18 nov. 2015

LA PRIORIDAD CERO ES VOTAR A SCIOLI Prof. Norberto Alayón – Facultad de Ciencias Sociales (UBA)

El pasado 9 de noviembre estaba en el aeropuerto de Santiago de Chile, rumbo hacia la Universidad de Magallanes (Punta Arenas). Ahí pude leer, en la tapa del diario “El Mercurio” un título destacado que anunciaba que Mauricio Macri aventajaba por 8 puntos a Daniel Scioli. Y remitía a una columna de Joaquín Morales Solá en el interior del periódico. Como es sabido, “El Mercurio” es un diario centenario, de tendencia conservadora y reaccionaria, como el diario “ La Nación ” de Buenos Aires del tradicional mitrismo.
Precisamente ahí se publicó una síntesis de la columna de Morales Solá del día anterior en “ La Nación ” donde escribió que “Nada es normal en la Argentina de hoy”. La derecha continental (y sus afamados y afanosos diarios), apoyada claramente por organizaciones diversas y partidos políticos de Estados Unidos, despliega una intensa prédica en contra de los proyectos nacionales y populares que se vienen registrando en América Latina.

La desmesura “anormal” de Morales Solá es la norma permanente de este personaje del establishment mediático y político. Solá, también periodista del Canal TN del Grupo Clarín (el otro medio comunicacional concentrado que lucró con violencia, junto con “ La Nación ”, durante la dictadura cívico-militar-eclesiástica de 1976) es o se hace el “anormal extremista verbal” que intenta convencer a la gente de que nada funciona normalmente en el país. Opera, en ese sentido, como la denunciante serial Elisa (Lilita) Carrió o como el otrora periodista “progresista” Jorge Lanata, o como el sesudo médico-periodista Nelson Castro.
Quieren hacer creer y convencer a la población de que todo está mal en el país y, a partir de ello, fortalecer el intento de restauración conservadora por medio de las propuestas e ideas de la Alianza política “Cambiemos” (liderada por el partido PRO), como si cambiar fuera un concepto bueno en sí mismo. Se puede (y se debe) cambiar para mejorar, pero también se puede cambiar para empeorar, para retroceder, para conculcar derechos adquiridos.
Esta es la propuesta objetiva (más allá de los sistemáticos ocultamientos e impostaciones triviales y falaces, cual cínicos pastores mediáticos) de Mauricio Macri, del partido PRO, de la Alianza “Cambiemos”. Por cierto, quieren cambiar lo actual para retornar hacia la infame década neoliberal de los 90; hacia la contracción objetiva del empleo y los salarios; hacia la eliminación de las negociaciones paritarias entre el Estado, los empresarios y los trabajadores; hacia la reprivatización de las empresas públicas como YPF, Aerolíneas Argentinas, AYSA, el Correo Argentino (que ya Macri había desfalcado cuando lo tuvo bajo su control privado); hacia el pago a los imperiales fondos buitres; hacia las ganancias desmedidas de los grandes exportadores; hacia la mayor concentración de la riqueza en manos de algunos pocos; hacia una menor distribución de la riqueza generada por todos los habitantes; hacia las importaciones indiscriminadas y sin impuestos; hacia la destrucción de las pequeñas y medianas empresas nacionales; hacia el sometimiento a las grandes corporaciones económicas nacionales y extranjeras; hacia el restablecimiento de las “relaciones carnales” con Estados Unidos; hacia la sumisión antinacional a los organismos internacionales de crédito y en especial al esclavizante Fondo Monetario Internacional; hacia la toma de deuda para pagar deuda y no para inversiones productivas (como ya hizo el gobierno de Macri en la ciudad de Buenos Aires); hacia una devaluación brutal; hacia la retracción del consumo interno; hacia la reducción de los subsidios al gas, a la luz, al transporte público; hacia el debilitamiento de las políticas sociales, que el neoliberalismo considera como “gastos”, limitando las prestaciones; hacia el desmantelamiento presupuestario de las universidades públicas y del capital científico y tecnológico acumulado; hacia la desvalorización de la defensa de los derechos humanos; hacia la neutralización de la unidad latinoamericana en pos de una mayor independencia y soberanía.
Todo esto, y seguramente mucho más, implicaría el cambio para atrás que propone en concreto la Alianza de derecha “Cambiemos”, con Macri a la cabeza y el apoyo irrestricto de la Sociedad Rural Argentina, de la tradicional oligarquía terrateniente, del establishment financiero, de los grandes bancos, de los diarios “Clarín” y “ La Nación ”, del resabio aún vigente de los militares golpistas comprometidos con la violación más atroz de los derechos humanos, de ciertos sectores y dirigentes máximos del Poder Judicial y de la Iglesia católica aliados a las tradiciones conservadoras. ¡TODO ESTO REPRESENTA MAURICIO MACRI Y LA ALIANZA “CAMBIEMOS”!  
Carlos Menem, para llegar a presidente, prometió falsamente la “revolución productiva” y el “salariazo”. Años después confesó que si hubiera dicho lo que verdaderamente pensaba hacer no lo votaba nadie. Mauricio Macri promete ahora una vacua y misteriosa “revolución de la alegría” y pretende inocular la mágica creencia de la “felicidad” para todos. Los asalariados y los jubilados serán las principales víctimas de sus propuestas de devaluación, reducción de los ingresos y eliminación de los subsidios.  La promesa de “alegría” del macrismo de hoy se transformará, sin duda, en llanto irreversible para los sectores medios y populares de la sociedad. Y sin embargo promete además, liviana y falazmente, para intentar cautivar el apoyo de la gente, la “pobreza cero”.
Para el ex presidente Lula da Silva, la prioridad cero en Brasil es respaldar al gobierno de Dilma Rousseff. En Argentina, el próximo 22 de noviembre, LA PRIORIDAD CERO SERÁ VOTAR A SCIOLI. Votar al neoliberal procesado Mauricio Macri y aún votar en blanco, será votar por el retroceso de la Argentina y de América Latina toda.
Luego del triunfo de Scioli, veremos qué y cómo hacer para seguir profundizando lo avanzado en estos últimos años. ¡Por el crecimiento con inclusión, hacia la justicia social!

Buenos Aires, Noviembre 16 de 2015.