El argumento central del conglomerado opositor en las elecciones de renovación parcial de representantes del poder legislativo del 28 de junio pasado, era que un triunfo anti-kirchnerista, "iba a crear las condiciones para un nuevo consenso que permitiera al país retomar el sendero del desarrollo".
La lógica de la oposición de derechas, era capitalizar el movimiento de las patronales ruralistas del otoño del 2008 y su incidencia en sectores de las clases medias urbanas, para modificar la ecuación de poder sellada en las elecciones generales de octubre del 2007,- con el aplastante triunfo en primera vuelta de Cristina Fernández-.
Al día siguiente de los resultados electorales, el triunfalismo opositor caracterizó erróneamente, que la restauración de la derecha económica y las políticas del consenso de los noventa estaban a la vuelta de la esquina.
No contaron con la batería de iniciativas anticíclicas del gobierno, con subsidios a empresas en crísis, y reactivación de planes de inversión pública que morigeraron de forma sinificativamente, los efectos recesivos de la crisis financiera internacional. Tampoco contaron con la resolución parlamentaria favorable al gobierno en relación a la derogación de la antigua ley de medios de la dictadura, sospechosamente modificada en la década de los noventa en favor del grupo multimedia dominante. Lo cierto es que de la predicciones opositoras, -del desmenbramiento y shock post-electoral del gobierno K-, muy pocas se cumplieron.
Una por una fueron efectivizándose las iniciativas del oficialismo. Una de las más destacados fue el retorno de los fondos de pensiones y jubilaciones a la esfera estatal, desmantelando el fenomenal negocio parido en los noventa -en pleno menemato. Esta medida permitió dotar al Estado de los recursos necesarios para la implementación de la reactualización de las remuneraciones del sector pasivo, dos veces al año, junto con la creación de más de dos millones de nuevas jubilaciones de un amplio universo de aportantes de la tercera edad, que producto de los efectos de la crisis del 2001, no cubrían los aportes necesarios para el anciada asignación por retiro.
Estas medidas que favorecieron a los sectores más vulnerables y carentes de ingresos, junto a la asignación universal por hijos menores, marcaron con nitidez la impronta distribucionista del gobierno. Y dejó empantanado al arco opositor, en la mera crítica discursiva de las formas y los modales supuestamente autoritarios del oficialismo. A pesar de estos logros, la llegada del diez de diciembre, fecha signada por la renovación de las cámaras, imprimió una nueva dinámica al heterogéneo campo opositor. En una suerte de convocatoria expres, no esperaron la apertura de las sesiones ordinarias del mes de marzo, para efectivizar en el mismo día de asunción de los nuevos representantes, el reparto de Presidencias de comisiones en la Cámara de Diputados.
Este primer logro opositor, reforzó la idea simplista que de ahora en más, "nacía una nueva mayoría en el poder legislativo". Así fue que en medio del sainete por la judicialización del reemplazo del Presidente del Banco Central Martín Redrado, por un Decreto de Necesidad y Urgencia del ejecutivo, los argentinos vivimos unos de los veranos más particulares, que se recordará por los variados intentos de autoconvocatorias fallidas de la oposición, medidas cautelares y lluvias intensas, que fueron desbordando la paciencia del común de los mortales.
Ya iniciadas las sesiones ordinarias, los pronósticos de los medios opositores presagiaban un triunfo en toda la línea del heterogéneo frente anti K. Esta caracterización viciada de parcialidad de la oposición mediática y la ansiedad irrefrenable en las filas anti-gubernamentales, se constituyeron en el principal enemigo de sus propios intereses. Las profecías de un desfile triunfal de las huestes opositoras, se fueron desmoronando, batalla tras batalla, ante la puesta de manifiesto de las diferencias político-programáticas y el festival de personalismos, del gigante de seis cabezas opositor.
En el recinto parlamentario el resultado más recurrente se evidenció en el casillero de la falta de quórum. Y el pase de facturas de la bancada del Frente para la Victoria al conglomerado opositor y viceversa, se ha convertido para el común de la ciudadanía, en un clásico del verano. Cabe preguntarse de seguir este empate técnico, en ambas cámaras, si no sería conveniente que los legítimos representantes del soberano, dejaran de actuar en una suerte de bloque sin principios, y fueran analizando y votando propuesta por propuesta, sesión por sesión, siendo fieles a sus convicciones político-ideológicas.
Para que las decisiones parlamentarias profundicen las medidas que favorezcan a las grandes mayorías que viven de su trabajo, o esperan esperanzadas el anciado lugar bajo el sol de la democracia argentina. Será necesario dejar de jugar para la tribuna en una especie de festival opositor anti K. Prácticas que en determinadas coyunturas daban -con la inestimable ayuda mediática- buenos resultados en plena rebelión sojera, hoy, por reiteradas, agotan su eficacia.
No advertir que el humor de la muchedumbre atomizada por décadas de neoliberalismo, se vuelve tan variable e incierto,- como el discurso de ciertos referentes políticos-, es seguir jugando con fuego. Lo que algunos comentaristas de la realidad virtual, denominaron "efecto carótida", que expresa un cambio en el humor de la ciudadanía, quizas lo que verdaderamente evidencia es un cierto hartazgo ante la incapacidad e irresponsabilidad de aquellos que se tropiezan consigo mismo en su desenfrenada carrera por gobernar antes de tiempo.
Mientras tanto los marginados del sistema productivo aún esperan su turno en el reparto de los beneficios del modelo, y los millones de trabajadores que hacen milagros para llegar a fin de mes, ante el egoísmo de los formadores de precios y la insensibilidad de los que más ganan, que siguen apostando a la inflación , pueden en el día menos pensado- hartos de estar hartos- agotar su infinita paciencia.
Sociólogo- docente Fac. Ccias Sociales UBA
http://www.elargentino.com/nota-82917-El-empate-parlamentario-y-las-necesidades-de-la-gente.html
