El Gobierno encara su primera gran reforma estructural, solamente comparable a la producida en la Corte Suprema en el anterior capítulo kirchnerista.
Si logra hacer respetar los principios que animan -y le dan respaldo ético- al proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, habrá plantado una pica en Flandes, algo para pasar a la historia de la democracia argentina.
Parece altisonante, pero es así de trascendente y de crucial para un país que encuentra cada vez más dificultades para avanzar hacia formas perfeccionadas de vida en común y que ve resurgir a cada paso los fantasmas de un pasado tenebroso, de una Argentina dividida, desigual, excluyente y profundamente injusta.
http://www.argenpress.info/2009/09/ley-de-servicios-de-comunicacion_11.html