Brasil fue un campo de ensayo para el esquema político que terminó resultando en Argentina, en la búsqueda de la derecha de derrotar a gobiernos populares por la vía institucional. Después de sucesivas derrotas –en algunos países han sumado cuatro derrotas– en elecciones presidenciales, la derecha fue perfeccionando un esquema que casi resultó en Brasil y que terminó teniendo éxito en Argentina.
¿Cómo opera ese esquema? Esencial, como elemento de dirección de todo el proceso, es la acción coordinada del monopolio de los medios de comunicación. Ellos actúan decididamente como el elemento de dirección política e ideológica a lo largo de todo el proceso.
Como operación ideológica, se trata de exhibir al gobierno –el del PT en Brasil, el kirchnerista en Argentina– como el enemigo fundamental, como el responsable de todos los problemas del país. Al mismo tiempo, se busca crear la sensación de que todo va mal, que todo empeora, que nos es posible seguir así.
La campaña se concentra, por un lado, en el terrorismo económico, diseminando el pesimismo respecto de la inflación, el empleo, los salarios, la recesión. Por otro lado, se pone énfasis en el denuncismo para tratar de extender la idea de que el gobierno es un gobierno corrupto.