Mario Rapoport Desde la década de ’70 la inflación estadounidense, la integración europea y el fortalecimiento de otras economías comenzaron a cuestionar la hegemonía monetaria de los Estados Unidos. La participación del dólar como moneda de reserva en los bancos centrales cayó en los años ’80, desplazado por el marco alemán y, en menor medida, por el ECU –la unidad monetaria de la Unión Europea– y el yen. El porcentaje de bonos internacionales denominados en dólares también cayó, de dos tercios del total, a un tercio. La ampliación del curso forzoso del dólar estadounidense a los países en transición y periféricos de América latina, Europa del Este y Asia intentó contribuir a contrarrestar esta tendencia, a través de la sustitución de las monedas nacionales por el mismo dólar. Un sistema que se implementó en unos pocos países, impulsado con fuerza en los años ’90.