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29 oct 2011

La globalización de la disidencia, de la “Primavera Árabe” a la ocupación en Wall Street Amy Goodman

Soplan vientos de cambio en todo el mundo. Qué provocará ese cambio y cuando sucederá es algo imposible de predecir. El pasado 18 de enero, en Egipto, una valiente joven dio un paso peligroso. Asmaa Mahfouz, de 25 años, integraba el Movimiento 6 de abril junto a otros miles de jóvenes que participaban en debates en Internet acerca del futuro de su país. El movimiento se creó en 2008 para expresar la solidaridad de los jóvenes con los trabajadores de la ciudad industrial egipcia de Mahalla. Más adelante, en diciembre de 2010, el joven tunecino Mohamed Bouazizi se inmoló para protestar contra el sentimiento de desesperanza de su generación. Su muerte provocó el levantamiento en Túnez que derrocó al dictador que estuvo en el poder durante años, Zine el-Abidine Ben Ali.

19 jun 2011

“Democracia en construcción. Perdonen las molestias” Ángeles Diez

El movimiento 15-M camina

¡A la calle! que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.
(Gabriel Celaya)

El movimiento que surgió de Sol el 15 de Mayo irradia hacia los barrios y pueblos. Las palabras asamblea, consenso y democracia se han regado por las plazas, los parques y las conciencias. Algo está cambiando en las gentes y hay quienes comienzan a sentirse muy preocupados. La clase política se refugia en sus cargos y en sus parlamentos. Algunos sobrevuelan en helicópteros sobre sus representados para no oírles. Otros amenazan con ilegalizar al pueblo –el presidente del Congreso dice que “los manifestantes cometen un delito”, que es “inadmisible e intolerable que no se respete a los parlamentarios”-; hay quien habla de “caos violento” y de "respeto a los derechos de los que gobiernan". Otros afirman llevar años defendiendo lo que ahora el pueblo reclama en las calles, y hay quien, como el ministro de la presidencia Sr. Jáuregui, dice que “no hay alternativa a esta democracia”.

Ellos tienen la fuerza, nosotros el poder Javier Díez

No se trata solo de la fuerza o violencia del estado, la fuerza policial (o militar), por más que se vista de fuerza legítima porque sea legal. Las leyes las hace el parlamento, la justicia la maman todos los días bebés del pecho de madres tranquilas y alegres. La fuerza del estado no es más que el instrumento de una violencia más cotidiana, más imperceptible pues casi todos estamos sometidos a ella, a la violencia económica que padecemos los que solo tenemos nuestras manos o nuestra cabeza para sobrevivir y no nos queda más remedio que vender nuestro trabajo para ganarnos la vida, para evitar la miseria o la exclusión social. Frente a nosotros están los que se apropian de nuestro trabajo y viven a nuestra costa, amasando un capital cada vez mayor que volverá a comprar una y otra vez nuestro trabajo y seguirá acumulándose sobre nuestras vidas y las de nuestros hijos.