16 de marzo de 2012
Inmediatamente después que el pueblo argentino se pronunciara en las urnas y eligiera a Cristina Fernández de Kirchner por el 54,7 % de los votos -el más alto obtenido por presidente alguno desde el retorno al régimen constitucional y sólo comparable a los obtenidos por el presidente Juan Domingo Perón- comenzó una feroz campaña de hostigamiento, provocación y falsas denuncias contra su gobierno por parte de la reacción política concentrada en el monopolio mediático.
El voto popular había dado por tierra con sus intentos de desprestigio a la presidente Cristina, con la pretensión de someter al gobierno a sus intereses chantajistas y antinacionales y, por lo tanto, se lanzaron a una desesperada búsqueda de recuperar el espacio perdido.