En su más reciente informe sobre el Panorama social de América latina 2009, la Comisión Económica para América latina y el Caribe (Cepal) traza un paisaje del Continente donde la brecha de la desigualdad lo ha convertido si no en el más pobre “sí en el más inequitativo en la distribución del ingreso”.
El atraso y la miseria de América latina no son otra cosa que el resultado de su fracaso. Perdimos; otros ganaron. Pero ocurre que quienes ganaron, ganaron gracias a que nosotros perdimos”, aseveró Eduardo Galeano en la introducción de Las venas abiertas de América latina; tal vez con el esperanzador deseo de que su ensayo no tuviera la misma actualidad casi 40 años después.
En su más reciente informe sobre el Panorama social del Continente 2009, la Comisión Económica para América latina y el Caribe (Cepal) traza un paisaje del Continente donde la brecha de la desigualdad lo ha convertido si no en el más pobre “sí en el más inequitativo en la distribución del ingreso” como señaló la Presidenta Cristina Fernández durante la XIX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado, realizada en Portugal.
Según el trabajo de la Cepal, antes de finalizar este año, los pobres en América latina aumentarían en 1,1% y los indigentes en 0,8% en relación con el 2008. Esta cifra equivale a que 189 millones de latinoamericanos caigan en situación de pobreza (34% de una población total de 550 millones) y aumentarían de 71 a 76 millones (13,7%) las personas que acabarán en la indigencia.
Las 9 millones de personas más que pasarán penurias antes de terminar la primera década del siglo XXI, equivalen a casi un cuarto de la población que había superado esa situación entre 2002 y 2008 (41 millones) debido al crecimiento económico, la expansión del gasto social y las mejoras distributivas.
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6 dic 2009
11 nov 2009
Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL: “América Latina debe avanzar hacia un modelo social basado en la garantía real de los derechos” Por Fernando Arellano Ortiz (CRONICON, especial para ARGENPRESS.info)
Desde una óptica no solo económica sino ecológica y sociológica, Alicia Bárcena Ibarra, la bióloga mexicana, actualmente secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), organismo de estudio e investigación dependiente de Naciones Unidas con sede en Santiago de Chile, hace una análisis en entrevista exclusiva con CRONICON sobre el impacto de la crisis sistémica del capitalismo en esta región.
Bárcena sostiene que el desafío de los países latinoamericanos es “encontrar nuevas fórmulas que nos permitan, como región, retomar una ruta de crecimiento económico en consistencia con nuestras necesidades sociales”.
Es enfática en señalar que ahora luego del rotundo fracaso del neoliberalismo, en el capitalismo no se puede optar por un solo modelo económico, y por el contrario, cada país en el caso latinoamericano, debe adoptar su propio esquema que posibilite un real desarrollo social pero no a partir de la exportación única de productos primarios sin valor agregado, sino procurando la innovación industrial y, sobre todo, lo que denomina como “el ADN de la igualdad social” para garantizar efectivamente los derechos fundamentales a los ciudadanos.
Se trata, explica, de “transitar de la exclusión social a un desarrollo incluyente con convergencia productiva y empleo”.
Bárcena sostiene que el desafío de los países latinoamericanos es “encontrar nuevas fórmulas que nos permitan, como región, retomar una ruta de crecimiento económico en consistencia con nuestras necesidades sociales”.
Es enfática en señalar que ahora luego del rotundo fracaso del neoliberalismo, en el capitalismo no se puede optar por un solo modelo económico, y por el contrario, cada país en el caso latinoamericano, debe adoptar su propio esquema que posibilite un real desarrollo social pero no a partir de la exportación única de productos primarios sin valor agregado, sino procurando la innovación industrial y, sobre todo, lo que denomina como “el ADN de la igualdad social” para garantizar efectivamente los derechos fundamentales a los ciudadanos.
Se trata, explica, de “transitar de la exclusión social a un desarrollo incluyente con convergencia productiva y empleo”.
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