La amenaza surge de los dos lados del tablero. La disminución del comercio mundial afecta las exportaciones pero, más importante aun, el crecimiento del sector industrial, del consumo y de las inversiones produjeron un incremento de las importaciones que puede deteriorar progresivamente la balanza comercial.
Si a ello se agrega la salida de capitales como consecuencia, entre otras cosas, de la remisión de utilidades de las empresas multinacionales, podemos deducir que el propio éxito del modelo requiere realizar ciertas correcciones que permitan mantener los niveles de reservas y un tipo de cambio relativamente estable y competitivo.