30 may. 2014

Argentina y el Club de París alcanzan un acuerdo Por Axel Kicillof




Luego de una prolongada negociación, el Gobierno argentino y la secretaria del Club de París arribaron a una solución acordada y mutuamente beneficiosa, respecto a la deuda que el país mantiene con los países miembros.

De esta manera, Argentina continúa el camino de regularización de los pasivos internacionales producidos por el default del año 2001. Desde 2003, los Gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner asumieron las consecuencias ocasionadas por décadas de sobreendeudamiento de la economía argentina. Los canjes de deuda de 2005 y 2010, el pago del monto total adeudado al FMI en 2006, y los pagos a las empresas con laudos en el CIADI en 2013 fueron pasos fundamentales en este proceso de normalización de las relaciones financieras internacionales.

El Club de Paris surgió a raíz del caso argentino en 1956 y reúne a 19 países (Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Israel, Italia, Japón, Holanda, Noruega, Rusia, España, Suiza, Suecia, Inglaterra y Estados Unidos) con los que Argentina contrajo diversas deudas. Hubo renegociaciones en los años 1962, 1965, 1985, 1987,1989, 1991 y 1992, y se cayó nuevamente en incumplimiento como consecuencia de la crisis de 2001.

La búsqueda de una solución para la deuda impaga con el Club de París fue siempre un objetivo de este Gobierno, que en 2008 tomó la decisión de saldarla en su totalidad en un único pago. Con el decreto ya firmado, la decisión fue frustrada por el estallido de la crisis financiera mundial y la caída de la casa Lehman Brothers. La iniciativa se pospuso hasta la fecha.

Con el acuerdo alcanzado hoy, Argentina cierra un capítulo más de la triste historia del sobreendeudamiento que condujo, inevitablemente, al default. El esquema de pagos acordado reduce sensiblemente el costo financiero de esta deuda impaga, que actualmente acumula intereses y punitorios a una tasa promedio cercana al 7%. Es importante destacar que el acuerdo asumido garantiza la sustentabilidad de los pagos de los compromisos financieros como un todo, es compatible con el perfil de vencimientos que tiene el país en el futuro y no implica condicionalidad alguna para llevar adelante sus políticas económicas. El acuerdo constituye un paso importante para promover la inversión en Argentina.