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4 mar 2012
21 nov 2011
Otro revés judicial para Macri
Gacetilla de prensa agradecemos su difusión
La salud mental tiene derecho a tener gas, electricidad y una infraestructura hospitalaria segura y digna para pacientes, familiares y trabajadores del hospital borda
La Asociación de Profesionales del Hospital Dr. José T. Borda con el patrocinio letrado de la Dra Liliana Fontán ganó en la Cámara de Apelaciones el amparo que iniciara, en el año 2008 ante la paralización y falta de inicio de obras imprescindibles para toda la comunidad hospitalaria, contra el gobierno de la ciudad y la sordera de la gestión del ingeniero Macri.
El amparo lo inicio la Asociación anticipando e intentando evitar la crisis que la falta de gas, luz y servicios esenciales desató durante el crudo invierno de este año que padecieron pacientes, familiares, trabajadores y la comunidad.
La Sala II confirmando la sentencia de primera instancia obliga al GCBA a cumplir con su obligación de garantizar el derecho humano a la protección de la salud de los pacientes y equipo de salud del Hospital J. T. Borda que incluye una infraestructura adecuada, digna, segura y con todos los servicios básicos garantizados.
17 oct 2011
LA SALUD MENTAL FUERTEMENTE AGRAVIADA.
CENTRO DE SALUD MENTAL Nº 3
"Dr. Arturo Ameghino"
Personería Jurídica N° de Resolución 1004
"Dr. Arturo Ameghino"
Personería Jurídica N° de Resolución 1004
S.O.S AMEGHINO
Una vez más convocamos a la Comunidad para denunciar otro ataque a la Salud Pública, nuevamente materializado en el Centro Ameghino, UNO de los referentes más destacados en el ámbito de la Salud Mental de la Ciudad de Buenos Aires.
Este llamado a Asamblea Abierta es el modo democrático que implementamos en respuesta al autoritarismo de la gestión Macrista. Autoritarismo sostenido en sus prácticas de silencio y negativa al diálogo y arrasamiento de toda posición y práctica clínica que no resulte funcional a sus intereses.
El punto de inicio, del ataque sostenido por la gestión macrista fue la presentación de denuncia escrita elevada por los cinco directores de los Hospitales Monovalentes en el año 2009, describiendo la situación precarizada imperante en Salud Mental. A ese documento que daba cuenta del proceso de desmantelamiento del sector, esta gestión del Gobierno Porteño, respondió con el método de castigo como forma de control.
2 abr 2010
HOSPITALES NEUROPSIQUIATRICOS BORDA, MOYANO Y TOBAR GARCIA Por VANESA SOBARZO ALARCON
SOY ESTUDIANTE EN LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES PARA LA CARRERA LICENCIATURA EN PSICOLOGIA Y ESTOY TRATANDO, JUNTO A MUCHOS OTROS, DE AYUDAR A DEFENDER LA LUCHA DE LOS PACIENTES QUE AUN QUEDAN INTERNADOS EN EL BORDA. SE QUE MUCHOS DESCONOCEN LA SITUACION, PERO LOS HOSPITALES NEUROPSIQUIATRICOS BORDA, MOYANO Y TOBAR GARCIA ALBERGAN A PACIENTES CON SERIOS PROBLEMAS PSICOLOGICOS, PROBLEMAS QUE DEBEN SER TRATADOS Y EN SU DEBIDO CASO SOLUCIONADOS MEDIANTE UN LARGO PROCESO.
EN CAMBIO DE ESTO, SE LES ESTA DANDO EL ALTA INDISCRIMANADA Y ANTES DE TIEMPO DESDE HACE MAS DE 3 AÑOS, GENERANDO UN DESAMPARO SOCIAL COMPLETO, YA QUE ESTAS PERSONAS NO ESTAN EN CONDICIONES PARA ESTAR SIN CONTENCION MEDICA Y LO QUE ES MUCHO PEOR, NO TIENEN LUGAR DONDE VIVIR Y TERMINAN EN LA CALLE.
EN CAMBIO DE ESTO, SE LES ESTA DANDO EL ALTA INDISCRIMANADA Y ANTES DE TIEMPO DESDE HACE MAS DE 3 AÑOS, GENERANDO UN DESAMPARO SOCIAL COMPLETO, YA QUE ESTAS PERSONAS NO ESTAN EN CONDICIONES PARA ESTAR SIN CONTENCION MEDICA Y LO QUE ES MUCHO PEOR, NO TIENEN LUGAR DONDE VIVIR Y TERMINAN EN LA CALLE.
4 feb 2010
Hospital al borde del cierre Por Mariana Seghezzo
EL INFANTO JUVENIL TOBAR GARCIA SIN INSUMOS Y CON LA OBRA DETENIDA
La Justicia ordenó la continuación de la obra, pero el gobierno porteño no avanza. Hay sectores que se caen. Los médicos denuncian que entregan menos insumos que los necesarios.
Parecen dos mundos distintos. En la parte trasera, pasillos con aire acondicionado, juegos de plaza, televisores y hasta un gimnasio (sin uso) con aparatos para hacer pesas. En el frente, colchones sucios y elásticos hospitalarios rotos y apilados entre andamios oxidados por años de exposición a la corrosiva humedad. Sin embargo, ambas geografías pertenecen al mismo establecimiento: el Hospital Infanto Juvenil Tobar García del barrio porteño de Barracas, donde por día son atendidos más de 700 pibes en los consultorios externos y casi 70 están internados. A raíz de las reiteradas denuncias efectuadas por los profesionales del Tobar García en reclamo de “las obras edilicias paralizadas y los nombramientos pendientes en el establecimiento”, ayer a la mañana la legisladora Gabriela Alegre (del bloque Encuentro Popular para la Victoria) y distintos organismos de derechos humanos recorrieron el edificio y se interiorizaron sobre la problemática con el personal médico y administrativo. Sin previo aviso, también el director de Salud Mental PRO, Gregorio Alcaín, en compañía de su mujer, se sumó como visita.
La Justicia ordenó la continuación de la obra, pero el gobierno porteño no avanza. Hay sectores que se caen. Los médicos denuncian que entregan menos insumos que los necesarios.
Parecen dos mundos distintos. En la parte trasera, pasillos con aire acondicionado, juegos de plaza, televisores y hasta un gimnasio (sin uso) con aparatos para hacer pesas. En el frente, colchones sucios y elásticos hospitalarios rotos y apilados entre andamios oxidados por años de exposición a la corrosiva humedad. Sin embargo, ambas geografías pertenecen al mismo establecimiento: el Hospital Infanto Juvenil Tobar García del barrio porteño de Barracas, donde por día son atendidos más de 700 pibes en los consultorios externos y casi 70 están internados. A raíz de las reiteradas denuncias efectuadas por los profesionales del Tobar García en reclamo de “las obras edilicias paralizadas y los nombramientos pendientes en el establecimiento”, ayer a la mañana la legisladora Gabriela Alegre (del bloque Encuentro Popular para la Victoria) y distintos organismos de derechos humanos recorrieron el edificio y se interiorizaron sobre la problemática con el personal médico y administrativo. Sin previo aviso, también el director de Salud Mental PRO, Gregorio Alcaín, en compañía de su mujer, se sumó como visita.
11 nov 2009
Libertad de expresión Por Luis Bruschtein
Un pacto corporativo, el miedo a perder el trabajo o la naturalización de situaciones que son antinaturales generan silencios, omisiones que en una sociedad saturada de información pasan desapercibidas. Hay una reunión de la SIP y los grandes medios están en pleno conflicto con los camioneros de la distribución. Hay una discusión espesa todavía en el país por una ley de servicios audiovisuales. En una sociedad de la información, preocupada por la información, la información levanta paredes que no dejan ver otra información.
Entre tanto candombe por la información, dos concurrentes fueron despedidos por la administración macrista de la ciudad de Buenos Aires, por haber publicado información en Página/12 que resquebraja el pacto corporativo, que supera el miedo a perder el trabajo y que rompe la ilusión de naturalidad en el manicomio.
La sanción tiene un doble significado. Primero porque rompe con esas situaciones, pero además porque dos personas que no son periodistas ni son parte de los medios realizan una especie de apoderamiento del acto de informar. Se penaliza esta invasión en una sociedad que idolatra la información y al mismo tiempo sólo la concibe encerrada y controlada entre medios privados y periodistas a quienes delega la construcción del sentido común del momento.
Nadie incorporó este tema en las audiencias de la SIP, donde lo que primó fue, de manera excluyente, la crítica al gobierno nacional por la ley de medios, por el conflicto con los camioneros y por el malhumor social. Este caso tampoco encaja en este encuadre ideológico, porque impacta contra la administración macrista y por lo tanto no es visualizado ni condenado como un atentado a la libertad de expresión.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/135011-43549-2009-11-10.html
Entre tanto candombe por la información, dos concurrentes fueron despedidos por la administración macrista de la ciudad de Buenos Aires, por haber publicado información en Página/12 que resquebraja el pacto corporativo, que supera el miedo a perder el trabajo y que rompe la ilusión de naturalidad en el manicomio.
La sanción tiene un doble significado. Primero porque rompe con esas situaciones, pero además porque dos personas que no son periodistas ni son parte de los medios realizan una especie de apoderamiento del acto de informar. Se penaliza esta invasión en una sociedad que idolatra la información y al mismo tiempo sólo la concibe encerrada y controlada entre medios privados y periodistas a quienes delega la construcción del sentido común del momento.
Nadie incorporó este tema en las audiencias de la SIP, donde lo que primó fue, de manera excluyente, la crítica al gobierno nacional por la ley de medios, por el conflicto con los camioneros y por el malhumor social. Este caso tampoco encaja en este encuadre ideológico, porque impacta contra la administración macrista y por lo tanto no es visualizado ni condenado como un atentado a la libertad de expresión.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/135011-43549-2009-11-10.html
10 nov 2009
DOS PROFESIONALES DEL BORDA FUERON ECHADOS POR ESCRIBIR UNA NOTA EN PAGINA/12 SOBRE LA SITUACION DEL NEUROPSIQUIATRICO
Los autores describieron los maltratos y humillaciones que sufren los pacientes. Y terminaron despedidos. Asociaciones de profesionales y opositores advirtieron que el episodio evidencia la política del gobierno de Macri en salud mental.
Una psicóloga y un estudiante de Psicología que se desempeñaban en el hospital Borda fueron echados por denunciar –en una nota publicada por Página/12– situaciones de maltrato a internados. El 29 de octubre pasado habían advertido en este diario sobre hechos de “contención física”, en los que los pacientes son atados durante fines de semana enteros, desaparición de efectos personales y la utilización del servicio de admisión “como servicio de castigo”. El martes siguiente se les pidió “que retiráramos nuestras pertenencias y nos fuéramos”. El Colectivo 448 de Salud Mental –entidad de profesionales que requiere el cumplimiento de la desinstitucionalización en la Ciudad– se solidarizó “en forma incondicional” con los despedidos y vinculó el hecho con “el anudamiento del gobierno de Mauricio Macri con las corporaciones médico-psiquiátricas”. Otros profesionales del Borda –sin dar sus nombres– corroboraron y ampliaron las denuncias.
TEXTO COMPLETO DE LA NOTA: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-135011-2009-11-10.html
Una psicóloga y un estudiante de Psicología que se desempeñaban en el hospital Borda fueron echados por denunciar –en una nota publicada por Página/12– situaciones de maltrato a internados. El 29 de octubre pasado habían advertido en este diario sobre hechos de “contención física”, en los que los pacientes son atados durante fines de semana enteros, desaparición de efectos personales y la utilización del servicio de admisión “como servicio de castigo”. El martes siguiente se les pidió “que retiráramos nuestras pertenencias y nos fuéramos”. El Colectivo 448 de Salud Mental –entidad de profesionales que requiere el cumplimiento de la desinstitucionalización en la Ciudad– se solidarizó “en forma incondicional” con los despedidos y vinculó el hecho con “el anudamiento del gobierno de Mauricio Macri con las corporaciones médico-psiquiátricas”. Otros profesionales del Borda –sin dar sus nombres– corroboraron y ampliaron las denuncias.
TEXTO COMPLETO DE LA NOTA: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-135011-2009-11-10.html
30 oct 2009
Infierno en el Borda Por Verónica Hollmann * y Juan Pedro Iribarne **
DENUNCIAS DE “MALTRATO” Y “HUMILLACION” EN EL NEUROPSIQUIATRICO PORTEÑO
Al referirse a la situación del Hospital Borda, los autores advierten que los pacientes pueden pasar “horas y horas bajo contención”, atados, sin ser atendidos; afirman que existe una especie de “shopping, donde los profesionales eligen para que no les metan un paciente problemático”, y señalan el “aprendizaje vivencial” que el paciente efectúa “cuando un enfermero lo levanta a los gritos para insultarlo”.
“La admisión es un infierno”, se escucha frecuentemente entre los pacientes. Y sí, arde, quema, arrasa como el fuego con la subjetividad del paciente y lo somete a una nueva cultura: la manicomial. Un paciente ingresa en la guardia del Hospital Borda. Es probable que haya ingresado por los poco precisos diagnósticos de “descompensación psicótica”, “alcoholismo crónico”, “ideación suicida”, entre otros. Esta persona llega, en el mejor de los casos con una familia contenedora, o, en el peor de los casos, en un móvil policial, con personas que no están preparadas para lidiar con estas crisis, y no sería raro que haya recibido alguna golpiza. El paciente es llevado a la guardia, donde se realiza la entrevista psiquiátrica; en muchas ocasiones, la bienvenida es un medicamento inyectable. A partir de ahí es derivado al servicio de admisión: servicio de arrasamiento subjetivo por excelencia. Al llegar a la admisión, se le retiran las pertenencias, que van a parar al depósito hospitalario; no se le permite ver a los familiares, que a esta altura están angustiados, perplejos y con miedo de dejar a su ser querido en este lugar. Estos familiares, en la mayoría de los casos, no reciben contención verbal. Se pueden escuchar diálogos donde el familiar dice: “... Bueno, le dejo una toalla, un cepillo de dientes, algo para que se higienice”, en un intento de mantener hábitos que el paciente venía sosteniendo. “Sí”, se le responde, pero, a poco de ingresar, sus pertenencias desaparecen.
Eran las pertenencias que lo ligaban con su cotidianidad. A largo plazo desaparecerán también los hábitos adquiridos, en un proceso de desculturización. Los referentes identificatorios se van esfumando: corte de pelo compulsivo, ropa que no elige; no hay espejos ni relojes, puede pasar días sin mirarse y sin saber día y hora. Así se abre paso una nueva enfermedad: la enfermedad institucional.
A veces se aplica la contención física, método que anula por completo el decir del sujeto. Si bien en algunos casos puede ser necesaria para que no se lastime, pueden pasar horas y horas bajo “contención” –si tiene la mala suerte de ingresar un fin de semana– sin que nadie le pregunte sobre su padecer. Es usual escuchar gritos, dada la violentación institucional que sufren estos pacientes, lo cual lleva a más medicación. Todo esto Sucede mientras los enfermeros, en ocasiones, juegan al truco al lado de la sala de contención.
Si uno ingresa en el servicio, puede ver expresiones de perplejidad en los rostros de los pacientes; confusión, miedo, mientras deambulan en círculo en un espacio enloquecedor. Condiciones estas que llevaron a un paciente, a causa de su delirio, a calmar el sufrimiento del compañero que, “contenido”, gritaba, asfixiándolo con una almohada hasta matarlo. Este paciente fue judicializado. Pacientes muertos, llevados en tablones por otros compañeros, se ven por el hospital, tapados con una frazada rota, tratando de que no se caiga; partes de este cuerpo que estuvo muerto para muchos, antes de la muerte física, cuelgan del tablón. Y bueno, total, como escuchamos decir por televisión al director del hospital, “siempre se muere algún paciente”. Desde la más alta jerarquía del hospital quedan naturalizadas las prácticas más aberrantes.
El servicio de admisión, por ser un lugar cerrado, también es usado como servicio de castigo. La frase “el que se porta mal va a ir a parar a admisión” es de uso común. En la misma admisión se ha escuchado: “Si seguís jodiendo te doy electroshock”. Y por si esto fuera poco, esta crónica delirante sigue.
Si se decide que el paciente pase al interior del hospital, el siguiente paso en el arrasamiento subjetivo es el shopping de pacientes. Sí, en el Borda también hay shopping. En lugar de productos, se eligen personas. Para el profesional, lo mejor es conocer a alguien en admisión, para que no le metan “un caño”: un paciente problemático, ya sea por su situación legal, sus conductas o sus pocas posibilidades de externación, que baja el promedio del giro-cama. Es frecuente escuchar frases como: “Yo soy amigo, así que me da algo bueno, un psicótico tranquilo, con familia”. También son comunes los intercambios de mercancías, del estilo de: “Me llevo dos psicóticos y te dejo un adicto”. O se puede escuchar: “Esperame hasta mañana que tengo uno bueno pero le falta”.
Luego de ser elegido para un servicio, de las características de éste dependerá en gran medida la duración de su internación. Una internación puede durar un mes o varios años. En primer término, se le realizará una nueva entrevista de admisión. Esta debería ser interdisciplinaria, pero la gran mayoría son realizadas exclusivamente por psiquiatras. Cualquier persona con cierto sentido común supondría que se realiza en un consultorio cerrado, con una cierta intimidad y contención, donde el paciente pueda contar, nada más ni nada menos, qué lo trae por el hospital, relato generalmente cargado de angustia, confusión, bronca, enojo, depresión y otros sentires. Sumado a la crisis que llevó al paciente a ser internado, son esperables cierto temor y confusión sobre cómo será la internación, con toda la representación social alrededor de lo que es un manicomio, en este caso el Borda. Lo más lógico sería explicarle al paciente en qué servicio está, cómo va a ser su tratamiento, con qué actividades cuenta el servicio, mostrarle su cama y las instalaciones, presentarle a sus compañeros, asignarle un tutor que lo acompañe en los primeros días, explicarle las reglas de convivencia y demás cuestiones.
Pero la entrevista es generalmente un interrogatorio cuasi-policial plagado de preguntas, a veces de tal forma que la siguiente pregunta se superpone a la respuesta del paciente a la pregunta previa. En la entrevista puede haber hasta cinco psiquiatras, de estricto guardapolvo blanco, con una mesa de por medio, enfrentados –en los múltiples significados de la palabra– al paciente. Por supuesto que los entrevistadores se reservan el derecho de atender su teléfono celular y hablar a los gritos por sobre el discurso del paciente, discutir la medicación de otra persona, interrumpir, levantarse y salir del consultorio. A su vez, cualquier profesional del servicio tiene derecho a entrar y salir del consultorio u office donde se esté haciendo la entrevista. El paciente no recibirá ningún tipo de explicación sobre su situación ni sobre su internación, excepto cuando se trate de un paciente internado bajo juzgado penal, al que se le advierte que tiene prohibido salir del hospital. Las preguntas sobre los síntomas no suelen realizarse con la mayor sutileza:
–¿Y escuchás voces?
–No.
–¿Seguro?
–Sí.
–¿Y pensás que alguien te persigue?
–No.
–Bueno, no te escapes, eh.
Cuando el paciente crea que el suplicio de la entrevista de admisión finalmente terminó, se llevará la sorpresa de que puede repetirse ad aeternum, según el interés o dudas que su caso genere en los psiquiatras. Un mismo paciente puede tener hasta seis o siete entrevistas de admisión: un zoológico donde lo visitan estudiantes de diferentes carreras en diferentes universidades, arrasando su intimidad. Ya está instalado el poder psiquiátrico, ya está a merced de quien tiene en sus manos la decisión más importante para él: cuándo puede irse de este infierno. Es por esto que nunca se niegan a estos interrogatorios. Franco Basaglia lo explica muy claramente cuando dice: “En los manicomios cerrados el enfermo pregunta ‘¿Cuándo vuelvo a casa?’ y el médico responde: ‘Mañana’. Esta es la respuesta que quien tiene poder da siempre al oprimido” (La condena de ser loco y pobre. Alternativas al manicomio, Ed. Topía, Bs. As., 2008; Página/12 publicó un fragmento hace dos jueves).
Cuando salga de la entrevista deberá apelar a la solidaridad de algún compañero, de los que por suerte nunca faltan, que le cuente medianamente algunas mínimas cuestiones del servicio. Para conocer las reglas implícitas del mismo, siempre estará la irremplazable experiencia del aprendizaje vivencial: cuando un enfermero lo levante a los gritos para insultarlo por cambiarse de cama o porque no se levantó para tomar la medicación o porque no se bañó. Otro ingrediente de las lógicas manicomiales: la infantilización del paciente, en el marco del maltrato y la humillación.
* Psicóloga.
** Estudiante de Psicología en la UBA.
El texto es parte de un artículo que aparecerá en el próximo número de la revista Topía.
http://www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-134270-2009-10-29.html
Al referirse a la situación del Hospital Borda, los autores advierten que los pacientes pueden pasar “horas y horas bajo contención”, atados, sin ser atendidos; afirman que existe una especie de “shopping, donde los profesionales eligen para que no les metan un paciente problemático”, y señalan el “aprendizaje vivencial” que el paciente efectúa “cuando un enfermero lo levanta a los gritos para insultarlo”.
“La admisión es un infierno”, se escucha frecuentemente entre los pacientes. Y sí, arde, quema, arrasa como el fuego con la subjetividad del paciente y lo somete a una nueva cultura: la manicomial. Un paciente ingresa en la guardia del Hospital Borda. Es probable que haya ingresado por los poco precisos diagnósticos de “descompensación psicótica”, “alcoholismo crónico”, “ideación suicida”, entre otros. Esta persona llega, en el mejor de los casos con una familia contenedora, o, en el peor de los casos, en un móvil policial, con personas que no están preparadas para lidiar con estas crisis, y no sería raro que haya recibido alguna golpiza. El paciente es llevado a la guardia, donde se realiza la entrevista psiquiátrica; en muchas ocasiones, la bienvenida es un medicamento inyectable. A partir de ahí es derivado al servicio de admisión: servicio de arrasamiento subjetivo por excelencia. Al llegar a la admisión, se le retiran las pertenencias, que van a parar al depósito hospitalario; no se le permite ver a los familiares, que a esta altura están angustiados, perplejos y con miedo de dejar a su ser querido en este lugar. Estos familiares, en la mayoría de los casos, no reciben contención verbal. Se pueden escuchar diálogos donde el familiar dice: “... Bueno, le dejo una toalla, un cepillo de dientes, algo para que se higienice”, en un intento de mantener hábitos que el paciente venía sosteniendo. “Sí”, se le responde, pero, a poco de ingresar, sus pertenencias desaparecen.
Eran las pertenencias que lo ligaban con su cotidianidad. A largo plazo desaparecerán también los hábitos adquiridos, en un proceso de desculturización. Los referentes identificatorios se van esfumando: corte de pelo compulsivo, ropa que no elige; no hay espejos ni relojes, puede pasar días sin mirarse y sin saber día y hora. Así se abre paso una nueva enfermedad: la enfermedad institucional.
A veces se aplica la contención física, método que anula por completo el decir del sujeto. Si bien en algunos casos puede ser necesaria para que no se lastime, pueden pasar horas y horas bajo “contención” –si tiene la mala suerte de ingresar un fin de semana– sin que nadie le pregunte sobre su padecer. Es usual escuchar gritos, dada la violentación institucional que sufren estos pacientes, lo cual lleva a más medicación. Todo esto Sucede mientras los enfermeros, en ocasiones, juegan al truco al lado de la sala de contención.
Si uno ingresa en el servicio, puede ver expresiones de perplejidad en los rostros de los pacientes; confusión, miedo, mientras deambulan en círculo en un espacio enloquecedor. Condiciones estas que llevaron a un paciente, a causa de su delirio, a calmar el sufrimiento del compañero que, “contenido”, gritaba, asfixiándolo con una almohada hasta matarlo. Este paciente fue judicializado. Pacientes muertos, llevados en tablones por otros compañeros, se ven por el hospital, tapados con una frazada rota, tratando de que no se caiga; partes de este cuerpo que estuvo muerto para muchos, antes de la muerte física, cuelgan del tablón. Y bueno, total, como escuchamos decir por televisión al director del hospital, “siempre se muere algún paciente”. Desde la más alta jerarquía del hospital quedan naturalizadas las prácticas más aberrantes.
El servicio de admisión, por ser un lugar cerrado, también es usado como servicio de castigo. La frase “el que se porta mal va a ir a parar a admisión” es de uso común. En la misma admisión se ha escuchado: “Si seguís jodiendo te doy electroshock”. Y por si esto fuera poco, esta crónica delirante sigue.
Si se decide que el paciente pase al interior del hospital, el siguiente paso en el arrasamiento subjetivo es el shopping de pacientes. Sí, en el Borda también hay shopping. En lugar de productos, se eligen personas. Para el profesional, lo mejor es conocer a alguien en admisión, para que no le metan “un caño”: un paciente problemático, ya sea por su situación legal, sus conductas o sus pocas posibilidades de externación, que baja el promedio del giro-cama. Es frecuente escuchar frases como: “Yo soy amigo, así que me da algo bueno, un psicótico tranquilo, con familia”. También son comunes los intercambios de mercancías, del estilo de: “Me llevo dos psicóticos y te dejo un adicto”. O se puede escuchar: “Esperame hasta mañana que tengo uno bueno pero le falta”.
Luego de ser elegido para un servicio, de las características de éste dependerá en gran medida la duración de su internación. Una internación puede durar un mes o varios años. En primer término, se le realizará una nueva entrevista de admisión. Esta debería ser interdisciplinaria, pero la gran mayoría son realizadas exclusivamente por psiquiatras. Cualquier persona con cierto sentido común supondría que se realiza en un consultorio cerrado, con una cierta intimidad y contención, donde el paciente pueda contar, nada más ni nada menos, qué lo trae por el hospital, relato generalmente cargado de angustia, confusión, bronca, enojo, depresión y otros sentires. Sumado a la crisis que llevó al paciente a ser internado, son esperables cierto temor y confusión sobre cómo será la internación, con toda la representación social alrededor de lo que es un manicomio, en este caso el Borda. Lo más lógico sería explicarle al paciente en qué servicio está, cómo va a ser su tratamiento, con qué actividades cuenta el servicio, mostrarle su cama y las instalaciones, presentarle a sus compañeros, asignarle un tutor que lo acompañe en los primeros días, explicarle las reglas de convivencia y demás cuestiones.
Pero la entrevista es generalmente un interrogatorio cuasi-policial plagado de preguntas, a veces de tal forma que la siguiente pregunta se superpone a la respuesta del paciente a la pregunta previa. En la entrevista puede haber hasta cinco psiquiatras, de estricto guardapolvo blanco, con una mesa de por medio, enfrentados –en los múltiples significados de la palabra– al paciente. Por supuesto que los entrevistadores se reservan el derecho de atender su teléfono celular y hablar a los gritos por sobre el discurso del paciente, discutir la medicación de otra persona, interrumpir, levantarse y salir del consultorio. A su vez, cualquier profesional del servicio tiene derecho a entrar y salir del consultorio u office donde se esté haciendo la entrevista. El paciente no recibirá ningún tipo de explicación sobre su situación ni sobre su internación, excepto cuando se trate de un paciente internado bajo juzgado penal, al que se le advierte que tiene prohibido salir del hospital. Las preguntas sobre los síntomas no suelen realizarse con la mayor sutileza:
–¿Y escuchás voces?
–No.
–¿Seguro?
–Sí.
–¿Y pensás que alguien te persigue?
–No.
–Bueno, no te escapes, eh.
Cuando el paciente crea que el suplicio de la entrevista de admisión finalmente terminó, se llevará la sorpresa de que puede repetirse ad aeternum, según el interés o dudas que su caso genere en los psiquiatras. Un mismo paciente puede tener hasta seis o siete entrevistas de admisión: un zoológico donde lo visitan estudiantes de diferentes carreras en diferentes universidades, arrasando su intimidad. Ya está instalado el poder psiquiátrico, ya está a merced de quien tiene en sus manos la decisión más importante para él: cuándo puede irse de este infierno. Es por esto que nunca se niegan a estos interrogatorios. Franco Basaglia lo explica muy claramente cuando dice: “En los manicomios cerrados el enfermo pregunta ‘¿Cuándo vuelvo a casa?’ y el médico responde: ‘Mañana’. Esta es la respuesta que quien tiene poder da siempre al oprimido” (La condena de ser loco y pobre. Alternativas al manicomio, Ed. Topía, Bs. As., 2008; Página/12 publicó un fragmento hace dos jueves).
Cuando salga de la entrevista deberá apelar a la solidaridad de algún compañero, de los que por suerte nunca faltan, que le cuente medianamente algunas mínimas cuestiones del servicio. Para conocer las reglas implícitas del mismo, siempre estará la irremplazable experiencia del aprendizaje vivencial: cuando un enfermero lo levante a los gritos para insultarlo por cambiarse de cama o porque no se levantó para tomar la medicación o porque no se bañó. Otro ingrediente de las lógicas manicomiales: la infantilización del paciente, en el marco del maltrato y la humillación.
* Psicóloga.
** Estudiante de Psicología en la UBA.
El texto es parte de un artículo que aparecerá en el próximo número de la revista Topía.
http://www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-134270-2009-10-29.html
15 oct 2009
LA CAMARA DE DIPUTADOS APROBO EL PROYECTO DE LEY DE SALUD MENTAL
La iniciativa, que pasó al Senado, garantiza los derechos humanos de los pacientes de salud mental. Prohíbe la creación de nuevos manicomios, establece nuevas reglas en los existentes y restringe la internación forzosa
La Cámara de Diputados sancionó ayer por unanimidad el proyecto de ley sobre salud mental que, de aprobarse en el Senado, desterrará viejas prácticas: entre otras, la de internar indiscriminadamente a los pacientes psiquiátricos. Más aún, prohibirá la creación de nuevos manicomios. El objetivo es asegurar el pleno goce de los derechos humanos y dar la oportunidad al paciente de rechazar la asistencia si así lo desea. El Ministerio de Salud nacional, comentó el autor del proyecto original, el diputado Leonardo Gorbacz, “tiene 180 días para censar a las personas internadas y ver las circunstancias en las que están”. Según reza el proyecto, los manicomios deberán encaminarse gradualmente, según el texto, “hacia su sustitución definitiva”.
El proyecto en cuestión fue impulsado por diputados de distintos bloques nacionales e incorpora a la legislación argentina los Principios de Naciones Unidas para la Protección de los Enfermos Mentales y la Declaración de Caracas de la OMS. Fue aprobado en general y en particular con 172 votos en una sesión en la que se discutió “un paquete” de normas pendientes de tratamiento parlamentario. “Lo que cambia son las reglas de juego, en este sentido es un salto cualitativo enorme”, aseguró Gorbacz, del partido Solidaridad e Igualdad.
http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-133490-2009-10-15.html
La Cámara de Diputados sancionó ayer por unanimidad el proyecto de ley sobre salud mental que, de aprobarse en el Senado, desterrará viejas prácticas: entre otras, la de internar indiscriminadamente a los pacientes psiquiátricos. Más aún, prohibirá la creación de nuevos manicomios. El objetivo es asegurar el pleno goce de los derechos humanos y dar la oportunidad al paciente de rechazar la asistencia si así lo desea. El Ministerio de Salud nacional, comentó el autor del proyecto original, el diputado Leonardo Gorbacz, “tiene 180 días para censar a las personas internadas y ver las circunstancias en las que están”. Según reza el proyecto, los manicomios deberán encaminarse gradualmente, según el texto, “hacia su sustitución definitiva”.
El proyecto en cuestión fue impulsado por diputados de distintos bloques nacionales e incorpora a la legislación argentina los Principios de Naciones Unidas para la Protección de los Enfermos Mentales y la Declaración de Caracas de la OMS. Fue aprobado en general y en particular con 172 votos en una sesión en la que se discutió “un paquete” de normas pendientes de tratamiento parlamentario. “Lo que cambia son las reglas de juego, en este sentido es un salto cualitativo enorme”, aseguró Gorbacz, del partido Solidaridad e Igualdad.
http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-133490-2009-10-15.html
19 sept 2009
Lo que falta es salud mental Por Pedro Lipcovich
EL MACRISMO DESPLAZO AL DIRECTOR DEL AMEGHINO, A QUIEN APOYAN LOS PROFESIONALES
Mientras los profesionales denuncian que no se cumple la ley de Salud Mental, el gobierno porteño reemplazó a Rubén Slipak como director del centro de salud. Ya había desplazado al director del Moyano, Jorge Cafferata.
“¡No! ¡No! ¡No! ¡No!...”: bajo este fondo exclamativo, reiterado por casi 200 profesionales del Centro de Salud Mental Arturo Ameghino, asumió la nueva directora de la institución, Celina Fabrykant, designada por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires en reemplazo del anterior titular, Rubén Slipak. La Asociación de Profesionales del Ameghino cuestiona el reemplazo, ya que “Slipak había sido designado con consenso de los profesionales y la institución creció bajo su gestión”. Sus integrantes sostienen que el nuevo nombramiento “desconoce la Ley de Salud Mental de la ciudad, que permite la postulación de profesionales no médicos a cargos directivos”. El jefe de Gabinete del Ministerio de Salud porteño contestó que la nueva directora fue nombrada “mediante una selección efectuada por un jurado prestigioso”; de todos modos, el funcionario admitió que “la Ley de Salud Mental no se cumple” y lo vinculó con que “hay dificultades para consensuar políticas de Estado”. La legisladora que preside la Comisión de Seguimiento de esa ley observó que “la desinstitucionalización de los pacientes no se cumplió” y, peor aún: “De ese tema, no se pudo hablar más”.
http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-132035-2009-09-19.html
Mientras los profesionales denuncian que no se cumple la ley de Salud Mental, el gobierno porteño reemplazó a Rubén Slipak como director del centro de salud. Ya había desplazado al director del Moyano, Jorge Cafferata.
“¡No! ¡No! ¡No! ¡No!...”: bajo este fondo exclamativo, reiterado por casi 200 profesionales del Centro de Salud Mental Arturo Ameghino, asumió la nueva directora de la institución, Celina Fabrykant, designada por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires en reemplazo del anterior titular, Rubén Slipak. La Asociación de Profesionales del Ameghino cuestiona el reemplazo, ya que “Slipak había sido designado con consenso de los profesionales y la institución creció bajo su gestión”. Sus integrantes sostienen que el nuevo nombramiento “desconoce la Ley de Salud Mental de la ciudad, que permite la postulación de profesionales no médicos a cargos directivos”. El jefe de Gabinete del Ministerio de Salud porteño contestó que la nueva directora fue nombrada “mediante una selección efectuada por un jurado prestigioso”; de todos modos, el funcionario admitió que “la Ley de Salud Mental no se cumple” y lo vinculó con que “hay dificultades para consensuar políticas de Estado”. La legisladora que preside la Comisión de Seguimiento de esa ley observó que “la desinstitucionalización de los pacientes no se cumplió” y, peor aún: “De ese tema, no se pudo hablar más”.
http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-132035-2009-09-19.html
19 ago 2009
"HOY TODOS SOMOS SALUD MENTAL".
Martes 18 de agosto de 2009
RESOLUCIONES DE LA ASAMBLEA ABIERTA DE SALUD MENTAL:
1.- PERMANENCIA EN LAS INSTITUCIONES DE TODOS LOS TRABAJADORES. ESTADO DE ASAMBLEA PERMANENTE.
2.- PERMANENCIA EN LA DIRECCIÓN DE LAS INSTITUCIONES. REPUDIO Y RECHAZO A LA ENTRADA EN LAS INSTITUCIONES DE DIRECTORES NOMBRADOS POR EL GOBIERNO Y FUNCIONALES AL PLAN DE DESTRUCCIÓN DE LAS INSTITUCIONES PÚBLICAS Y GRATUITAS.
3.-REALIZAR UNA SOLICITADA.
4.- REALIZAR TODAS LAS ASOCIACIONES GREMIALES Y PROFESIONALES PRESENTES UN RECURSO DE AMPARO ANTE EL PEDIDO DE RENUNCIA SOLICITADOS A LOS DIRECTORES DEL HTAL. MOYANO, TOBAR GARCÍA Y EL CENTRO DE S. MENTAL Nº 3 "AMEGHINO".
REALIZAR ACCIONES JUDICIALES POR INCUMPLIMIENTO DE LOS DEBERES PÚBLICOS DE FUNCIONARIO.
5.-REALIZAR UNA TRANSMISIÓN DIRECTA Y POR INTERNET DE 24 HS ININTERRUMPIDA EN LA RADIO "LA COLIFATA", CON FECHA A DETERMINAR.
6.-PARO Y MOVILIZACIÓN AL HTAL RIVADAVIA EL DÍA JUEVES 20 DE AGOSTO A LAS 10 HS.
7.- REDACTAR Y ENVIAR VIA MAIL TEXTO DE DEFENSA A LA LEY 448 A TODOS LOS TRABAJADORES DE LAS INSTITUCIONES DE SALUD MENTAL DE LA CIUDAD PARA SU REENVIO A LAS AUTORIDADES DEL GCBA
ASAMBLEA ABIERTA DE SALUD MENTAL DE TRABAJADORES DE HOSPITALES DE SALUD MENTAL, CENTROS DE SALUD MENTAL, CESAC, TALLERES PROTEGIDOS, ADOP-ADOPI.
RESOLUCIONES DE LA ASAMBLEA ABIERTA DE SALUD MENTAL:
1.- PERMANENCIA EN LAS INSTITUCIONES DE TODOS LOS TRABAJADORES. ESTADO DE ASAMBLEA PERMANENTE.
2.- PERMANENCIA EN LA DIRECCIÓN DE LAS INSTITUCIONES. REPUDIO Y RECHAZO A LA ENTRADA EN LAS INSTITUCIONES DE DIRECTORES NOMBRADOS POR EL GOBIERNO Y FUNCIONALES AL PLAN DE DESTRUCCIÓN DE LAS INSTITUCIONES PÚBLICAS Y GRATUITAS.
3.-REALIZAR UNA SOLICITADA.
4.- REALIZAR TODAS LAS ASOCIACIONES GREMIALES Y PROFESIONALES PRESENTES UN RECURSO DE AMPARO ANTE EL PEDIDO DE RENUNCIA SOLICITADOS A LOS DIRECTORES DEL HTAL. MOYANO, TOBAR GARCÍA Y EL CENTRO DE S. MENTAL Nº 3 "AMEGHINO".
REALIZAR ACCIONES JUDICIALES POR INCUMPLIMIENTO DE LOS DEBERES PÚBLICOS DE FUNCIONARIO.
5.-REALIZAR UNA TRANSMISIÓN DIRECTA Y POR INTERNET DE 24 HS ININTERRUMPIDA EN LA RADIO "LA COLIFATA", CON FECHA A DETERMINAR.
6.-PARO Y MOVILIZACIÓN AL HTAL RIVADAVIA EL DÍA JUEVES 20 DE AGOSTO A LAS 10 HS.
7.- REDACTAR Y ENVIAR VIA MAIL TEXTO DE DEFENSA A LA LEY 448 A TODOS LOS TRABAJADORES DE LAS INSTITUCIONES DE SALUD MENTAL DE LA CIUDAD PARA SU REENVIO A LAS AUTORIDADES DEL GCBA
ASAMBLEA ABIERTA DE SALUD MENTAL DE TRABAJADORES DE HOSPITALES DE SALUD MENTAL, CENTROS DE SALUD MENTAL, CESAC, TALLERES PROTEGIDOS, ADOP-ADOPI.
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