Las grandes compañías farmacéuticas insisten en que se preocupan por las necesidades sanitarias mundiales
Hace un año el Tribunal Supremo de India puso fin a un litigio emprendido por la multinacional farmacéutica Novartis contra su Ley de Patentes. Pero recordemos el ejercicio de franqueza que hizo Marijn Dekkers, consejero delegado de Bayer, en medio de una discusión con las autoridades sanitarias de la India sobre la patente de un medicamento contra el cáncer: “No creamos este medicamento para los indios, sino para los occidentales que pueden pagarlo”.
¿Por qué ambos casos tienen a India como campo de hostilidades? La Ley India de Patentes pone límites a una práctica habitual entre las farmacéuticas multinacionales y que consiste en obtener patentes adicionales por mejoras banales en medicamentos que ya existen, alargando así el monopolio sobre los mismos, los elevados precios que le acompañan y el enorme beneficio económico que todo ello conlleva.
La cuestión es que, al extender el periodo de vida de la patente sobre un medicamento, las farmacéuticas impiden su producción en versión genérica y el acceso al mismo a pacientes que cuentan con escasos recursos económicos.
La cuestión es que, al extender el periodo de vida de la patente sobre un medicamento, las farmacéuticas impiden su producción en versión genérica y el acceso al mismo a pacientes que cuentan con escasos recursos económicos.