El embajador argentino en Washington, Héctor Timerman, denunció ayer a los fondos buitres ante el Congreso de los Estados Unidos por boicotear las negociaciones del Gobierno de Cristina Fernández con los bonistas que no ingresaron en el canje de 2005.
En su fuerte arremetida, Timerman imputó a Elliot Associates, de las islas Caimán, y al fondo EM Limited, también con sede en las Caimán y liderado por Kenneth Dart, de realizar -a través de sus lobbistas ante el Congreso estadounidense- “un ataque sistemático para impedir un acuerdo entre las partes”.
“Ambos grupos unieron esfuerzos para boicotear la reapertura del canje”, señaló el embajador en Washington en su misiva remitida a los legisladores estadounidenses.
El diplomático argentino dijo que también se ha “detectado la ejecución de operaciones financieras tendientes a bajar los precios de los bonos argentinos que podrían entrar en el canje como forma de pago”.
Timerman añadió que los grupos Elliot y EM “se especializan en la utilización de tácticas agresivas y lesivas para las buenas relaciones que existen” entre la Argentina y los Estados Unidos.
Lobby. Al respecto, el diplomático manifestó que “los fondos buitres llevan a cabo un intenso lobby en el Congreso estadounidense para presionar a la Argentina a pagar los bonos que no ingresaron al canje de 2005 y que ellos han estado comprando por centavos luego del default”.
El embajador recordó que Paul Singer, fundador del fondo buitre Elliot, expresó “su desacuerdo” pocas horas después de que el Gobierno anunciara en diciembre pasado su intención de reabrir las negociaciones con los denominados holdouts.
En una elocuente definición, Timerman manifestó además que “Elliot Fund es el cerebro y bolsillo de los lobbistas en el Congreso de Estados Unidos”.
El diplomático recordó que el 81% de los tenedores de bonos emitidos bajo las leyes de los Estados Unidos optaron en 2005 por resolver su situación de común acuerdo con el Gobierno a través de su adhesión al canje de títulos.
Con el sentido de fortalecer la negociación con los holdouts, Timerman agregó que hasta el momento está abierta la negociación con un “pequeño grupo de inversores en bonos argentinos” que no accedió al canje hace cinco años.
Según indicó Timerman, “uno de los argumentos principales de los fondos buitres consiste en desestimar la tasa de aceptación de la oferta del 2005, que si bien alcanzó a tres de cada cuatro bonistas, ellos consideran insuficiente”. La posición del embajador se conoció cuando el Gobierno ya dejó en claro la firmeza de la negociación.
