La denuncia del fiscal de la causa AMIA constituye un traspié para el Gobierno, pero no por la historia inverosímil sobre la que se basa, sino porque Alberto Nisman fue designado por Néstor Kirchner para el esclarecimiento del atentado a la mutual judía, una meta a la que le asignaba una importancia similar a la realización de los juicios a los represores de la dictadura. El fiasco del Gobierno en el esclarecimiento del atentado está también signado por la permanencia de Antonio “Jaime” Stiuso, como director de Operaciones en la SIDE, que era el responsable del contacto con la CIA y el Mossad, los servicios secretos de Estados Unidos e Israel, que proporcionaron la mayor parte de la información sobre la pista iraní que presentó Nisman. Los wikileaks de la embajada norteamericana en Argentina, confirmados en el ámbito de los servicios de inteligencia, muestran que Stiuso trabajaba más para el Mossad y la CIA que para la Casa Rosada, y que Nisman trabajaba más para esas embajadas y para Stiuso que para la Justicia. La culminación del proceso terminó de confirmarlo.
