1 oct 2009

Las galletitas y el debate sobre la inversión extranjera Por Matías Rohmer

El conflicto abierto desde hace más de un mes entre la empresa de capitales norteamericanos Kraft Foods y sus trabajadores puede ser analizado, más allá del reclamo obrero, en particular, y del avance de las negociaciones entre las partes, desde una serie de miradas que parecen haber quedado ausentes en el tratamiento periodístico del hecho.

Una de esas posibles miradas laterales a este conflicto es la relativa al rol del capital extranjero en nuestra economía. En este sentido, no se debería pasar por alto el hecho de que se esté hablando de una empresa multinacional, que está instalada en nuestro país como parte de la venta de una tradicional compañía alimenticia de capital nacional: Terrabusi. La venta de esta última a manos privadas extranjeras durante la década del ’90 puede ser considerada como uno de los más simbólicos procesos de desnacionalización del aparato productivo privado local.
Sin embargo, a pesar de la profundidad del proceso, y su continuidad en el tiempo hasta el presente, es altamente llamativa la ausencia total de debate público sobre el rol y los beneficios del capital extranjero en el desarrollo económico y la calidad de vida de nuestra población.
Ello, dado que el progresivo e incesante incremento del capital extranjero en el control de vastos sectores productivos de nuestra economía no se ha correspondido, en la misma y justa medida, con un debate acerca de dicho proceso y sus supuestos beneficios. Por el contrario, es común escuchar de boca de nuestra dirigencia (salvo escasas excepciones) un permanente llamado a la necesidad de volver “atractivo” nuestro país para la radicación de la inversión extranjera directa (IED). Pero ¿a qué se hace referencia cuando se dice que debemos ser “atractivos”? ¿Qué es lo “atractivo” de un país, de su economía, de su marco legal, de su clase obrera, de su organización sindical, evaluados desde la óptica de una empresa multinacional? ¿Qué debemos ofrecer (resignar) para volvernos “atractivos”? ¿Y a cambio de qué?
SUPUESTOS BENEFICIOS. Éstas y muchas otras preguntas son las que parecen estar prácticamente ausentes en el debate público. Y cuando este asunto, fugazmente, se convierte en materia de análisis, en general, recibimos como toda respuesta dos datos que parecen hacer innecesaria toda discusión posterior: la cifra en millones de dólares que la empresa en cuestión está dispuesta a invertir en nuestro suelo y la cantidad de puestos de trabajo que esa inversión generará. Es decir, se nos habla e ilusiona con mucho dinero y promesas de trabajo. Ahora bien, ¿alcanza con ello para sellar la discusión?

http://www.elargentino.com/nota-60076-Las-galletitas-y-la-inversion-extranjera.html