El buen nivel de actividad económica, en tiempos de crisis globales, contribuyó en la valoración. Tanto, como las impotencias y los desaciertos de la oposición partidaria. Es cierto, el humor social, cristalizado mediáticamente en vastos sectores medios, sigue siéndole adverso y nada asegura que se revierta. Por lo menos, en la medida en que los Kirchner necesitan para trascender victoriosos las fronteras de 2011. Pero el nuevo clima político que parece despuntar y algunos datos de la realidad les auguran mayores chances.
En las últimas semanas, la mayoría de las encuestas han intentado calibrar estas sensaciones encontradas y les han puesto números, con más precisión y pertrechos técnicos. La que presenta en exclusiva Debate, elaborada por Ibarómetro, muestra la foto del escenario actual y procesa el impacto en la opinión pública de dos hechos políticos de las últimas semanas que amenazan con modificar el mapa. Por un lado, el reposicionamiento de Ricardo Alfonsín dentro del universo del panradicalismo, luego de su triunfo bonaerense en la interna con Julio Cobos. Por el otro, el gesto de unidad que ensayó el peronismo disidente para dar señales de vida, luego de cierto rezago.
Las conclusiones del estudio, siempre provisorias, corroboran el alza en la valoración del Gobierno, con mayor intensidad en los últimos meses, como punto destacado. A su vez, colocan a Néstor Kirchner como candidato más votado en varios escenarios posibles y vencedor de las internas del peronismo. En cuanto a las figuras opositoras, confirman la caída tendencial de Cobos y el ascenso de Alfonsín, quien se perfila como contracara de los Kirchner, pero sin la capacidad de transferir su imagen positiva en intención de votos. Mientras que, dentro del peronismo disidente, queda claro que, hasta aquí, ninguno de sus referentes del espacio logra erigirse como aglutinador indiscutido y, por tanto, superador de las reyertas y los recelos internos.
GESTIÓN K Según los guarismos de Ibarómetro, el 42,7 por ciento dice que la gestión de Cristina Fernández de Kirchner es “muy buena” o “bastante buena”. Pero lo que seguramente entusiasme más a los Kirchner es la película que muestra la evolución de esa consideración. Sobre todo, teniendo en cuenta los reveses políticos sufridos no hace mucho tiempo y ese humor adverso que se creía consolidado. Esa película, por caso, muestra a una gestión K en ascenso, desde un modesto 23,9 por ciento de aprobación que tenía en setiembre de 2009, a este 42,7 que ostenta hoy y que representa casi el doble. Lo mismo con la consideración negativa, que si bien sigue alta, tuvo un descenso nada despreciable desde los 60,7 por ciento de hace ocho meses a estos 51,3 por ciento de estos días.
El llamado “efecto Bicentenario”, con un clima festivo que puso en cuestión el virtual estado de crispación y de disconformidad extrema, atraviesa esta valoración. De hecho, buena parte de esa escalada oficial se refiere al último mes y medio. A lo que debe sumarse, claro, el impacto creciente de la Asignación Universal por hijo que dispuso el Gobierno o el tridente consumo en ascenso-crecimiento-inflación más contenida, que caracterizó las últimas semanas. La ponderación de Néstor Kirchner dentro de la interna peronista, con una intención de votos de 46,9 por ciento (que llega a 55,7 si se proyectan matemáticamente el 15,9 por ciento de indecisos), muy lejos de Eduardo Duhalde o Carlos Reutemann habla de ese cambio en la percepción. Lo mismo que la intención de votos que recoge en los distintos escenarios planteados por la encuesta. En ellos puntea con 35-36 por ciento, con distancia importante sobre los otros presidenciables. Cuánto más será capaz de reducir su imagen negativa, verdadero techo de sus pretensiones, quizá sea la incógnita más importante a develar de aquí en más. Entre otras cosas, porque determinará con qué holgura puede llegar a un eventual ballotage o qué posibilidad tiene de evitar esa instancia.
DISIDENTES
En cuanto al Peronismo Federal o no kirchnerista, la encuesta de Ibarómetro ratifica, de alguna manera, las dificultades que arrastra el espacio para hacer pie, no sólo en la interna justicialista sino también para proyectarse como alternativa clara y cierta a nivel nacional y más allá de las banderías. La declaración conjunta, con bombos mediáticos y foto abigarrada, de sus principales figuras, unos días después de que Alfonsín les restase centimetraje en la consideración opositora, no tendría el impacto esperado. Por ejemplo, uno de cada dos encuestados dijo que “no se sentiría atraído” por el candidato que surja de ese acuerdo, mientras que sólo el 26,3 manifestó con intenciones de votarlo. En otro registro significativo, casi el cuarenta por ciento dijo que no se mantendría unido y con fórmula única hasta las elecciones de 2011.
La incertidumbre que domina el espacio, sumada a la falta de liderazgo y la dificultad para aumentar la masa de adherentes entre gobernadores justicialistas, intendentes y legisladores complica el armado territorial. La indecisión de Carlos Reutemann, el dirigente del que más se esperaba, luego de su triunfo del año último en Santa Fe, complica las cosas. Más aun si se tiene en cuenta las declaraciones errantes que suele hacer, como la del día siguiente a aquella foto famosa con sus compañeros de espacio. “Yo me senté a esa mesa con la única condición de que no fuera candidato a nada”, dijo entonces. A eso, claro, hay que sumarle la escasa ascendencia que logra Duhalde, quien no duda en considerarse aglutinador y virtual candidato del espacio, pero no puede mover el amperímetro ni puertas adentro ni puertas afuera. Y, mucho menos, romper con el estigma dirigente más ligado al pasado que al presente.
En una interna abierta, con el kirchnerismo como rival, los números son más bien menores. Duhalde, precisamente, es quien más votos recogería, con un 18,8 por ciento, si se proyectan los indecisos que piensan votar en esa interna. Con 12,5 se ubicaría Reutemann y con 7,5, Alberto Rodríguez Saá, escalones más arriba de Mario Das Neves y Felipe Solá. Algo parecido sucede cuando se los ubica en los escenarios de la general. Si es Reutemann el candidato, el sector estaría obteniendo un poco más de diez puntos. Si es Duhalde, poco menos de doce.
Pero no sólo esa débil performance debe considerar el espacio, sino también qué relación tendrán con el PRO y la candidatura, ya lanzada al ruedo, de Mauricio Macri. Hasta aquí, el jefe de Gobierno porteño sólo recogió desdén y alguno que otro maltrato. Por ejemplo, el que le propinó el diputado Francisco de Narváez, su socio político hasta no hace mucho, quien lo calificó de “derechoso” y “bipolar”. O el que le endilgó Solá, el otro componente del tridente de 2009, que rechazó la posibilidad de volver a acercarse a Macri por considerarlo falto de identidad peronista. Es cierto, algunos tratan de acercar posiciones y sirven de nexos, como Ramón Puerta y Miguel Ángel Toma, y otros no verían mal la posibilidad de jugar con el macrismo, incluido Duhalde. Mientras que en el macrismo hay dirigentes que desearían que el acuerdo se diera (Cristian Ritondo, por caso), pero admiten que hoy es lejano. Claro, el problema es que deberían evitar más dispersión, ya que aun alejado de los primeros de la punta y con problemas de gestión, Macri tiene un porcentaje importante de intención de votos, que va de 17,3 a 19,4, según los escenarios que plantea la encuesta de Ibarómetro. Que el jefe de Gobierno intente de reelegir en la Ciudad es el deseo de buena parte de los disidentes. Que el peronismo vaya a los pies de Macri, el anhelo del dirigente del PRO.
PANRADICALISMO
En el radicalismo las cosas parecerían un poco más claras. El triunfo de Alfonsín, en la interna cerrada por la conducción del partido en la provincia de Buenos Aires, lo situó a la misma altura o por encima del vicepresidente Cobos. Y demostró que la caída tendencial del mendocino en la consideración pública (y más aún en la del partido) parece no tener piso. El doble rol que juega, como parte del Ejecutivo y referente de la oposición, perdió el encanto que pareció tener en su momento, cuando rompió la paridad a favor de las corporaciones del sector agropecuario y en contra del gobierno que representaba. El punto de inflexión posiblemente haya sido la discusión por el uso de las reservas, donde Cobos expuso su faceta opositora y quedó descolocado. De ahí en más bajó su imagen y fue subiendo la de Alfonsín, quien se convirtió en su contrafigura, mucho más orgánico e identificado con el partido. Con un plus: el reposicionamiento del hijo del ex presidente supone una mayor probabilidad de que se pueda reeditar el Acuerdo Cívico y Social, con los partidos de Elisa Carrió, Margarita Stolbizer y con el socialismo de Hermes Binner, ciertamente desconfiados del vice.
En la encuesta de Ibarómetro, quien arranca en punta para erigirse como candidato es Alfonsín. Con 61,9 por ciento supera holgadamente a su eventual contrincante, entre el 19,5 por ciento que manifestó su voluntad de votar dentro de la interna del radicalismo. A favor de Alfonsín, también, está la superioridad en imagen positiva y menor 37consideración negativa que bien puede traducir en votos o en mayor ascendencia en el aparato partidario. El problema de Ricardito, como lo llaman todavía los boinas blancas, es que esa buena ponderación no necesariamente se convierte en intención de voto. El fantasma de la Alianza y el recurrente tema de la gobernabilidad podrían jugar en su contra. Más en relación con el Acuerdo en sí, también hay que decir que la encuesta muestra un escueto 27,9 por ciento de voluntad por votar a un candidato que surja de esa confluencia. En cuanto a la intención de votos, en los escenarios propuestos por Ibarómetro, el panradicalismo estaría obteniendo el segundo lugar, con posibilidades de disputar un ballotage con Kirchner. En el caso de que fuera Cobos, obtendría 21,6 por ciento. Si fuese Alfonsín estaría alcanzando un 23,7.
Números, al fin, de una foto que retacea movimiento, contribuyen a mirar los distintos escenarios y a comprender mejor la película. La que importa se exhibe el año próximo. En octubre, más precisamente.
FUENTE: http://www.revistadebate.com.ar/2010/06/18/2985.php




