ENTREVISTA A MILAGRO SALA POR MARTÍN MAZZINI Desde Jujuy
La quieren demonizar, pero es un ejemplo de lucha. Cómo vive, piensa y sueña la mujer que les devolvió la dignidad a legiones de excluídos. La dirigente social que le da pelea a la pobreza.
Si Evita viviera, sería Milagro Sala. La afirmación puede sonar exagerada. Pero basta con pasar un par de días recorriendo la vida y obra de esta mujer de 46 años, líder de la organización social Tupac Amaru, para caer rendido ante la evidencia: el aspecto más indiscutible del peronismo –los hechos que les cambian la vida a los humildes– volvió a nacer, con la fuerza de un huracán, aquí en Jujuy, “El pórtico maravilloso de la patria”, según un cartel de la ruta, o una de las provincias más pobres del país, según la realidad.
¿Y de dónde sale la plata para que, además de 3.000 casas, la Tupac se haya tomado el atrevimiento de construir escuelas, un centro de salud con un tomógrafo de medio millón de dólares en el que no hay que esperar y la atención cuesta 1 peso, un centro de rehabilitación para chicos discapacitados, fábricas textiles, siderúrgicas y un parque acuático con la que probablemente sea la pileta más grande del país, cascadas y toboganes? ¿Importa tanto? Según la organización, todo eso se logró usando de manera eficiente el dinero que el Estado destina para construir viviendas, a razón de 70.000 pesos cada una. Los que acusan a Sala de montar un Estado paralelo, el senador Gerardo Morales y la corporación mediática, todavía no mostraron ninguna prueba de que sea dinero sucio: lanzaron sospechas, eso sí. La más imaginativa es que comanda un ejército de 70 mil rebeldes armados dispuestos a conseguir poder como sea.