Ricardo Aronskind: “el Gobierno Nacional es, por sus intereses, una suerte de escudo protector frente a posibles experimentos más bien siniestros”.
Nos habló de la economía argentina, de la crisis internacional y del proceso de integración regional.¿Qué opinión puede darnos sobre el período económico que comenzó en 2003, post convertibilidad y su marcha actual?
Este período empieza con modificaciones importantes con respecto al periodo anterior. Hablo de cambios en los precios relativos -en las tasas de ganancias de los distintos sectores de la economía-, de un muy fuerte ajuste fiscal y de un cambio dramático en relación al sector externo. Este nuevo panorama macroeconómico en relación a la década precedente tuvo dos aspectos que a mi me parecen positivos: por un lado, empiezan a ganar dinero sectores productivos, frente a sectores que ganaban en los noventa, y lo segundo es que es un modelo económico que no tiende necesariamente a la explosión -cosa que estaba implícita en las bases estructurales de la escuela de la convertibilidad-. Se crearon condiciones propicias para una expansión y se dieron resultados muy positivos como la generación de puestos de trabajo, la recuperación de cierta autonomía financiera de la esfera del sector público, e incluso, el hecho de que la economía argentina pudiera funcionar sin necesidad de endeudarse sistemáticamente a la par que reduce el endeudamiento externo. Son logros importantes desde el punto de vista de retomar un mayor grado de soberanía nacional y también mayores grados de autonomía del Estado.


