9 jun 2010

Licencia para espiar y licencia para zafar Por Walter Goobar


Walter Goobar
El procesado jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri no cesa de acumular reveses judiciales, mediáticos y legislativos. La suma de todos esos traspiés ha llevado a su entorno más íntimo a plantearle la alternativa de que pida licencia por tiempo indeterminado para evitar el escenario de un juicio político en un momento en que el bloque del PRO en la Legislatura está sufriendo una epidemia de deserciones.
Ayer, Macri compareció durante una hora y media ante la cámara federal para argumentar en favor de la recusación del juez Norberto Oyarbide, pero antes de que el jefe de Gobierno porteño llegara a los tribunales de Comodoro Py sus defensores le comunicaron un nuevo revés para su coartada. El agente de la SIDE Hugo Álvarez negó ayer ante el juzgado de Oyarbide ser la persona que aparece en la foto del locutorio desde donde se hizo esa llamada alertando de las escuchas a Sergio Burstein. Álvarez resultó ser tan distinto del denunciante de Palacios que ni siquiera los defensores de Macri pudieron reconocerlo como la persona que aparece en la foto que publicó el diario Clarín. Incluso el abogado de Jorge “Fino” Palacios, Diego Beccar Varela, le preguntó a Álvarez si reconocía a la persona del locutorio desde donde partió la llamada a Burstein.

Con el testimonio del agente de la SIDE se derrumba la operación de prensa ideada por el macrismo para cuestionar la legitimidad de la causa en donde ya se demostró que los teléfonos de una docena de personas fueron ilegalmente intervenidos desde 2007.

Esta estrategia que fue ideada por el ex titular de la SIDE duhaldista, Miguel Ángel Toma, pretendía socavar la causa de las escuchas poniendo en tela de juicio la fuente de la denuncia sobre las pinchaduras ilegales.

El lunes, el periodista Carlos Pagni, de La Nación, complicó aún más a Macri al confirmar ante el juzgado la existencia de una fallida operación de prensa consensuada entre el macrismo y el diario Clarín. A través de Toma, el macrismo empleó el aparato de inteligencia que dice no tener para identificar, seguir e interceptar las comunicaciones del agente Hugo Álvarez, presumiendo que era la persona que realizó la llamada de advertencia a la hija de Sergio Burstein. Ante la imposibilidad de presentar esas evidencias a la Justicia sin blanquear la existencia de una SIDE paralela montada por el macrismo, se optó por presentar esa información como proveniente de una investigación periodística del diario Clarín.

Sin embargo, en su declaración testimonial, Pagni confirmó que 24 horas antes de conocida la versión de Clarín en el macrismo ya estaban al tanto de la identidad del presunto denunciante de Palacios.
Si bien Pagni no dio nombres, el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, y el empresario Nicolás Caputo –amigo y socio de Mauricio Macri–, serían los dos miembros del entorno más íntimo del jefe de Gobierno que escucharon del propio Macri dar su consentimiento para disparar la operación de prensa articulada por Toma.

En el entorno de Macri saben que es poco probable que se logre apartar a Oyarbide de la causa, que amenaza su futuro político. Además, si la cámara federal confirma el procesamiento contra el jefe de Gobierno, queda abierta la posibilidad para que la oposición encabece un pedido de juicio político.
Por eso, en la sede de la jefatura de Gobierno, evalúan una posible alternativa para salvar a Macri de la destitución y preservar sus posibilidades presidenciales en 2011.

La idea, según algunos, es que Macri solicite licencia por tiempo indeterminado, ya que el pedido de juicio político sólo puede realizarse con un funcionario en ejercicio del cargo. Así, el jefe de Gobierno quedaría a resguardo de la destitución y podría dedicarse a los temas nacionales.

Sin embargo, uno de los obstáculos para ese plan es que no hay vicejefe de Gobierno: Gabriela Michetti renunció al cargo al asumir como diputada nacional en el 2009. Su reemplazante sería el vicepresidente primero de la Legislatura, Oscar Moscariello, del Partido Demócrata Progresista, que nunca formó parte del círculo íntimo del jefe de Gobierno porteño.

Justo en el momento en que Macri más necesita que la Legislatura le responda, también se le complicó el frente legislativo.

La reciente salida del peronista Daniel Amoroso redujo el bloque a 25 miembros y desencadenó una catarata de rumores sobre nuevas fugas. Una de las sospechadas de deserción es la diputada María Rodríguez Araya, de licencia por maternidad. Rodríguez Araya hizo contacto días atrás con Ricardo López Murphy, su ex jefe y actual enemigo de Macri.

Pero Rodríguez Araya no es la única que podría desertar. Jorge Garayalde estuvo amenazando con irse con Amoroso.

Otra dubitativa es Mónica Lubertino, quien responde a Amoroso, pero por el momento seguirá en el bloque. 
http://www.elargentino.com/nota-94134-Licencia-para-espiar-y-licencia-para-zafar.html