24 may. 2016

600 pobres por hora, 1000 desocupados por día, 2 muertos por mes, la medida del dolor Por Fernanda Vallejos "EPPA" Economia Politica para la Argentina.

Los economistas no cuantificamos el dolor humano pero las decisiones que tomamos pueden causar mucho dolor. Porque la economía es un territorio de disputa, donde los intereses de los distintos grupos que integran una sociedad son, muchas veces, antagónicos, la política tiene la responsabilidad de mandar sobre la economía. Gobernando para todos: con una opción ineludible por los pobres. Porque cuando la política hace una opción por los pobres, los ricos no pierden (ellos nunca pierden), ganamos todos. Pero cuando se gobierna para los ricos, o para la oferta, según el eufemismo económico, es decir para el capital en detrimento del trabajo, para las minorías en detrimento de las mayorías, el que pierde es el pueblo. Cuando un gobierno opta por los ricos, le queda grande la palabra política. Porque política es vocación de servicio, es amor por el otro. Cuando un gobierno decide ignorar el interés de las mayorías, de los trabajadores, que es distinto del de las minorías que detentan el poder económico, eso no es política, es una máquina de generar dolor.

El gobierno de Mauricio Macri y los empresarios y CEOS que asaltaron el Estado, es una máquina de generar dolor. 1.000 DESOCUPADOS POR DÍA, 600 POBRES POR HORA, 2 MUERTOS POR MES, son la medida del dolor. ¡Son una tragedia!
Una tragedia de 1 millón y medio de seres humanos que, desde que asumió, no pueden satisfacer sus necesidades básicas. De 500 mil argentinos, nuevos indigentes… ¡que están pasando hambre! Algo que Macri y su gobierno de elite nunca conoció, ni conocerá. De 141 mil personas que perdieron su trabajo. Y mucho más. Perdieron la posibilidad apoyar sobre la mesa de la familia un plato de comida caliente, perdieron su autoestima, su libertad de ir al cine con su pareja o a tomar un helado con su hijo. Perdieron la alegría. Pero hay más. Hay lo peor. Porque una persona puede sufrir el hambre, las necesidades insatisfechas, la desocupación… Pero, con suerte, en la próxima vuelta, el pueblo se da cuenta, por fin, que no puede, nunca más, votar a sus verdugos. Y aunque haya daños que restañar, con un gobierno del pueblo, esa persona puede salir de la necesidad, del hambre, del desempleo. En cambio la vida… la vida no se recupera. Y en estos meses de esta Argentina que duele: hay 8 muertos. Un trabajador de la Biblioteca Nacional, una trabajadora auxiliar docente de Mar de Plata y una trabajadora en Chaco, del Ministerio de Agricultura, que no pudieron soportar el dolor de la pérdida de su empleo o la confiscación de su salario. Y cinco jóvenes que perdieron la vida en Costa Salguero, porque el partido de Mauricio Macri, decidió correr al Estado de la Ciudad y dejar la zona liberada a los negocios de los que lucraron con la fiesta y la seguridad de nuestros jovenes, y porque Cambiemos es muy duro con los trabajadores, pero muy generoso en la utilización del Estado en beneficio de sus amigos… y Costa Salguero SA es propiedad de una legisladora del partido de Mauricio Macri.

Entonces, Macri, no tiene que inflar globos para el segundo semestre. Si hasta sus amigos del FMI dicen que Argentina va a tener una recesión de 1% este año. Para la calificadora Moody’s, menos optimista, la recesión de su primer año de gobierno va a ser del 1.5% por ciento. Hasta sus amigos del Banco Mundial dicen que Argentina es el país con el peor retroceso este año, después de crecer 2.1% en 2015.

Macri tiene que pedir perdón por lo que hizo estos meses. Porque, antes de que asumiera, en el último año se crearon 225 mil empleos. Porque desde que asumió destruyó 141 mil. Tiene que pedir perdón porque cada hora que pasa está creando 600 nuevos pobres y 140 indigentes. Porque las agujas del reloj ya no marcan la hora, marcan el sufrimiento del pueblo. Y, sobre todo… tiene que pedir perdón por los muertos. Por los muertos de angustia, por los muertos por la avaricia. Por los muertos de este Estado neoliberal. Por esta política que, como dijo Francisco, mata.

Tiene que pedir perdón porque, aunque decidió privarnos de toda estadística pública, la tasa de desocupación pasó del 5.9% al 6.6%. Porque sumó casi un 4% más de la población a la pobreza y casi un 1,5% a la indigencia. Porque su gobierno decidió la devaluación, el tarifazo y la eliminación de retenciones, encareciendo la canasta de los argentinos. Porque destruyó nuestro ingreso, y se desploma el consumo. Y eso significa que hay menos demanda también para nuestras empresas.

Tiene que pedirle perdón a las pymes. Porque destruyó la demanda interna. Porque esas empresas tienen que pagar más caros los insumos importados después de la devaluación. Y tienen que pagar facturas de electricidad, agua y gas imposibles. Porque encareció el costo del transporte de sus productos aumentando 30% la nafta y 200% los peajes. Porque encareció el crédito productivo con el festival de Lebacs al 38% de Sturzenegger, con las que le regala un negoción de 200 mil millones a la banca. Y porque abandonó completamente a nuestra industria, abriendo las importaciones. Porque las está empujando a la quiebra y a centenas de miles de argentinos al desempleo. Porque la Inversión Extranjera con la que hizo campaña es la de los capitales transnacionales, comprando a precio vil nuestras empresas quebradas.

Tiene que pedirle perdón a nuestros hijos y nietos porque la única herencia pesada es la que nos va a dejar. Con 20 mil millones de dólares de nueva deuda externa desde que asumió y toda la que va a contraer… Porque para eso aceptó arrodillarse ante los buitres. Porque nos miente cuando dice que la deuda será para infraestructura. La deuda que va a tomar, después de hacer una multimillonaria transferencia de ingresos hacia el capital concentrado transnacional, es para financiar la fuga que habilitó a partir del levantamiento del mal llamado cepo: ¡550% creció la remisión de utilidades de las multinacionales al exterior! Porque provocó déficit comercial y no hay generación genuina de divisas. Y por eso… va a garantizar que los capitales extranjeros se lleven los dólares al exterior… endeudándonos a todos los argentinos.

Por todo eso Macri debería pedir perdón. Porque es la corrupción estructural, los Panamá Papers. Pero ¿saben qué? Si lo pidiera, los argentinos ya no le creeríamos. Porque el pueblo ya se dio cuenta. De que su gobierno de cinismo e hipocresía, Macri, es una tragedia. Le avisó en Comodoro Py, con Cristina. Le avisó en Plaza de Mayo, con las 2 CGT y las 2 CTA unidas. Se lo está diciendo: 1000 desocupados por día, 600 pobres por hora, dos muertos por mes, NUNCA MÁS.