"Allá está todo partido, explotó todo.” Si bien la frase del Senador por UCR y líder del bloque del partido centenario fue utilizada para describir la situación que se vive en la Cámara baja, el mismo análisis se puede trasladar al Senado.
La semana que termina dejó expuestas todas y cada una de las fragilidades del acuerdo entre los bloques no opositores en ambas cámaras.
El lunes el Senado amaneció con un posible acuerdo entre el jefe del bloque del FpV, Miguel Ángel Pichetto, y Morales por la composición de la Comisión Bicameral que trata los Decretos de Necesidad y Urgencia. Esa misma noche, el pequeño e investigado por la Justicia senador por Córdoba, Luis Juez, puso el grito en el cielo –o en el despacho de Rodríguez Saá– y obligó al radicalismo a romper el acuerdo. “No voy a dejar que negocien con mi pellejo”, dijo Juez.
“Hay partidos provinciales que quieren mantener sus lugares y la verdad es que dificultan bastante las cosas. Necesitamos mantener los 37 y hay que ceder”, explicó una fuente del partido centenario.
El martes Morales hizo pública la ruptura del acuerdo y el miércoles la bomba de tiempo, que es el frágil y vanidoso armado de la oposición, estalló en ambas Cámaras.
La pirotécnica líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, llamó a una conferencia de prensa para denunciar públicamente la torpeza del resto de la oposición. Minutos más tarde, desde el Peronismo Federal, Felipe Solá, sindicó a Gerardo Morales como el padre de todos los males que vive el parlamento y lo hizo cargo de dilatar los tiempos del dictamen de la Comisión de DNU sobre el Fondo del desendeudamiento y, por consiguiente, único responsable de que la Cámara baja no haya podido tratar el tema en el recinto.
Ese mismo miércoles, la actitud de Morales ante la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, ayudó a que las fracturas del arco opositor se profundizaran. Así lo expresó Juez, que hace de la queja permanente casi la única herramienta de su construcción política. “Me estuve preparando toda la noche para hacerle preguntas a Marcó del Pont y me entero así de que no vamos a hacer preguntas”, refunfuñó el pequeño Senador.
El jueves el tablero del Senado puso al desnudo lo que era una realidad en los pasillos del Congreso. La fractura de la oposición se hizo carne en el recinto y la mayoría sobre la que la oposición intentaba construir una legitimidad discursiva se desvaneció. Comienza un nuevo partido, en el cual quizá la apertura al diálogo que pregona la oposición se haga realidad y con el “espíritu golpista” denunciado desde las entrañas del Peronismo Federal por la Senadora santafesina Roxana Latorre, el diálogo tomé nuevos rumbos.
De cara a lo que viene en el Parlamento y con la confirmación de las dificultades de los bloques opositores para llevar adelante un acuerdo, la fuerza como primera minoría del oficialismo en ambas Cámaras toma mayor preponderancia.
Desde todos los despachos los legisladores coinciden en que la discusión será ley a ley, pero también señalan que la semana que comienza con la reunión de la Bicameral que tratará el DNU del desendeudamiento será clave. Si el lunes la Comisión saca dictamen sobre el DNU, la oposición intentará llevar el tema al recinto, ya sea en Diputados o Senadores, antes del viernes, ya que en la sesión preparatoria se pidió el pronto despacho para no tener que esperar la semana reglamentaria. “Hay parte del bloque que quiere votar a favor de la coparticipación del impuesto al cheque, pero sino nos garantizan el uso de reservas, no vamos a acompañar”, anticipó un Senador del FpV.
En tanto, desde la jefatura del bloque, Pichetto aseveró “que si quieren sancionar la Ley de Coparticipación, tendrán que tener el número para hacerlo”.
La discusión de estos temas puede llevar a una fractura definitiva en la oposición. “Queremos que salga la Ley. La provincia está en un estado crítico. Si no tenemos los votos, hay que negociar y si la opción es liberar el uso de las reservas, habrá que escuchar”, señaló una fuente cercana al radicalismo. Por su parte, dentro del Peronismo Federal y de la Coalición Cívica hay sectores más duros que creen que esta es la oportunidad para empujar al Gobierno hacia el ajuste o el veto.
La semana que comienza tampoco será fácil para la oposición en el Senado, con una derrota casi segura en la intención de rechazar el pliego de Marcó del Pont.
En la Cámara baja, la situación no será mejor. Elisa Carrió volverá a intentar sesionar e imponer el tratamiento del DNU. Mientras el resto de la oposición se inclinará por respetar los reglamentos. Las diferencias allí ya están más claras y aparecen como irreconciliables. Del Acuerdo Cívico que el 28 de Junio se impuso por dos décimas no queda nada. Margarita Stolbizer (GEN) está cada día más lejos de Elisa Carrió y más cerca del Interbloque de Pino Solanas. El PRO se desmiembra a pasos agigantados. Felipe Solá transita solo los pasillos del congreso en nombre del Peronismo Federal, lo más lejos posible de Francisco de Narváez, quien no parece haberse enterado de que comenzó el año parlamentario. Mientras Paula Bertol hace lobby en defensa de los intereses de las empresas que intentan explorar las Malvinas en busca de hidrocarburos. A río revuelto, parece haber ganancia para la primera minoría que bajo la conducción de Agustín Rossi intentará articular con otras fuerzas para destrabar el uso de las reservas.
http://www.elargentino.com/nota-81778-medios-123-Efecto-rejunte-en-el-Congreso.html
