Otra vez Obama. El presidente de la potencia más poderosa del mundo siempre da para hablar y en este caso también para escribir. Los medios de comunicación publican una frase esgrimida por el presidente negro durante la Cumbre sobre Cambio Climático celebrada esta semana en Copenhague, dijo: “El tiempo de hablar se ha acabado. No he venido a hablar, vengo a actuar"(1). Impactante, una frase de esas a las cuales nos tiene acostumbrados desde su campaña electoral, muy marketinera, si se me admite el neologismo. Y realmente no sabemos si adoptará acciones relacionadas con el clima global, o si las que adopte resultarán positivas para el conjunto de los habitantes del mundo.
La última vez que pronunció un discurso, durante la entrega de su inmerecido Premio Nobel de la Paz, habló de guerra justa y necesaria; sí, haciendo una especie de adaptación yanqui de un proverbio romano que dice “quien desea la paz debe armarse para la guerra”, el presidente Obama esgrimió que “habrá momentos en que las naciones –actuando individualmente o en conjunto– encontrarán que el uso de la fuerza no sólo es necesario sino está justificado moralmente”(2), entre otras barbaridades. Todo esto aconteció semanas después de haber enviado a Afganistán un contingente de 30.000 soldados para que se unieran a los ya instalados en ese territorio ocupado.
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24 dic 2009
20 dic 2009
Kirchner, al enviado de los EE.UU.: “La pérdida de seguridad jurídica la han hecho ellos”
Desde el Congreso del PJ bonaerense
El diputado y ex presidente cargó contra el secretario de Estado norteamericano adjunto para América Latina, Arturo Valenzuela, quien había dicho que en Argentina no había seguridad jurídica. "Cree que todavía existen los virreyes”, apuntó. José María Díaz Bancalari seguirá al frente del órgano partidario.
Desde el Congreso ordinario del Partido Justicialista bonaerense, el diputado y ex presidente Néstor Kirchner cargó contra el secretario de Estado norteamericano adjunto para América Latina quien había dicho que en Argentina no había seguridad jurídica. “Desde acá debemos decirle con toda claridad que la perdida de seguridad jurídica la han hecho ellos”, apuntó.
El ex presidente y actual diputado nacional, Néstor Kirchner, sostuvo hoy que "es un buen momento para hacer reflexiones sobre lo que está sucediendo y que estamos construyendo en la Argentina en esta etapa que nos toca vivir".
El diputado y ex presidente cargó contra el secretario de Estado norteamericano adjunto para América Latina, Arturo Valenzuela, quien había dicho que en Argentina no había seguridad jurídica. "Cree que todavía existen los virreyes”, apuntó. José María Díaz Bancalari seguirá al frente del órgano partidario.
Desde el Congreso ordinario del Partido Justicialista bonaerense, el diputado y ex presidente Néstor Kirchner cargó contra el secretario de Estado norteamericano adjunto para América Latina quien había dicho que en Argentina no había seguridad jurídica. “Desde acá debemos decirle con toda claridad que la perdida de seguridad jurídica la han hecho ellos”, apuntó.
El ex presidente y actual diputado nacional, Néstor Kirchner, sostuvo hoy que "es un buen momento para hacer reflexiones sobre lo que está sucediendo y que estamos construyendo en la Argentina en esta etapa que nos toca vivir".
Hablar con propiedad Por Mario Wainfeld
Los jueces ya no hablan, solamente, por sus sentencias. Razones y sinrazones de declaraciones de los Supremos. Una sentencia digna de Victor Hugo. Valenzuela, algo más que un vocero empresario. El extraño caso del vice Jekyll y Mr. Hyde. El horizonte oficialista para el 2010. Y señales de derecha que conturban.
En el pasado los jueces se ufanaban de hablar sólo a través de sus sentencias. En el siglo XXI ya no es así, al menos por dos motivos. El primero es que parlan asiduamente, se explayan en encuentros públicos y en declaraciones periodísticas. Algunos avanzados, como Norberto Oyarbide, dan conferencias de prensa de parado donde anticipan medidas en la etapa de secreto sumarial.
El segundo es que los magistrados, a menudo, ejercen su poder y producen consecuencias significativas sin necesidad de dictar sentencias. Por ejemplo, prodigan prisiones preventivas que terminan en encierros más largos y crueles que las condenas. O se valen del amparo o de la medida cautelar para incidir en cuestiones relevantes, a solo pedido de una parte. Las medidas de no innovar o las prisiones preventivas son, conceptualmente, excepcionales: demasiados magistrados las conceden con desaprensión, desnaturalizándolas.
En el pasado los jueces se ufanaban de hablar sólo a través de sus sentencias. En el siglo XXI ya no es así, al menos por dos motivos. El primero es que parlan asiduamente, se explayan en encuentros públicos y en declaraciones periodísticas. Algunos avanzados, como Norberto Oyarbide, dan conferencias de prensa de parado donde anticipan medidas en la etapa de secreto sumarial.
El segundo es que los magistrados, a menudo, ejercen su poder y producen consecuencias significativas sin necesidad de dictar sentencias. Por ejemplo, prodigan prisiones preventivas que terminan en encierros más largos y crueles que las condenas. O se valen del amparo o de la medida cautelar para incidir en cuestiones relevantes, a solo pedido de una parte. Las medidas de no innovar o las prisiones preventivas son, conceptualmente, excepcionales: demasiados magistrados las conceden con desaprensión, desnaturalizándolas.
Las reuniones de Valenzuela Por Luis Bruschtein
“Fuimos a la reunión como partido de oposición con neta vocación de poder”, fue la declaración del flamante jefe del principal partido de la oposición, el senador Ernesto Sanz, al salir del encuentro con Arturo Valenzuela, el subsecretario para Asuntos Latinoamericanos del Departamento de Estado norteamericano. Pero en el grupo que lo acompañó estaba el vicepresidente Julio Cobos, que dijo todo lo contrario: “Vine aquí en mi carácter de vicepresidente”.
Si Valenzuela fuera ingenuo podría haber pensado que se trataba de un grupo de esquizofrénicos salidos del Borda. Pero lo que menos hubo en esa reunión fue ingenuidad y cada quien se sabía protagonista del disparate institucional argentino, donde el mismo grupo que se asume como “de oposición, con vocación de poder” lleva al vicepresidente del oficialismo. El radicalismo, cuya carta más fuerte a lo largo de su historia ha sido la institucionalidad, se convierte así en el protagonista del equívoco institucional más grande.
Si Valenzuela fuera ingenuo podría haber pensado que se trataba de un grupo de esquizofrénicos salidos del Borda. Pero lo que menos hubo en esa reunión fue ingenuidad y cada quien se sabía protagonista del disparate institucional argentino, donde el mismo grupo que se asume como “de oposición, con vocación de poder” lleva al vicepresidente del oficialismo. El radicalismo, cuya carta más fuerte a lo largo de su historia ha sido la institucionalidad, se convierte así en el protagonista del equívoco institucional más grande.
18 dic 2009
“No aceptamos presiones” Por Werner Pertot
REPORTAJE AL EMBAJADOR ARGENTINO EN ESTADOS UNIDOS, HECTOR TIMERMAN
El diplomático expuso su molestia con los dichos de Arturo Valenzuela y señaló que “habrá que ver qué queda de todo esto”. No pasó por alto que sólo se haya reunido con “la derecha” y aclaró que nunca se habló con Washington de la inseguridad jurídica
“Valenzuela cambió las relaciones con la Argentina en las últimas 24 horas, sin que nos hayamos enterado”, advierte el embajador argentino en Estados Unidos, Héctor Timerman, que aclara de entrada: “No aceptamos que se trate de hacer presiones públicas”. El diplomático está bastante menos que contento con las declaraciones del funcionario estadounidense sobre la “inseguridad jurídica” en la Argentina y la comparación con 1996. “Solamente puede tener nostalgia del ‘96 alguien que no volvió a ver qué pasaba en la Argentina del ’96 en adelante –plantea Timerman–. Es como que yo llegue a Washington y diga que no veo el clima de optimismo que se vivía acá en 2007”, grafica.
El diplomático expuso su molestia con los dichos de Arturo Valenzuela y señaló que “habrá que ver qué queda de todo esto”. No pasó por alto que sólo se haya reunido con “la derecha” y aclaró que nunca se habló con Washington de la inseguridad jurídica
“Valenzuela cambió las relaciones con la Argentina en las últimas 24 horas, sin que nos hayamos enterado”, advierte el embajador argentino en Estados Unidos, Héctor Timerman, que aclara de entrada: “No aceptamos que se trate de hacer presiones públicas”. El diplomático está bastante menos que contento con las declaraciones del funcionario estadounidense sobre la “inseguridad jurídica” en la Argentina y la comparación con 1996. “Solamente puede tener nostalgia del ‘96 alguien que no volvió a ver qué pasaba en la Argentina del ’96 en adelante –plantea Timerman–. Es como que yo llegue a Washington y diga que no veo el clima de optimismo que se vivía acá en 2007”, grafica.
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