Se trata de dos instrumentos que fueron adaptados a las necesidades del sistema financiero, sin tomar en cuenta la economía real. En el oficialismo se reavivó el debate sobre su modificación.
La crisis desatada en el Banco Central volvió a dejar sobre la mesa la discusión sobre su Carta Orgánica y la Ley de Entidades Financieras. La primera fue modificada por el menemismo y le concedió la “independencia” de la política económica definida por el Gobierno. La otra tiene la marca de la última dictadura, que asfixió a las cajas de crédito cooperativa y garantizó que el sistema financiero no tuviera obligación alguna de destinar parte de su cartera a financiar la producción. Ahora esas reformas, acuñadas de neoliberalismo, están siendo evaluadas por algunos sectores del Gobierno, que reconocen que allí hay –como lo dijo Néstor Kirchner– “una asignatura pendiente”. La disputa estará anclada no sólo en la realización de esos cambios sino en cuál será su profundidad.
El tema se discutió el año pasado. Varios dirigentes del oficialismo salieron a dar el debate público pero la cuestión no prosperó. Pero en las últimas semanas, algunas de aquellas espadas comenzaron a entusiasmarse con la posibilidad de que se haga algún tipo de modificación en esos instrumentos. Además, desde la primera línea del kirchnerismo se habría dado el visto bueno para que se comience a plantear la necesidad de hacer algunos cambios.
“Sería un error para el Gobierno no avanzar en ese sentido”, consideró un economista que trabaja muy cerca de la administración central y tiene una posición favorable a los cambios, aunque reconoció que la decisión de avanzar en la reapertura del canje de deuda del 2005 complicaría esa estrategia.
Pero evaluó que la “alianza que existe con un sector de la banca nacional podría inclinar la balanza en el sentido de facilitar el crédito para infraestructura y actividades productivas”. Es decir, que no se avanzaría en un esquema de fuerte contenido regulatorio, del tipo de nacionalización –con un encaje del cien por cien que implicaría un cambio virulento del actual porcentaje de entre 18 y 25%–, sino que se trataría de “habilitar el financiamiento”.
A CAMINAR. Algunos economistas kirchneristas ya comenzaron a militar por la reforma. En esa lista se anotó el diputado Carlos Heller y volvió a señalar la necesidad de modificar la Ley de Entidades Financieras, uno de los pilares del modelo económico que impuso la dictadura. Eso posibilitó que la Argentina tenga el nivel más bajo de crédito de corto plazo en América latina, sólo el 12% del producto bruto interno.
Además, no tiene una estructura de financiamiento de largo plazo. En eso estaban trabajando en el Ministerio de Economía, la Administración Nacional de la Seguridad Social y el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) desde el año pasado. Pero aún no se logró presentar una propuesta del tipo de banca de desarrollo, como la que existe en Brasil con el Banco Nacional Do Desenvolvimento (BNDS).
En tanto, en el equipo de Heller están trazando las líneas finas del proyecto que él voceó en la campaña electoral. Uno de los ejes plantea la necesidad de modificar el sistema financiero para que pueda colaborar eficazmente al desarrollo económico y social del país. Eso implicaría que las casas crediticias estén sujetas a parámetros de eficiencia social como la orientación del crédito a actividades específicas y a las pymes, y que deban cumplir determinadas regulaciones en las tasas de interés. Se trata, de hecho, de un proyecto de fuerte contenido regulador.
La propuesta también propondrá dotar al Banco Central de la misión de establecer redescuentos para la orientación del crédito a determinados sectores y con tasas diferenciales.
SUSTENTABLE. Para reformar la Carta Orgánica del Banco Central ya existe un proyecto. Es el que presentó en 2007 la entonces diputada y actual titular del Banco Nación, Mercedes Marcó del Pont. El texto no logró avanzar en las comisiones de la Cámara baja, pero en la primera línea del oficialismo lo consideran un “buen” proyecto. “Es que el Gobierno es muy cauteloso con el sistema financiero”, analizó un funcionario que conoce de cerca el entramado del pensamiento económico kirchnerista.
En ese proyecto se propone dejar a un lado la supuesta “independencia” del Banco Central y hacer que su función sea algo más que “custodiar el valor de la moneda”, el cambiar la calidad de la misión de la autoridad monetaria para “preservar el valor de la moneda, de un modo consistente con las políticas orientadas a sostener un alto nivel de actividad, y asegurar el máximo empleo de los recursos humanos y materiales disponibles, en un contexto de expansión sustentable de la economía”.
http://www.elargentino.com/nota-75847-medios-121-La-Carta-Organica-del-BCRA-y-la-norma-que-regula-a-los-bancos-volvieron-a-la-mesa-de-discusion.html
