11 oct 2009

Del Watergate al Macrigate Por Wálter Goobar

Durante su reciente visita a Washington alguien debe haberle señalado al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, el célebre edificio Watergate que –aunque Macri no lo sepa–, fue el escenario de un escándalo de espionaje que le costó la presidencia a Richard Nixon. Y mientras continúa su gira estadounidense, se acrecienta el riesgo de que el jefe de Gobierno porteño se convierta en el personaje central de un escándalo de espionaje que será bautizado como el Macrigate. La detención de Ciro Gerardo James, un ex policía federal que ahora revista en el Ministerio de Seguridad porteño, ha puesto al descubierto la trama de un servicio de espionaje macrista que permanecía semioculta entre los pliegues de la nueva policía metropolitana y el Ministerio de Seguridad conducido por Guillermo Montenegro.

Tras la vergonzosa renuncia del cuestionado Jorge “Fino” Palacios y su procesamiento por el encubrimiento del atentado contra la AMIA, al gobierno de Macri le ha estallado el escándalo de las escuchas ilegales contra el empresario Carlos Ávila y contra Sergio Burstein, el integrante de la Asociación de Familiares y Amigos de las Víctimas de la AMIA que más abiertamente había cuestionado el nombramiento de Palacios. Sin embargo, es imposible comprender la verdadera dimensión del escándalo que ahora envuelve a Macri si no se tiene en cuenta que Burstein no era el verdadero blanco del espionaje, ya que su teléfono podría haber sido pinchado de manera ilegal como lo son cientos de otros. El hecho que se realizara una pinchadura judicial únicamente al celular que Burstein usaba para tratar temas vinculados con la causa AMIA, indica que el verdadero blanco de la maniobra ilegal era el fiscal Alberto Nisman y que el objetivo era conseguir evidencia para recusarlo.
Esta perspectiva refuerza la tesis del propio Nisman quien ha apelado el procesamiento de Jorge “Fino” Palacios, Carlos y Munir Menem, y Hugo Anzorreguy solicitando la prisión preventiva de los procesados porque tienen capacidad para seguir obstruyendo la investigación del caso AMIA, tal como lo demuestra el armado de una causa en Misiones para conseguir el apartamiento de Nisman.
http://www.elargentino.com/nota-61307-Del-Watergate-al-Macrigate.html