20 mar 2010

Ideas por piedras Por Edgar Borges desde España

El modelo cultural que promueve el imperio estadounidense inundó al mundo de estupidez. La política de la América Latina de hoy es un semillero de ideas. Y eso le incomoda al proyecto de dominación internacional. De ahí los recientes ataques de la derecha europea hacia Cuba y Venezuela.Realidad impuesta o fuerza militar


El modelo estadounidense se ha basado en la política de las hipocresías. La democracia que le vendieron al mundo no es otra cosa que el diseño de una realidad absolutista y engañosa. En el fondo se trata de un traje uniforme y pegajoso que se adhiere a la piel sin derecho a réplica. De eso se encargó la industria estratégica del consumo. Para ello colocaron sobre el planeta una tela, una ficción, una cultura, una economía, un idioma. Y, en paralelo al proyecto silencioso de dominar a través de las ideas, una fuerza militar se encarga de imponer el traje pegajoso al pueblo que se atreva a vestirse de acuerdo a la particularidad de su cultura. La Europa que una vez promulgó el debate de las ideas (las luces), se asoció, gracias a la derecha ultraconservadora, con los fabricantes de la tela engañosa.

El factor Bush

Me anoto entre quienes piensan que Estados Unidos ha dominado más al mundo por las ideas que por las armas. En ese sentido, al poder siempre le ha resultado más peligroso que le lancen ideas que piedras. La resistencia armada ha sido (y es) la excusa perfecta para que la fuerza militar invada e imponga el traje made in USA. Por razones de dignidad muchos pueblos, que se levantaron en armas, terminaron víctimas del atropello que representa medir fuerza armada con Estados Unidos. Lo que el partido republicano impone, el demócrata lo suaviza. En la profundización de su obsesión andaban cuando el último de los Bush utilizó el factor del 11-S para avanzar en la política del terror mundial. Por un lado pretendieron arrasar toda forma de resistencia árabe y por el otro asumieron la seguridad de la tierra como norma de intimidación personal. La dualidad del terror legal: fuerza militar o miedo cotidiano. No obstante, el último de los Bush fue muy lejos en el cometido imperial. Su extremismo puso en aprietos la credibilidad del ciclo de la hipocresía. El individuo centró su objetivo en el arrase de la cultura árabe e ignoró que sus vecinos (el antiguo patio trasero) de la América Latina estaban construyendo la resistencia de las ideas.

El factor Obama.

George W. Bush puso en peligro el progresivo acorralamiento que el imperio ha venido haciendo del pensamiento crítico. El traje cultural (la realidad engañosa) podía romperse. Era necesario, con urgencia, mostrar la cara amable del proyecto. Y en eso llegó Barack Obama, con su sonrisa, con su elegancia; el sueño americano maquillando al máximo el hierro milenario de la violencia.

La idea

Obama es el encargado de liderar una transición que tiene como objetivo la mutación del sistema capitalista hacia una forma de dominio superior: lo virtual. La acelerada crisis de todo el funcionamiento exterior (banca, entretenimiento, turismo, seguridad, etc.) apunta hacia dos estrategias (la primera llevará a la segunda): la desmovilización popular y el secuestro de los recursos naturales del planeta.

Para alcanzar semejante panorama, el pensamiento crítico es un estorbo. Los propios consumidores del show mundial de la estupidez, según la lógica del proyecto imperialista, deberían encargarse del acorralamiento de toda ideología de resistencia. El público del nuevo circo romano (la industria propagandística de de la información) sería la masa uniforme que, como ejército (mediatizado) del poder, se enfrentaría a los opositores del régimen (lo es) capitalista. Quien lo dude, pregúntese qué ideología distinta a la de la estupidez defenderán los seguidores pasivos de la industria del espectáculo global. No obstante, el proyecto de estupidización tiene un gran adversario: la América Latina de las ideas.

América Latina siempre ha sido subestimada por los centros de poder de Estados Unidos y Europa. Poco o nada se comprende la poderosa diversidad de la región. A estos colaboraron (quedan algunos) ciegamente los dirigentes de la derecha latinoamericana, tanto en el formato dictatorial clásico como en el “democrático”. Sin embargo, hoy, cuando la política de América Latina ha dado un importante giro hacia la independencia de las ideas (y de los recursos), el monopolio ultraconservador (el fundamentalismo democrático) ha vuelto su mirada (y sus garras) hacia la zona. De ahí que la derecha europea prefiera cuestionar a Cuba y no a la OTAN (por los daños colaterales a civiles en Afganistán), y trabaje para satanizar a Venezuela en lugar de sancionar las múltiples arbitrariedades de la política de Silvio Berlusconi o la violación de los derechos humanos de los mal llamados “sin papeles” que se esconden entre las sombras de Europa.

Que nadie piense que el juego por el control de los recursos del planeta está definido. América Latina aprendió a jugar con ideas su derecho a crecer como espacio geopolítico independiente a toda forma de imperio.
http://cultural.argenpress.info/2010/03/ideas-por-piedras.html