
La liquidación de la megacosecha de soja permitiría al BCRA recomponer Reservas
Fortalecido por los fallos judiciales que dieron respaldo al DNU para el pago de deuda con reservas del BCRA, en Economía pueden respirar tranquilos frente a la solvencia que obtendría el Central en 2010: La mitad de la liquidación de la cosecha récord de soja podría ir a las arcas del BCRA, una cifra superior a los 6.569 millones de dólares.
Los recientes fallos judiciales favorables a la utilización de las reservas del Banco Central para el pago de la deuda pública, indudablemente, constituyeron una victoria política para el gobierno nacional colocando a la oposición a la defensiva y sumida en la impotencia. De hecho, han evitado apelar el fallo y llevarlo a la corte suprema por temor a una nueva frustración. Con este antecedente, además, cuesta creer que consigan hilvanar un acuerdo legislativo capaz de congelar el DNU del ejecutivo que permita retrotraer la utilización de esos fondos. En definitiva, aunque con matices, existe un acuerdo del que pocos hablan alrededor del pago de la deuda pública con esos fondos.
Con todo, el problema no estaría del todo resuelto si las previsiones económicas no fueran favorables. Así como “no solo de política vive el hombre”, los fallos por sí mismos, no sirven para afrontar la deuda pública ni sus vencimientos a corto y mediano plazo. Hará falta, como siempre, el vil metal.
Sin embargo, el ministro Boudou puede respirar aliviado. Los fallos judiciales que dieron aval a la creación del Fondo de Desendeudamiento y la utilización de las reservas del BCRA para el pago de la deuda publica e, indirectamente, ratificaron a Marcó del Pont al frente del mismo, tienen, además, una base de financiamiento cierta según las predicciones de los analistas consultados por este diario para quienes, las estimaciones de reconstrucción de las reservas del Banco Central para este año incluso superan las cifras involucradas en el Fondo de Desendeudamiento.
La posibilidad de que el Banco Central pueda reconstruir sus reservas depende, como es lógico, de la dinámica del comercio exterior y, de allí, del ingreso de divisas pausibles de ser absorbidas por el BCRA.
El Banco Central cuenta con variados mecanismos para alimentar sus reservas en dólares. Descartando la utilización de los encajes de los bancos comerciales, los mecanismos tradicionales están en plena vigencia, como la emisión monetaria , de Lebac y similares. Pero, claro, lo que en definitiva importa es el ingreso de divisas y la liquidación de exportaciones sobre la base de las cuales implementar una política determinada.
Cosecha récord. Recientemente tomaron estado público las muy buenas predicciones sobre la liquidación de exportaciones en concepto de granos y oleaginosas. Alberto Rodríguez, secretario de la comisión directiva de CIARA, confirmó los datos de los primeros meses de este año que permiten proyectar una liquidación de divisas en ese concepto de alrededor de 15 mil millones de dólares. Consideró, además, que “se espera un volumen de producción similar al del 2008, unas 95 millones de toneladas (parte de las cuales se destinan al consumo interno), con precios tendiendo a niveles similares de los de aquel año que fue bueno. En ese periodo del 2008 tuvimos esos niveles de liquidación”.
Se trata de alrededor de $ 60 mil millones. Un monto de envergadura si se toma en cuenta que, por ejemplo, equivale a 6 veces la cifra que está en discusión en el congreso por la coparticipación a las provincias del impuesto al cheque, o también a 6 veces el presupuesto anual destinado al otorgamiento de la Asignación Universal por Hijo anunciada en octubre del año pasado. Por caso, 17 veces el monto aproximado que se destinaría al pago de los 250.000 beneficiarios proyectados en el Plan Argentina Trabaja para el año 2010.
Mauricio Claveri Analista de comercio exterior de Abcdb consideró que, efectivamente, “durante el tramo abril- agosto, que es el período de la cosecha gruesa, y si bien una parte va a acopio para ser liquidada durante otros meses, según las proyecciones de nuestra consultora la liquidación alcanzaría incluso más que esos 15 mil millones de dólares, podría llegar a los 17 mil millones de dólares”. Calveri coincidió así con el secretario de CIARA en equipararla con la del año 2008 señalando que “a pesar de contar con un nivel internacional de precios algo inferior que durante aquel año, el 2010 será bueno en especial desde el punto de vista de los rindes”.
De este modo, el BCRA reconstruiría sus reservas afectadas por el pago de la deuda pública, que ascienden a 6.600 millones de dólares, a partir de la liquidación de la megacosecha de soja. De hecho, Castiñeira, consideró que “es probable que el Banco Central termine comprando buena parte de esa liquidación. De hecho, estimamos para el 2010 la absorción de unos 7 mil millones de dólares a través de los mecanismos tradicionales como la emisión y la absorción del excedente vía Lebac.” No es, ni más ni menos, que la absorción de la mitad de la liquidación de exportaciones de granos y oleaginosas estimada para el período abril-agosto.
Pero esos niveles de liquidación en el mercado de granos y oleaginosas, que superarían con creces los niveles del último año, se darían, según, Claveri de Abcdb, “en el marco de una proyección general por exportación de bienes de mas de 67 mil millones de dólares donde además del sector agrícola se destacan, el sector automotriz, el químico, el siderúrgico y el del papel y el caucho”.
Ramiro Castiñeira de la consultora Econometrica coincidió, a su vez, en el análisis auspicioso de la perspectiva económica en general “a partir de dos hechos positivos: por un lado, la aprobación del canje de la deuda que dio un shock de confianza al mercado y por el otro, la megacosecha de soja”. Siguiendo este razonamiento vaticina que “si se calma la cuestión macroeconómica entrarán más dólares y se despejará la incertidumbre.”
La plata, en casa. Con todo, la capacidad de absorción por parte del BCRA dependerá de varios factores. Lógicamente, el punto de partida es que las divisas generadas por liquidación de exportaciones no solo ingresen al país sino que permanezcan en él. Si tomamos en cuenta los antecedentes en lo que hace a la fuga de capitales durante el 2009 e, incluso, en los primeros meses de 2010 la incógnita es si continuará ese drenaje o si por el contrario las divisas generadas se orientarán al mercado interno, hacia la reinversión en el sector en concepto de bienes de capital y materias primas y, de ese modo, además de aportar a la reactivación de la economía nacional serán pausibles de ser absorbidos por el BCRA.
Claveri, de Abcdb, opinó que “la fuga no va a producirse por la dinámica de la propia cadena agrícola. Los productores intermedios necesitan ir cancelando los costos de los insumos del 2010 que están financiados así como afrontar los refinanciamientos de los del año 2009, un mal año en el que los productores tuvieron dificultades para afrontar esos pagos”. Además, señaló que “no creo que el BCRA, modifique su política y, como viene haciendo, va a mantener la paridad cambiaria en niveles estables”, lo que garantizaría una base cierta para las previsiones en la liquidación de exportaciones señaladas y, de alli, la capacidad de reconstruir las reservas del BCRA.
Calmar las aguas. Algo más cauto, David Mermelstein de Econviews señaló que “La posibilidad de que las divisas surgidas de la liquidación de exportaciones del sector no alimenten la fuga de capitales dependerá del clima político que reine, las opiniones están divididas, hay que ver si el clima político se tranquiliza, si se baja la confrontación, la vulneración entre los poderes y el conflicto entre ellos”.
Continuó poniendo de relieve el impacto de la incertidumbre política en el desempeño de la economía al recordar que “uno se había entusiasmado allá por diciembre cuando los indicadores de fuga de capitales, que durante los primeros meses de 2009 habían sido muy elevados, comenzaron a revertirse sobre el último trimestre de ese año empezando a dar balances positivos”, sin embargo, se lamentó, “ese proceso fue trastocado abruptamente a principios de este año cuando comenzó el conflicto con el Banco Central y el DNU del Fondo Bicentenario; a partir de ahí se revirtió el balance al registrarse, nuevamente, una salida neta de capitales”.
Según Castiñeira, de econométrica, “Es cierto que habrá un piso de fuga de capitales pero la tendencia es retomar el rumbo de octubre, noviembre y diciembre de 2009 donde la fuga neta estuvo en alrededor de cero y que nos orientemos al retorno de los capitales al país.”
Previo a la aprobación del canje, en estas mismas páginas, se destacaba la opinión del economista Indio Rajiv Kumar que advertía sobre la importancia de la cancelación de la deuda para contener la fuga de capitales. “Si no se cancela la deuda, se van a seguir sacando dólares de la Argentina”.
Efectivamente la reciente aprobación del canje para los acreedores que habían quedado por fuera del anterior allá por el año 2005 fue saludada efusivamente por los organismos internacionales de crédito y por los propios mercados internacionales. Inmediatamente después del anuncio, el riesgo país se redujo sustancialmente llegando a los 644 puntos y, por su parte, los cupones del PBI (bonos) reaccionaron en forma inmediata con un saldo positivo de un 3%.
Según el análisis del economista de la consultora Econviews, la aprobación del canje tuvo un impacto altamente positivo. “Es cierto que el gobierno en el corto plazo dio indicios de seguir pagando y los mercados dieron una buena señal cuando se supo de la aprobación del canje por parte de la Security and Exchange Commision (SEC). Inmediatamente subieron los bonos y disminuyó el riesgo país (...), tomando en cuenta el buen desempeño de la economía real en nuestro país y las proyecciones positivas del mercado mundial; si se aminora el ruido político y se dan señales de tener vocación para encarar los otros problemas pendientes de la economía, como la inflación, la confiabilidad en la medición de los precios y la situación fiscal con relación a las provincias, entonces, si se conjugan todos estos factores, el escenario es bueno.” señala Mermelstein.
Estos indicadores y las condiciones de la economía mundial podrían operar como un corralito virtual capaz de frenar la fuga de capitales que, difícilmente y al menos por ahora, encuentren destino más rentable que el de los bonos argentinos. El pronóstico para los papeles es al alza, tanto por el rumbo general de la economía tendiente a la salida del default, como también para un contexto de leve suba de tasas mundial que parece tender a profundizars.
Como contrapunto, el ingreso masivo de divisas ejercerá presión sobre el tipo de cambio en el sentido de una revaluación de la moneda nacional que el Banco Central tratará de manejar interviniendo. Con todo, el ingreso de estas divisas, la recaudación fiscal que surja por retenciones y la inyección para el mercado interno por distintas vías, auguran un horizonte de reactivación que le quitará mas de un dolor de cabeza al Ministro de Economía Amado Boudou. Una buena base para pasar el invierno y, a partir de ahí, bajar el nivel de agitación política, lo que ya han logrado los fallos recientes, que le han aportado un espaldarazo a la Casa Rosada.
Si los ingresos de divisas aumentan, los niveles de confrontación, en definitiva, debieran ser inversamente proporcionales a la envergadura de la caja. ?Porque la política, como ya se ha dicho muchas veces, no es mas que economía concentrada.
http://www.elargentino.com/nota-84814-medios-121-El-Central-recibiria-mas-de-u$s7000M-por-la-cosecha.html