unidad sudamericana no podrá afianzarse ni consolidarse sin la protección de ambos extremos de Unasur, esto es, sin resguardar la paz y el desarrollo socioeconómico de la Patria Grande en su conjunto.
Federico Bernal Director del Centro Latinoamericano de Investigaciones Científicas y Técnicas (CLICET)
http://www.elargentino.com/nota-54536-Ejes-del-desarrollo-en-sudamerica.html
9 ago 2009
Venezuela busca modificar su mercado de exportación e importación en alianza económica con Argentina
TeleSUR _ 06/08/2009
El ministro de Agricultura y Tierra de Venezuela, Elías Jaua, manifestó que el gobierno venezolano garantizará "que no habrá desabastecimiento" ni aumento para el consumidor final una vez que concrete acuerdos de tipo económico con Argentina que busca sustituir el mercado de exportación e importación que la nación suramericana mantiene con su vecino país Colombia.
(Texto completo) http://www.telesurtv.net/noticias/entrev-reportajes/index.php?ckl=342
El ministro de Agricultura y Tierra de Venezuela, Elías Jaua, manifestó que el gobierno venezolano garantizará "que no habrá desabastecimiento" ni aumento para el consumidor final una vez que concrete acuerdos de tipo económico con Argentina que busca sustituir el mercado de exportación e importación que la nación suramericana mantiene con su vecino país Colombia.
(Texto completo) http://www.telesurtv.net/noticias/entrev-reportajes/index.php?ckl=342
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