Juan Manuel Abal Medina (hijo) es uno de los mentores de la Ley de Reforma Política, y sigue la deriva de su reglamentación. Ahora su trabajo central está concentrado en otros dos frentes: es asesor de Néstor Kirchner en el Congreso y responsable del Instituto de Formación del Peronismo bonaerense, un espacio donda toma impulso una escuela de formación de cuadros políticos para jóvenes y, entre ellos, jóvenes sindicalistas. El resultado de ese proceso empieza a notarse en las calles y en los actos y es una parte de lo que para Abal Medina es una conquista: haber empezado a “perforar la malla mediática”.
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2 abr 2010
7 dic 2009
El fisco en el ojo de la tormenta - Reforma Tributaria.- Producción: Tomás Lukin
Un sistema injusto
Por Miguel Braun *
El Impuesto a las Ganancias en la Argentina es injusto. Un empleado en relación de dependencia lo paga, mientras que un millonario que vive de intereses y el dueño de un comercio que opera en negro no lo hacen. No lo paga un trabajador que percibe el salario mínimo, pero tampoco lo paga una familia que gana 72.000 pesos por año. Esta injusticia es conocida hace años y, sin embargo, no hay una reforma a la vista. ¿Por qué?
La primera respuesta es que no es la única injusticia. El IVA recaudó 80.000 millones en 2008, contra apenas 17.000 millones de pesos del Impuesto a las Ganancias Personales. Dependemos más de cuatro veces más de un impuesto que pagan ricos y pobres cuando consumen, que del impuesto progresivo por excelencia. La injusticia que vemos en el Impuesto a las Ganancias es un reflejo de la injusticia del sistema en su conjunto.
Por Miguel Braun *
El Impuesto a las Ganancias en la Argentina es injusto. Un empleado en relación de dependencia lo paga, mientras que un millonario que vive de intereses y el dueño de un comercio que opera en negro no lo hacen. No lo paga un trabajador que percibe el salario mínimo, pero tampoco lo paga una familia que gana 72.000 pesos por año. Esta injusticia es conocida hace años y, sin embargo, no hay una reforma a la vista. ¿Por qué?
La primera respuesta es que no es la única injusticia. El IVA recaudó 80.000 millones en 2008, contra apenas 17.000 millones de pesos del Impuesto a las Ganancias Personales. Dependemos más de cuatro veces más de un impuesto que pagan ricos y pobres cuando consumen, que del impuesto progresivo por excelencia. La injusticia que vemos en el Impuesto a las Ganancias es un reflejo de la injusticia del sistema en su conjunto.
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