15 abr 2010

Dos economías complementarias Por Jorge García Tuñón Presidente de la Cámara de Comercio e Industria Argentino Rusa (CACIAR)

Las relaciones de Rusia con la República Argentina son, junto con las brasileñas, las más antiguas que posee el gigante euroasiático en América Latina, incluso en el terreno diplomático cumpliéndose este año 125 años de vínculos formales y directos.
También en el terreno económico la Argentina es para Rusia un aliado y antiguo socio con quien mantiene vínculos históricos muy profundos como se da con pocos países del mundo.

Tres presidentes argentinos han visitado Rusia: Ricardo Alfonsín en 1986, Carlos Saúl Menem en junio de 1998 y Cristina Fernández de Kirchner en diciembre de 2008, quien firmó en Moscú durante su visita una Declaración Conjunta de Asociación Estratégica.

En este contexto la visita del presidente de Rusia, Dmitri Medvedev, a nuestro país representa un hito histórico no sólo por ser el primer jefe de Estado en visitar Buenos Aires durante las celebraciones del Bicentenario de Argentina, sino porque es el primer mandatario de Rusia (e inclusive de la ex Unión Soviética) en pisar suelo argentino.

Es importante recordar que la Argentina ha avanzado en acuerdos de cooperación bilateral con Rusia, fundamentalmente como resultado de la visita de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, la cual acordó con el presidente de Rusia la eliminación de los visados obligatorios para los ciudadanos de ambos países beneficiando de esta manera tanto al turismo como a los empresarios.

La Argentina y Rusia están unidas por la perfecta complementariedad de sus economías, la riqueza de sus culturas, idiosincrasias diferentes pero muy compatibles y el mutuo respeto. La Federación de Rusia es un mercado con más de 140 millones de habitantes (sin considerar los países bajo su influencia y que integraban la ex URSS), con el que hay contraestación en el aspecto productivo. Además, existe una baja producción rusa de alimentos y bebidas para atender la demanda interna y hay complementariedad en los desarrollos económicos de ambos países.

En la relación existen preferencias arancelarias respecto de los demás mercados (25% a favor de Argentina por ser país emergente) y hay un creciente desarrollo del negocio inmobiliario y de la construcción en ambos países.

La moneda local (rublo) está fortalecida ante el dólar y el euro, lo que facilita la compra de productos importados para esta economía que se consolida como potencia mundial, con un crecimiento industrial que favorece el ingreso de los trabajadores y el aumento de las importaciones, un enorme potencial económico y humano y un interés creciente en América Latina y en establecer joint ventures con empresas argentinas.

Históricamente, la Argentina ha tenido un saldo muy favorable en su balanza comercial con Rusia, si bien durante el año 2009 la crisis financiera internacional afectó los negocios bilaterales; aun así la Argentina exportó por u$s819.716 millones y realizó importaciones por u$s109.375 millones. Las principales exportaciones a Rusia incluyen carne bovina congelada 21%, manzanas y peras 13%, cítricos 13% y quesos 5%, mientras que las importaciones se basan en abonos y fertilizantes 73% (54% nitrogenados). Le siguen en importancia los aceites de petróleo que representan el 14 por ciento), gasoil, etcétera.

Entre las áreas de interés hay una decisión política del gobierno ruso de incrementar y fomentar la ganadería y la agricultura para asegurar en 5 años el 50% de las necesidades del país.
La Argentina posee el know how y las tecnologías para cooperar en la implementación de las políticas agropecuarias de Rusia. Las mejoras financieras y la política crediticia han llevado al crecimiento sostenido de la construcción y la valorización de los inmuebles.

Es una gran posibilidad para los industriales argentinos para la venta de materiales para la construcción, revestimientos, electricidad o viviendas.

Por otra parte, la disminución del 30% anual en la producción de alcohol y de vinos tiende a aumentar. A esto se suman los conflictos para las compras de estos productos provenientes de Moldavia y principalmente con Georgia, país con el que Rusia cerró todo tipo de relaciones, situación que las empresas del sector no deben dejar pasar.

La industria automovilística también se encuentra en expansión, con muchas empresas extranjeras radicadas en Rusia (norteamericanas, japonesas, europeas, coreanas, etc.), lo que es muy interesante para la industria autopartista de la Argentina.

La presencia del turista ruso se ha evaluado y actualmente representa el 3% del turismo mundial. Debemos focalizarnos en atraerlos hacia la Argentina, donde llega menos del 0,3% del porcentaje mencionado.

El mercado ruso de medicamentos importa el 50% de los fármacos, lo que también constituye una oportunidad enorme para la industria farmacéutica argentina.

En Rusia las cadenas de hipermercados siguen instalando sucursales ya que hay una demanda creciente insatisfecha mientras que los ingresos de los consumidores siguen creciendo, como también el financiamiento al consumo.

El mercado ruso de comestibles es uno de los diez más grandes del mundo. Las grandes cadenas sólo controlan el 6% del mercado alimenticio ruso. El mercado minorista está creciendo a un ritmo del 10% anual. Los analistas sostienen que actualmente más del 30% de los productos de consumo son importados. En esta materia la participación argentina es muy pequeña.

Rusia es el segundo importador argentino de alimentos gourmet y delicatessen. Con un crecimiento de la producción argentina de un 30% anual (336.000 t), el fortalecimiento de la economía rusa ha creado una franja de consumidores interesados en este tipo de productos. Para los productos de lujo o premium (luxury products) hay un buen mercado en Rusia, existiendo gran cantidad de comercios especializados en todos los rubros (desde vestimenta y calzado hasta automóviles). Hay producción de nuestro país con grandes posibilidades.

Rusia es reconocida como potencia energética, pero el mercado del material eléctrico de baja tensión es importado en un 40%, creciendo al 100% anual en el último lustro, gracias a la expansión del mercado de la construcción. En este rubro se le presenta a los excelentes productos eléctricos nacionales grandes oportunidades.

La Argentina, en tanto, padece de problemas energéticos por no contar con la infraestructura adecuada, y en este sentido es que la visita del presidente de Rusia, Dmitri Medvedev, puede proporcionarle al Estado argentino la oportunidad de establecer esquemas de cooperación en áreas sensibles, como el desarrollo de energía nuclear, hidroeléctrica y fósil; también tecnologías para la defensa, el desarrollo ferroviario, la cooperación aeronáutica, espacial y en las comunicaciones móviles y satelitales.
http://www.elargentino.com/nota-86515-Dos-economias-complementarias.html