Curiosa paradoja del destino, lo que ha ocurrido en la última semana en las filas del heterogéneo conglomerado opositor. Los campeones del consenso y abanderados del cumplimiento de las formas y las cuestiones reglamentarias apenas logran quórum propio con la ayuda “desinteresada” del ex presidente Carlos Menem, consiguen el control de la totalidad de las comisiones de Trabajo del Senado y se reparten las presidencias de doce de ellas, en tiempo récord, y sin guardar el más mínimo reparo en la cacareada proporcionalidad del actual mapa político en la Cámara alta. No conformes con el histórico e inédito reparto des-proporcional del control de dichas comisiones, citaron a la nueva presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, quien se excusó por medio de un texto de su imposible comparecencia el día miércoles 3, sin tener en cuenta dicha misiva que la flamante oposición en la misma sesión de la Comisión de Acuerdos del Senado rechazó el pliego de la funcionaria, obviando que para rechazar dicha designación amerita evaluar por parte de los representantes del Senado los antecedentes y la idoneidad de la funcionaria para presidir la autoridad monetaria. El mencionado rechazo fue un claro indicador de los grados de crispación en que se han movido en la última semana las heterogéneas filas de la oposición, quienes irreflexivamente con posterioridad al encendido discurso de Elisa Carrió, en el recinto, acusaron a la licenciada Marcó del Pont de “haberle hecho el juego al Ejecutivo al acatar el decreto de necesidad y urgencia del Ejecutivo e implementar la transferencia de fondos del Banco Central a manos del Gobierno”.
Mientras tanto, en el discurrir de la semana pasada, tras la frustrada convocatoria a la sesión especial del jueves, la oposición replanteó su estrategia. Intentó recomponer el resquebrajado “grupo A”, que en diciembre último -en una suerte de frente único instrumental-, logró que el conglomerado opositor se hiciese con las principales comisiones de Diputados. En esta nueva componenda se planificó la futura embestida contra el decreto de necesidad y urgencia 298, para la sesión del miércoles próximo, donde se presentarán más de media docena de proyectos -ante la falta de acuerdo de la variopinta oposición en la frustrada convocatoria de la Comisión de Asuntos Constitucionales- para declarar nulo el mismo DNU. Los otros tres puntos de la propuesta son la condición que puso la centroizquierda encabezada por el cineasta Pino Solanas para sumarse al intento de nulidad del DNU; en dicho agregado se plantea la creación de una comisión bicameral que investigue la naturaleza de la deuda externa, el envío al Congreso del Presupuesto de este año, que incluya los cambios que el Ejecutivo le realizó al uso de los recursos, y por último la creación de un fondo de desarrollo para obras de infraestructura con reservas del Banco Central.
Cabe preguntarse si los sectores de derecha hegemónicos en el universo opositor sólo acompañarán el tratamiento en pleno de dicho temario, pero alzarán su mano en contra en relación con los tres puntos exigidos por la centroizquierda para sellar la alianza circunstancial de la sesión del miércoles. En este nivel de precariedad ideológica se gestó el operativo venganza, con posterioridad al discurso inaugural de las sesiones ordinarias del Congreso de Diputados de la presidenta Cristina Fernández. La fracción mayoritaria de la oposición pretende en esta movida crear las condiciones para que esta mayoría circunstancial obligue al Ejecutivo a que modifique el Presupuesto acordado a fines del año pasado, para pagar la deuda con recursos ordinarios, y al mismo tiempo ceda los ingresos fiscales del Impuesto al Cheque al resto de las provincias. Como afirmó el jefe del Bloque del Frente para la Victoria, el santafesino Agustín Rossi, “con una sola decisión en un solo día la oposición le crea al Estado nacional un déficit de 40.000 millones de pesos”.
El objetivo principal de la oposición de derechas es imponer un cambio diametral al proyecto gubernamental y obligarlo a realizar un ajuste, donde la deuda a los acreedores se pague con el recorte forzoso del gasto público. En buen romance, que al Gobierno en este tiempo previo al proceso electoral se le haga imposible implementar lo resuelto en relación al pago de dos actualizaciones por año a jubilaciones y pensiones, y se vea obligado a bajar los salarios de la administración pública y abortar la batería de medidas anticíclicas que desde noviembre de 2008 -ante la crisis financiera mundial y el actual período recesivo de la economía global-, se implementó por parte del Gobierno, constituyéndose en el núcleo duro de la política de cara a la inversión social del modelo de desarrollo y distribución.
En síntesis, el objetivo estratégico de la oposición es dinamitar la ecuación virtuosa del Gobierno, de pago de deuda con reservas a bajísimo costo financiero, y sostenimiento y ampliación de planes como la asignación universal por hijo para los sectores más vulnerables, o impedir al Ejecutivo avanzar en la implementación de proyectos como Argentina Trabaja, con el horizonte cierto de creación de decenas de miles de puestos de trabajo genuinos, o la direccionalidad de recursos presupuestarios para ampliar la ejecución de nuevas obras de infraestructura. La nueva etapa abierta con el boicot opositor al Fondo del Bicentenario y la defensa irrestricta en su momento a Martín Redrado, con la judicialización veraniega de la política, son el preámbulo de lo que vendrá.
La derecha y un sector del establishment no perdonan que un gobierno nacido como efecto político de la onda expansiva de las jornadas de diciembre de 2001 pretenda dar continuidad y profundice un proyecto heterodoxo en relación con las recetas de moda en gran parte del mundo colonizado por el ideario neoliberal. Gobiernos como los de Cristina Fernández expresan, con sus limitaciones, igualmente que las experiencias de Bolivia, Ecuador, Brasil, Venezuela, Paraguay y Uruguay, el nuevo camino de experimentación de los pueblos de América latina en la búsqueda de saldar las profundas asimetrías sociales heredadas de décadas de sometimiento y expoliación, de los centros de poder y sus socios nativos, quienes hoy pretenden torcer el rumbo de un gobierno que con sus contradicciones y asignaturas pendientes es cualitativamente más justo que cualquiera de las experiencias del pasado de los partidos del default y el ajuste, que nos han llevado a décadas de inequidad.
Sociólogo. Docente (UBA).
http://www.elargentino.com/nota-80921-Tiempos-de-revancha-a-marcha-forzada.html
