5 dic 2009

La pobreza como política de Estado del modelo neoliberal Por Edgardo Caracotche

La pobreza es el producto de varias generaciones empujadas al abismo escandaloso por el proyecto neoliberal, desde 1976. Proyecto que fue perfeccionado como instrumento en los años ’90 bajo las políticas del trío Menem-Cavallo-De la Rúa. Década en la que imperaba la apertura económica; en donde la tecnología se compraba y no se desarrollaba ni se investigaba; con un contrabando abierto a través de empresas fantasmas y una Aduana ad-hoc (Cavallo-Parino y otros), en donde la moneda estaba sobrevaluada y el tipo de cambio fijo, y en donde imperaba un supuesto bienestar de la clase media. En esos años se agudizó la destrucción de la industria nacional. Los puestos de trabajo y oficios nunca volvieron a recuperarse y dejaron de formar parte del capital nacional.

No contentos con este panorama, y complementando la destrucción económica, los jefes de Estado y sus secuaces iniciaron un proceso de “desactivación” de las escuelas técnicas, base fundamental para el desarrollo industrial. Nos vimos sumergidos en un contexto de endeudamiento creciente y sin límite, con transferencias gratuitas del patrimonio nacional de empresas públicas, con tarifas en dólares ajustadas en algunos casos por inflación exógena. Esa Argentina combatía la inflación con apertura económica –dumping–, deflación, moneda sobrevaluada, altas tasas de interés y desempleo, con más flexibilización laboral y desindustrialización.
Creímos que había una previsibilidad con la Ley de Riesgos del Trabajo hasta que chocamos con la realidad. Una realidad en donde el desarrollo y la instalación de multinacionales con grandes superficies, que se apropiaron del mercado en sociedad con el sistema financiero, fueron el centro de la escena para absorber la demanda (tarjetas y créditos de consumo). Aún hoy estamos viviendo las consecuencias de ese modelo de país. En la Argentina hay pobreza. Hay pobres, a pesar de la mejora sustancial que vivió nuestro país a partir de 2003.
Hacer es el comienzo para encontrar una solución al problema. Pero, como suele suceder en este país, el “decir” y el “hacer” rara vez van de la mano. Para ser la excepción a esta regla es necesario abordar el tema de la pobreza y la indigencia desde distintos ángulos. Primordial es hacer un censo con la mayor desagregación posible para complementar los datos arrojados con la información que ya se maneja.
También es imprescindible crear lugares de asentamiento para generar condiciones de tipo estructural con un programa adecuado, a fin de integrar a estas personas, sacándolas de la marginalidad a la que quedan relegadas. La vivienda es una parte importante para la “erradicación de la pobreza y la indigencia”, pero debe ir de la mano del trabajo y la generación de empleo digno y bien pago, por aumento de productividad y valor agregado.
Edgardo Caracotche
Dirigente de la Central de Entidades Empresarias Nacionales (CEEN)
http://www.elargentino.com/nota-67730-La-pobreza-como-politica-de-Estado-del-modelo-neoliberal.html