6 jun. 2014

Dejen en paz a Venezuela Por Alexandre Beaudoin-Duquette

Llegué a Venezuela con la mayor disposición posible para escuchar los argumentos de la oposición. De hecho, vivía en un sector de Caracas en el que muy poca gente apoyaba al gobierno de Hugo Chávez. Después de numerosas entrevistas con simpatizantes e integrantes de las fuerzas opositoras, tuve que admitir que ninguno de sus argumentos justificaría el derrocamiento del gobierno bolivariano fuera de las urnas.

De hecho, nunca logré entender bien por qué les tenían tanto odio a Chávez y al chavismo. Es cierto que he encontrado simpatizantes de la oposición que argumentaban de manera racional, pero éstos nunca estarían de acuerdo con echar adelante desmanes como los que se están realizando actualmente.

Entiéndanme bien, yo no soy de los que se escandalizan cuando estallan enfrentamientos entre representantes de las “fuerzas del orden” y manifestantes. Si a ustedes les escandaliza, tienen que estar preparados, porque con las injusticias y las desigualdades que crecen en este mundo, lo más probable es que se siga echando desmanes por mucho tiempo aún.
Sin embargo, en el caso de Venezuela, no se echa desmanes para protestar con las injusticias y las desigualdades. Se hace a lo pendejo o con el afán de llevar a unos oligarcas o potencias extranjeras a apoderarse de recursos naturales que terminarán usando únicamente para su propio beneficio. Se protesta en contra de la redistribución de la riqueza que ha permitido mejorar la calidad de vida de los más pobres de ese país. Lo que ahí está en juego realmente es en manos de quiénes se quedará el petróleo y las acciones de la oposición apuntan a una privatización de este recurso.
Tengan cuidado con la privatización. No es cualquier cosa. Es muy sencillo entender lo burro que un gobierno se pueda ver cuando privatiza algún recurso rentable. Un profesor que tuve hace años me lo explicó con la metáfora del refrigerador y el refrigerador que tengo actualmente hace que la entienda perfectamente.
En efecto, una serie de perturbaciones en mi vida me llevaron a mudarme y a tener que conseguir un refrigerador de pésima calidad. Ahora el refrigerador que tengo es más una ficción de refrigerador que otra cosa. Desde que está ahí, mi cocina parece ser una cocina que cuenta con un refrigerador y, sobre todo, suena como una cocina que tiene un refrigerador. Sin embargo, no cumple con la función que hizo que la invención del refrigerador mejorara significativamente nuestra calidad de vida. Para decirlo de una manera sencilla, mi refrigerador no refrigera.
A lo que voy es a que uno puede llegar a un punto crítico en su vida en el que tiene serios problemas económicos. Dichos problemas pueden llevarlo a uno a pensar en vender objetos que tiene en su casa, objetos que tengan algún valor. Uno de esos objetos puede ser un refrigerador. Al vender el refrigerador, uno tendrá una cierta cantidad de dinero que le permitirá comprar comida durante unos días. Sin embargo, no podrá conservar esta comida en un lugar fresco y, peor aún, al cabo de un cierto tiempo, se le acabará el dinero.
Ahora que estoy formulando esta analogía, me acabo de dar cuenta de que mi refrigerador que no refrigera es un poco como una compañía pública que ya no es pública, pero que sigue pretendiendo que lo es... En fin, me alejo del asunto. Lo cierto es que, en Venezuela, el gobierno decidió volver a comprarse un refrigerador y usarlo para lo que sirve, es decir, contribuir a que toda la familia tenga acceso a la comida.
En efecto, el 16 de junio, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura otorgó un reconocimiento a Venezuela “por lograr reducir a la mitad el porcentaje y el número de personas con hambre o subnutrición en el País antes de 2015, tomando como línea base el año 1990” [i]. Lo anterior significa que el gobierno bolivariano cumplió el primer Objetivo de desarrollo del Milenio de la Organización de las Naciones Unidas.
Ahora bien, puedo entender que se les tenga muchas críticas al chavismo y al gobierno de Venezuela. Por haber estado ahí, he visto con mis propios ojos que Venezuela dista mucho de ser un paraíso. Sin embargo, ¿se imaginan un momento lo absurdo que sería si por medio de un golpe o de alguna otra tranza por el estilo se decidiera acabar con un gobierno que logra reducir el hambre a la mitad en su territorio? ¿Qué mensaje enviaría esto a la comunidad internacional y a los regímenes que matan de hambre a sus pueblos? ¿Qué tipo de reforzamiento positivo es éste?
En fin, tampoco soy estúpido y sé que son muy capaces de hacerlo. Ya lo han hecho y lo seguirán haciendo cada vez que consideren que las circunstancias les son favorables. Todos sabemos que impera la ley del más fuerte y que el más fuerte, en este caso, aun si se quiere hacer pasar por el campeón de la democracia, cuenta con 32 estados en los que se sigue aplicando la pena de muerte [ii].
La oposición venezolana usa y abusa de su derecho a propagar su histeria colectiva por todo el planeta a través de las redes sociales y de los medios internacionales que los apoyan haciendo el ademán de que son neutros. ¿Han visto las imágenes de las protestas de la oposición? Echan desmanes con macanas de policía [iii] , atacaron un ministerio público [iv] , usan armas de fuego, matan [v] ...
Por muy democráticos que pretenden ser países como, por ejemplo, Canadá, no sé qué pasaría si alguien llegara a atacar una estación de policía. Por supuesto que hubo detenidos en Venezuela, pero también es preciso decir que 21 oficiales de la Guardia Nacional y de la Policía Nacional están siendo procesados por abuso de autoridad y uso excesivo de la fuerza [vi]. Lo anterior no ha pasado con los agentes de policía que abusaron de su fuerza durante las protestas del movimiento Occupy en Estados Unidos y, en Canadá, sólo una agente de policía tuvo que enfrentarse a represalias después de la huelga estudiantil de 2012, y ello porque fue tan descarada que toda la población se sabía hasta su número de matrícula.
Como dije más arriba, no considero que Venezuela constituya el régimen político ideal. Sin embargo, cumple con todos los requisitos de la democracia representativa burguesa en nombre de la cual se sigue exportando el capitalismo por doquier y colonizando el planeta para succionar la totalidad de sus recursos y llevar a sus últimas consecuencias el suicidio de nuestra especie. Es decir, en Venezuela hay elecciones limpias, separación de poderes, acceso a los medios, pluralidad de opinión, libertad de expresión, libertad de asociación, etcétera. Por lo tanto, dejen en paz a Venezuela y búsquense otro chivo expiatorio.
Notas:
[i] http://www.rlc.fao.org/es/paises/venezuela/noticias/reconocimiento-de-la-fao-a-venezuela/
[ii] http://www.deathpenaltyinfo.org/states-and-without-death-penalty
[iii] https://www.youtube.com/watch?v=Bo5LfgatSRk (Ver minuto 1:12).
[iv] ídem
[v] https://www.youtube.com/watch?v=2S5nkNQBmZE
[vi] https://www.youtube.com/watch?v=f02jMnaJTHA