5 sept. 2010

PERIÓDICO VAS Preconsejo Comuna 1

Preconsejo Comuna 1

La Sexta Convocatoria en Seis Actos y un Epílogo

1. El Hacinamiento

Con los vecinos hacinados en un aula del centro cultual Fortunato Lacamera del Barrio de San Telmo,  se desarrolló  la sexta reunión de Preconsejos Consultivos de la Comuna 1.  La convocatoria se llevó a cabo el miércoles 25 de agosto. En esta oportunidad, la capacidad del aula asignada fue sobrepasada,  no por la masiva concurrencia de vecinos, que rondó en las 70 personas, sino por el estrecho espacio físico proporcionado.

Luego del veranito del fin de semana, la tarde del miércoles se presentó bastante fresca, comentaban los vecinos que  iban llegando al Centro Cultural Fortunato Lacamera del barrio de San Telmo. El cambio de temperatura  resultó bastante ventajoso, si no hubiese sido prácticamente imposible  sesionar en el reducido espacio que las autoridades del CGPC 1 proporcionaron para el desarrollo de la sexta convocatoria a Preconsejos Consultivos Comunales: un aula con una capacidad para cuarenta personas reclutó cerca de setenta vecinos. ¿Qué habría pasado si concurría un número mayor de vecinos? Seguramente muchos no habrían podido acceder a la reunión y se hubiesen retirado sin ánimo de volver a participar.
En el ámbito de la Comuna 1 están emplazados los principales edificios o dependencias del Gobierno de la Ciudad, no es necesario que las enumere, sí puedo asegurar que muchas de ellas cuentan con salas lo suficientemente amplias como para que estos eventos se puedan desarrollar de forma que no resulten tortuosos para quienes asisten.

 2. La Requisa

Pero la incomodidad no fue solo de carácter físico, ni se debió únicamente al amontonamiento. Antes de entrar se pasó requisa, cada una de las personas que llegaba debía acreditar su domicilio en la Comuna, con documento o certificado en mano, de lo contrario tendría vedado el derecho al voto. Así, se formó una larga fila de “hipotéticos” vecinos, y surgieron las primeras desavenencias: ¡Esto es lo que se ha votado en la reunión anterior y hay que cumplirlo!, vociferaba una “supuesta” vecina, cuando alguien sugería que la medida avasallaba los principios básicos de la democracia participativa. ¡Si no… cualquiera de otro lado, hasta el que cae de un avión, se nos mete en la reunión!, sentenciaba con rima, otro “probable” vecino. A gusto o a disgusto, todos quedamos debidamente registrados: los con derecho a voto y los otros, los foráneos que habitan o trabajan en la misma Comuna.
No sé que habría sucedido si a algún impávido vecino se le ocurría acercarse por primera vez a la reunión sin portar documentos que acreditaran identidad y domicilio. ¿Habría podido participar? ¿Lo hubiesen mandado a buscar el documento? Habría sido medianamente acreditado, es decir con voz pero sin voto.

3. El Debate

Cómo no podía ser de otra manera, el debate de la reunión se centró precisamente el tema de la participación. Cuando una “cuasi” acreditada vecina, que se había negado a mostrar el documento, argumentaba que un puñado de vecinos no podía arrogarse el derecho a decidir sobre la mayoría, y aseguraba que esto coartaba la participación en lugar de fomentarla. El “ahora auténtico” vecino temeroso de los aeronautas, replicaba que no se podía volver atrás con lo ya acordado en la anterior reunión, aunque a algunos no les conviniera o no les gustase.
Si algún “medio” vecino reclamaba su derecho a participar pese a no tener certificado su domicilio, otro “absoluto” vecino pedía que en lugar de hablar de derechos se hablara de obligaciones. Si por ventura, algún “certificado” vecino integrante de alguna organización social “medianamente” acreditada, solicitaba que se tuviera en cuenta el trabajo en la comunidad, otra “fidedigna” vecina proponía que las entidades sociales debían estar ortodoxamente legalizadas. Cuando un “controvertido” vecino de ascendencia peruana tomó la palabra, otra “oriunda” vecina preguntó a la concurrencia si el “individuo” hablante pertenecía al barrio.

4. Los Viejos Temores

¿Por qué el vecino le teme tanto al vecino?  El temor al Otro, infundado, a través del discurso de los medios monopólicos de comunicación,  nos impide realmente visualizar la necesidad de ese Otro “diferente” a nosotros.  Parafraseando a Alfredo Moffat [1] , se nos hace percibir al Otro, no como un sujeto sino como un objeto. Alguien a quien no podemos entender porque es diferente a nosotros y, al ser diferente, resulta peligroso.  Se convierte en una amenaza. Por eso restringir da una especie de seguridad.
Pero participar y restringir son dos acciones incompatibles. Si se elige participar no se puede restringir. Y si optamos por restringir olvidémonos de la participación.

 5. El Verdadero Peligro

Cuando se nos determina cuáles son nuestras prioridades como vecinos, se nos niega el derecho a la información y se nos induce a sentir temor o inseguridad, somos nosotros quienes estamos siendo restringidos. Hace pocos días el Jefe de Gobierno, vetó una Ley sancionada por la Legislatura que disponía entregar junto a las boletas de ABL (alumbrado, barrido y limpieza) un folleto mediante el cual se explicaría e invitaría a los vecinos a participar del proceso de trasferencia a las Comunas. En su lugar, las boletas de ABL se distribuyeron acompañadas por un folleto propagandístico sobre el Plan Integral de Seguridad, dónde se intenta persuadir al vecino de que “su” prioridad es tener una mayor seguridad, y que el pago de sus “impuestos” se invierte en este fin.

6. Las Grandes Mentiras

¿No resultaría un saludable ejercicio de democracia que se le pregunte a los vecinos dónde consideran prioritario invertir su dinero? Para eso hay que conformar las Comunas. Hace unos días, el CGPC1 envió a los vecinos una lista de las prioridades presupuestarias acordadas en el Presupuesto Participativo 2010. Las que cuentan con el “visto bueno” de los funcionarios del gobierno son: una rampa para discapacitados en la Biblioteca Del Barco Centenera; mayor cantidad de efectivos policiales en el Barrio de Monserrat; estacionamiento para discapacitados en Puerto Madero; arreglo de veredas en Constitución, mejoramiento de la limpieza de Barrio San Telmo… y cosas así. Pero nada dice, el informe de marras, sobre el pedido que hicieron los vecinos de barrio San Nicolás para que se termine de construir la obra del Centro de Salud en la calle Viamonte 1747 [2] , que fue prioridad del Presupuesto Participativo 2003. Es más, ni siquiera se tomaron la molestia de agregar en el informe que ese proyecto fue declarado “inviable” por la actual gestión del gobierno. ¿Qué pasó con el préstamo que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) otorgó al Gobierno de la Ciudad para la ejecución de este Centro de Salud? Aparentemente, el dinero se esfumó y el Ministerio de Salud a cargo de la obra se deshizo del predio, que ahora está en manos del Ministerio de Seguridad. ¿Y qué tiene que ver en esto el Ministerio de Seguridad? ¡Resulta que donde los vecinos querían un Centro de Salud, ahora el Gobierno de Macri pretende instalar una Comisaría Metropolitana!
Vale la pena aclarar, que como se pidió un préstamo a un organismo internacional para construir el Centro de Salud, se generó una deuda y esa deuda la estamos pagando los vecinos, basta analizar la evolución de los Presupuestos de la Ciudad en los últimos ocho años para constatarlo [3] . Si vamos a limitar la participación, para aceptar que sólo se nos permita decidir sobre la construcción de una rampa, el arreglo de las veredas,  o la colocación de mayor luminaria, no perdamos el tiempo, porque se nos está tomando el pelo.

El Epílogo

Mientras los vecinos sigamos desconfiando unos de otros, y no entendamos que la participación es la herramienta más valiosa de la democracia, seguiremos siendo presas fáciles de la exclusión, el autoritarismo, y la corrupción.
Mariane Pécora

[2] http://periodico-vas.com.ar/abandono-sanitario-en-el-centro-de-la-ciudad-2/
http://periodico-vas.com.ar/abandono-sanitario-en-el-centro-de-la-ciudad/
http://periodico-vas.com.ar/la-comisaria-de-macri/
[3] Evolución del Presupuesto de la Ciudad de Buenos Aires en los últimos ocho años:
2003: $ 3.713.190.146
2004: $ 4.129. 762.263
2005. $ 5.709.282.624
2006: $ 7.499.515.575
2007: $ 9.394.776.000
2008: $ 13.083.591.570
2009: $ 16.545.036.959
2010: $ 17.457.759.764
Ilustraciones:  Federico Salvador  – http://ferrofedericosalvador.blogspot.com/