10 may 2010

FERNANDO BRAGA MENENDEZ “El gobierno actual es el mejor de los últimos 50 años” Por Jonathan Rippel

El publicista apuntó contra la clase media, a la que acusó de vivir en la ilusión de ser clase alta
 El creativo publicitario defendió con fuerza el Gobierno de Cristina Fernández y aventuró una victoria electoral en 2011 de Néstor Kirchner. Aseguró que el ex presidente es primero en las encuestas y le saca gran diferencia a Julio Cobos.


Los números que maneja el publicista señalan un crecimiento en la imagen de Néstor Kirchner y analiza que la recuperación se debe a las falencias que se evidenciaron en el armado opositor. Fuerte defensor del Gobierno, se mostró optimista y recordó que “los pueblos no se suicidan”.

–¿Por qué defiende a los Kirchner con tanto fervor?
–Si una persona, honestamente, quiere este país, debe adherir definitivamente a este proyecto porque es el mejor gobierno de los últimos 50 años: no cabe duda. Los indicadores son demoledores: empezando por el crecimiento del producto bruto, que es la madre de todas las batallas. En la Argentina el producto bruto crecía un año, se achicaba los siguientes dos años, crecía otros dos años y luego disminuía de vuelta. En los últimos dos años antes de que asumiera Kirchner, el PBI se redujo, y esto no tiene nombre, un 20 por ciento. Y el producto bruto es lo que finalmente marca el bienestar de la población. Además, el consumo de alimentos per cápita aumentó en un 40 por ciento. Es decir, el pueblo argentino está un 40% más alimentado. Otro dato: el consumo de cemento aumentó de tres millones de toneladas a 10 millones de toneladas por año. Todo: la construcción, el acero, los automóviles…un país que se estaba por cerrar, que se estaba apagando, y renació. Por eso yo adhiero a este proyecto: porque a este país lo quiero muchísimo. Lo que es vergonzoso es esa clase media proclive de indignación permanente e instrumentada y estimulada por un periodismo enfermizo. Pero, finalmente, los pueblos no se suicidan, debido a lo cual soy optimista.

–Hace poco aparecieron varias encuestas que daban un crecimiento de Kirchner de varios puntos en los últimos meses. ¿A qué creé que se debe este cambio?
–Mirá…Las elecciones del 28 de junio, en las que la población argentina no castigó ni premió demasiado a nadie, nos dejó en un estado de empate permanente, que es lo que se está sintiendo en este momento en el Congreso. Hay una fuerza que en física se llama “dupla”, que es como si fuera una canilla: si la fuerza que va hacia un lado es igual a la que va hacia el otro, la canilla no se abre ni se cierra: queda paralizada, y esto es lo que está pasando en el Congreso. Creo que en un momento la gente empezó a ver cómo se recuperaban los Kirchner de la difícil situación en la que se encontraban, y se dio cuenta de todos los desaguisados de la oposición: toda la política oportunista, mentirosa e hipócrita de tipos que fueron parte del gobierno de 1999, que terminó como ya sabemos en el 2001, y que están “dando cátedra” de cómo hacer las cosas. ¿Te acordás cuando los diputados se escondían en los baños de los bares porque si la gente los veía por las calles los cagaba a trompadas? En esa época decíamos: “Nosotros somos líderes mundiales en inflación y en riesgo país, y mirá a Japón, una islita, que no tiene alimentos ni energía, de 340 habitantes por kilómetro cuadrado cuando nosotros tenemos 14 habitantes por kilómetro cuadrado. Japón crece, se despega, y nosotros somos un fracaso”. Y la situación argentina mejoró mucho. Por eso me parece patológico que parte de la clase media esté en contra de este proceso.

–¿Y por qué creé que esto sucede?
–A los sectores de la clase alta no le gustan las modificaciones por las que trabaja el kirchnerismo. No le gusta ninguna modificación del status quo y quieren que todo siga igual, porque por algo son clase alta: les va muy bien y están muy contentos. Y la clase media, haciendo un análisis grosero pero muy cierto y muy real, tiene un afán aspiracional por ser clase alta, distanciarse de los sectores mayoritarios, de los sectores populares, “negros” a los que ellos desprecian de tal forma porque los consideran “vagos”, “borrachos”, “sucios”, “dormilones” y hasta “prostitutas”. Te digo, nosotros hacemos muchos focus groups y yo veo lo que pasa y lo que se dice. Esa clase media que cree que el país vive gracias a ella y que los de arriba no producen porque bue…están salvados. Se sienten víctimas y consideran que la Argentina, el país, está en permanente deuda con ellos.  Y esta gente, en su afán por imitar a los de la clase alta, se ponen en contra del Gobierno nacional, y si uno analiza la historia argentina desde 1930 hasta hoy, o desde 1955 hasta la actualidad, el de la clase media es un fracaso atrás del otro: siempre votó y pateó en contra de sus propios intereses. Tiene una cosa fanática, instintos de autodestrucción, una cosa suicida, que la hace votar en contra de sus necesidades. El motivo es que creen que son clase alta y no lo son, pero viven de esa ilusión.

–Según los números y datos que usted maneja, ¿cómo ve el panorama político nacional de cara al 2011?
–Uno lo siente en la calle: se está revirtiendo la situación. Hay cada día más gente que se está dando cuenta de la payasada de la oposición, del sin destino que tendría este país si el proyecto de los Kirchner se interrumpe. Este debe continuar, con las mismas características que tiene o, incluso, como dice Néstor (Kirchner), profundizándolo. Los últimos números que tengo dan 34 a Néstor. Si querés divertirte, mirá mis encuestas (saca de un bolsillo interno del traje un papelito con un pequeño texto escrito en birome, y se ríe con ganas).

–Julio Cobos, según leo sus números, va segundo con 18.9, luego Mauricio Macri con 15 y Elisa Carrió con 7.7 
–¿Cómo puede ser que Cobos haya tenido un 70 por ciento de adhesión, un tipo que nunca hizo nada, solamente votar en contra de la resolución 125 porque se lo pidieron sus hijas para no perder amigas? Es un desastre: esto habla de la fragilidad y de tilinguería. Una  arquitecta de 42 años que laburaba y ganaba muy buena guita en un focus group dijo que ella lo había votado a (Francisco) De Narváez porque tenía un tatuaje en el cuello, le parecía juvenil y divertido. ¡Qué hija de…! ¡Está el país en juego! Yo no quiero ser compatriota de una tipa así.

–En su juventud adhería al socialismo, estudiaba filosofía y venía de una familia “gorila”. ¿Cómo se volvió peronista?
–Empecé leyendo libros de socialistas. En San Isidro, donde nací y vivo, construí, junto a otros, el local del Partido Socialista. Los construimos pero no con comidas o con bono-contribución, sino con nuestras manos, ladrillo por ladrillo. Al terminar la década del ’60, tal vez por casualidad, me integré a un grupo de Julián Licastro, y ahí me di cuenta de que todo lo que yo creía y decía era verdad, pero que si yo quería honestamente que la justicia social sucediera en la Argentina, y no en un país abstracto e inexistente, la única vía era el peronismo. Los socialistas ahora están en contra del gobierno de la compañera Cristina Fernández, obstaculizando y cumpliendo un papel penoso, y antes habían hecho lo mismo, participando en la Unión Democrática, junto a los comunistas y la derecha, para oponerse al peronismo. En tanto haya tremenda desigualdad social, tremenda irracionalidad, que mis hijos estén bien alimentados y tengan calefacción pero otros no tengan nada, mientras exista eso no puede haber felicidad para nadie. En América latina es dificilísimo: el avance hacia la igualdad es aproximadamente de un milímetro por siglo. Si la gente realmente quisiera que hubiera más igualdad, habría más justicia social. Pero todo el mundo dice que quiere más igualdad y después se pone en contra. Tenés el caso típico de la mujer que te manda en Navidad la tarjeta que dice “ojalá que en mi patria querida no haya más chicos abandonados de 4 y 5 años” y el marido está 365 días en contra de los salarios buenos y argumentando cualquier barbaridad.

–¿Por qué parte de los sectores medios, según cree, tienen doble discurso y, en la práctica, no quieren justicia social?
–Primero, porque piensan que les van a sacar plata a ellos para darles a los más necesitados. Segundo, porque se preguntan quién va a hacer el trabajo sucio: cuando todo el mundo está bien, es más difícil conseguir mano de obra para hacer el trabajo sucio. Tercero, piensan cómo hacer para sentirse superior a alguien. La clase media se cree que es culta pero descubrí que son unos brutos: no leen, no disfrutan de la buena música, no ven buen teatro. Se creen que porque usan corbata, comen con tenedor y cuchillo y tienen buenas zapatillas, son cultos. Es un error conceptual
http://www.elargentino.com/nota-90107-El-gobierno-actual-es-el-mejor-de-los-ultimos-50-anos.html