La posibilidad de construir un espacio que aborde la hoy dispersa “crítica a los procedimientos energéticos, agrícolas, extractivos y comunicacionales”.
¿Lo sabíamos todo? No, muchos no conocíamos que hay un ferrocarril que va desde la mina La Alumbrera hasta Puerto San Lorenzo. Es muy sabido que el trazado ferroviario argentino era radial, concentrado en el puerto de Buenos Aires y al servicio de los intereses británicos. Pero ahora que esa red histórica quedó virtualmente desmantelada, podemos ver cómo surgen itinerarios nuevos, casi a contramano de los anteriores, pero vinculados con los nuevos intereses de la economía de extracción minera y sojera. ¿Cómo asimilar todas las dimensiones del problema? Las personas que se expresan en estos momentos contra el tipo de minería que se instaló en el país desde hace varias décadas han detectado una cuestión que es antigua y nueva al mismo tiempo. Se trata de un tipo de economía lesiva, que se genera a través de la exaltación de groseras modalidades extractivas, que no distan mucho de la colonial Potosí, cuyo modo de trabajo ya preocupaba al joven Mariano Moreno.
Todo proviene de un nuevo flujo económico globalizado, difusas tipologías imperiales cuyos procedimientos desequilibran la vieja dialéctica entre el trabajo y la naturaleza. Emplean desmedidos recursos no renovables y relativizan de un modo drástico la autonomía de las políticas locales o nacionales.
........Juntas, la movilización agraria y la semiología monopólica televisiva conformaron la leyenda pseudopatriótica de una nueva clase mesiánica. Se muestra telúrica en tiempos de miedo social. Es conquistadora, promesante y rudimentaria en tiempos en que se desmantelan naciones. Anuncia los términos de una “sociedad del conocimiento” cientificista, pero bloqueada para el verdadero conocimiento histórico. Recostada sobre señoríos rústicos, su modernidad tecnológica convive con imágenes moralizantes y republicanismos de derecha.
......Esta homogénea planicie moral, sin nada de Virgilio y con mucho de Biolcati, totalmente yerma de singularidad histórica, es justamente la especialidad de las retóricas comunicacionales concentradas. Son un Estado imaginario, enemigo del Estado democrático real. Los partidos tradicionales terminaron de reventar frente a esta situación. Sus pellejos mustios podrán evocar ahora añorados emblemas. Pero son vasijas huecas destinadas a recoger la irrupción involutiva de esta nueva sociedad que sería fácilmente anexada a las pastorales de la globalización
.....Sólo una nueva idea de la democracia argentina (democracia como ensamble de controversias) podrá resolver estos nuevos acertijos y desacoples en el seno común de los que nos sentimos comprometidos contra este aplastado destino nacional.
.....Si sólo enraizamos nuestra preocupación en las infraestructuras económicas de la soberanía pública tal como existían al promediar el siglo XX; si sólo, aunque con razón, cuestionamos la acción malversadora sobre la naturaleza, haríamos pasar a segundo plano el alma más severa del conflicto. Cual es la necesidad social de trascender los monopolios mediáticos de la palabra, con sus nuevas hegemonías económico-simbólicas. Ellos significan muchas cosas, pero son también los pasteurizadores de textos, los generadores de imágenes premasticadas y los difusores de arquetipos reblandecidos de opinión. Ocultan la raíz creadora del trabajo social, ni más ni menos.
......Creo poder imaginar, creo intuir con preocupación, que el Gobierno no podría resistir las embestidas sin ampliarse hacia un pensamiento activo en torno de estos múltiples bagajes, relacionados con la historia misma del trabajo y las culturas emancipatorias. Pero tampoco los nuevos agrupamientos críticos podrían después jactarse, al no haber percibido la gravedad del momento, de haberse mantenido mezquinamente incontaminados en sus propios “parques temáticos”.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-131916-2009-09-17.html