“Nosotros y los nuestros, todos hermanos nacidos de una sola madre, no creemos que seamos esclavos ni amos los unos de otros, sino que la igualdad de nacimiento según naturaleza nos fuerza a buscar una igualdad política según ley, y a no ceder entre nosotros ante ninguna otra cosa sino ante la opinión de la virtud y la sensatez” Aspasia (siglo V a.n.e) 1
“La igualdad en la riqueza debe consistir en que ningún ciudadano sea tan opulento que pueda comprar a otro, ni ninguno tan pobre que se vea precisado a venderse” Jean-Jacques Rousseau ( 1712/1778) 3
“(Existe una) especie de filosofía que, convirtiendo el egoísmo en sistema, contempla la sociedad humana como una guerra abellacada, y considera el éxito como un criterio de la justicia, la probidad como un asunto de gusto o decoro, y el mundo todo como patrimonio de arteros bribones” Maximilien Robespierre (1758/1794) 2
“Si yo volviera a ser joven y tuviera que buscar un modo de vida, no trataría de ser hombre de ciencia, ni erudito, ni profesor. Preferiría más bien ser plomero o buhonero, con la esperanza de disfrutar de ese mínimo grado de independencia que aún puede existir en las circunstancias actuales” Albert Einstein (1879/1955) 4
“(El poder) es siempre relativo: el poder de un hombre es la debilidad de otro” Charles Wright Mills (1916/1962) 5
“No me importa cuanto hablen mis ministros con tal que hagan lo que digo” Margaret Thatcher (1925) 6
“Si en los Estados Unidos se está librando una guerra de clases, está claro que mi clase es la que está ganando” Warren Buffet (1930) 7
Despertar
Abrió los ojos y se miró al espejo. A pesar de llevar varios días sin dormir, esa noche repuso el sueño lo suficiente como para sentirse con ánimos para encontrarse con el público, su público. No era un día más, era EL día. Pero por algún extraño motivo, casi providencial, Marc se sentía seguro, nada nervioso. Al contrario, se hallaba sumido en una especie de tantra reflexivo que le llevaba a reconstruir el camino andado hasta la fecha. Desde que todo empezó como un proyecto hablando con unos amigos, compartiendo risas una tarde en una Casa Popular, hasta que se convirtió en una realidad material. Hoy era el estreno del filme.
Marc Sifré i Amin era un joven director de cine, de cine-documental para ser más exactos. Catalán de nacimiento, de padre marroquí y madre valenciana. El orden de los apellidos le fue cambiado siguiendo el pacto que tenían sus padres de echar a suerte cuál sería el segundo en orden, el que se perdería en los anales de la historia tras la siguiente generación. Quizás fue el azar, en ese momento nivelador, el que eligió por corrección histórica que fuera el apellido de la mujer el que se colocara delante. Los abuelos de Marc no lo entendieron nunca, quizás aún anclados en una educación excesivamente patriarcal. En cambio, su padre, Abid Amin, no pudo esconder el orgullo que sentía al haber dado un pequeño paso tan grande en la igualdad de género, junto a su mujer, compañera y gran amor de su vida.
El joven salió de casa, recién arreglado y aseado. Pese al día tan importante que era no vestía de un modo especial. Si acaso su camisa favorita azul, que si bien tenía el aspecto clásico de conciudadano “compañero”* poseía una cierta unicidad exclusiva, quizás por no ser de confección industrial. El cineasta, en particular, le tenía manía a esos pseudo-trajes que utilizaban ciertos académicos y altos técnicos. Le recordaban excesivamente los “traje y corbata” típicos de los capitalistas de principio de siglo XXI. Cada vez que veía un conciudadano de esa guisa, reflexionaba sobre lo mucho que quedaba por avanzar en la construcción del socialismo democrático. Sin embargo, recientemente, y en este mismo sentido, se alegraba mucho del Nuevo Plan Educativo aprobado por la Asamblea Popular Ciudadana que le parecía iba en la buena dirección. El nuevo plan profundizaba la responsabilidad democrática y social de los centros educativos. Le agradó, en particular, la noticia de dejar como opcional la presencia o no de uniformes a la votación del Consejo Popular de Docentes, Tutores y Discentes (CPDTD) y también permitir en manos del mismo organismo la elección de las alteraciones arquitectónicas del centro según el decurso de las necesidades de los usuarios y la ciudadanía adyacente a la escuela o instituto. Un paso adelante también era el nuevo sistema informatizado de datos instantáneo y vinculante mediante las votaciones de alumnos, tutores, docentes y vecinos. El nuevo sistema tenía un lenguaje informático “Astrad-Constructo” que era uno de los cuales todo alumno de primaria debía conocer para poder pasar de ciclo. De uso sencillo, permitía que todo usuario pudiera consultar cualquier documento oficial del centro al instante, a excepción de las notas de los compañeros, que podían estar abiertas o no a consulta, dependiendo del permiso del interesado. Este lenguaje también permitía modificar el propio sistema de gestión y muestra gráfica a iniciativa de cualquier alumno mediante votación mayoritaria de la comunidad educativa. A no ser que hubiera un motivo especial, las votaciones, que se consideraban el más alto compromiso conciudadano, se realizaban una vez cada quince días en Primaria (más limitadas) y un día a la semana en Secundaria. Los alumnos se trasladaban con el tutor a una sala de comunicaciones homologada y tenían el tiempo necesario para realizar todas las votaciones pendientes y recoger el material informativo para las futuras ya convocadas.
Mucho había cambiado desde el principio de la Revolución Socialista Democrática, (“la Revolución” a secas como todo el mundo la conocía). Los historiadores todavía no se ponían de acuerdo cuándo comenzó. Para algunos la Revolución comenzó cuando las élites pasaron a la ofensiva directa durante las llamadas Semanas Trágicas * . Para otros en cambio, el epicentro radicaba en el día del triunfo electoral de la Alianza; mientras que para otros (minoritarios), se situaba cuando la última inauguró su coalición electoral y dio pistoletazo de salida a su original método de difusión ciudadana.
La Alianza Socialista Anticapitalista, llamada por todos ASA o simplemente Alianza, fue una coalición electoral que mantuvo el poder durante los 18 primeros años revolucionarios. Consistía en una unión de sensibilidades que provenían de la izquierda clásica como marxistas, anarquistas, ecosocialistas, cristianos de base y un largo etcétera que normalmente habían estado fragmentados y/o peleados en diversos grupúsculos. Por primera vez se unieron bajo la bandera común del anticapitalismo y la democracia radicalmente de base y en control permanente de sus “líderes”. Consiguió aglutinar las luchas dispersas de las resistencias al modelo capitalista, hasta entonces fragmentadas, en muchas ocasiones sin ningún programa en positivo más allá de la débil resistencia a los permanentes ataques de las élites del Capital. 8 Fue creada doce años antes de lograr la mayoría que les llevaría al gobierno. Si bien ganó las elecciones legislativas tres años antes en voto popular, mediante un pacto entre los dos partidos mayoritarios (progresistas y conservadores nominalmente), fueron apartados de la presidencia. Tanto primero la monarquía, como después la República burguesa que la substituyó, como los poderes fácticos internos (Iglesia, élite estatal de capitalistas terratenientes, industriales y financieros) y externos (la CIA, diversos servicios secretos, mercenarios, la élite trasnacional y sus multinacionales, etc.) presionaron para impedir el nombramiento de la aliancista Alizia García como presidenta del gobierno. 9 Los principales medios de comunicación, en propiedad de las élites, hicieron la llamada Guerra de 4ª Generación intoxicando a la opinión pública 10 y se sucedieron una serie de disturbios por el país que fueron achacados a “militantes exaltados” de la ASA. Varios de los más importantes fueron injustamente encarcelados. Pero eso no hizo sino echar más leña a la locomotora que ya era la ASA, la cual más pronto que tarde estaba llamada a tomar el poder. Ante la represión, una gran parte de la ciudadanía pasó de la simpatía a la militancia aliancista y en las siguientes elecciones anticipadas, su triunfo fue demoledor consiguiendo 2/3 de la la antigua Asamblea (llamada por aquel entonces Congreso de los Diputados). Fue a partir de ese momento cuando los sucesos revolucionarios se sucedieron sin descanso. Esos difíciles pero apasionantes primeros años de la Revolución fueron bautizados como la “Explosión Ciudadana” llamada también por algunos sociólogos, de un modo más técnico, como “La Revolución contra las Élites”.
El mérito de la Alianza no sólo pasó por recoger y dar sentido a miles de luchas fragmentadas; 11 sino de vehicularlas de un modo radicalmente original, comprometido y democrático, alejado de viejas consignas que ya nadie entendía como la “Dictadura del Proletariado”. 12
arc pensaba sobre todo esto mientras viajaba en el tranvía solar por las calles de la “Avinguda Diagonal”. Ciertamente eran imágenes que se le pasaban por la cabeza, vistas en diversas proyecciones, noticias de la época y numerosos materiales que había tenido que trabajar para el documental. Le daba lástima porque se vio obligado a desechar bastante metraje ya grabado o secuencias de archivo interesantísimas que había encontrado el equipo técnico, pero su idea original consistía en que no pasara de las dos horas de metraje y al final la película sumó casi tres.
A pesar de la larga duración, el documental tenía un ritmo magistral. Abarcaba desde los últimos años del capitalismo con la formación de la Alianza hasta llegar a la actualidad. Pero el grueso del metraje lo ocupaba el período más intenso de la Revolución. A veces suave, otras intrépidamente dinámico, por momentos profundamente reflexivo, siempre emocionante; dirigido por la mano de una joven promesa con talento a raudales como era Marc.
La película se llamaba “El fin de las élites”. Por una parte, se componía de imágenes de archivo totalmente reeditadas en un montaje muy personal e innovador. Por otra, se intercalaban entrevistas actuales con testigos vivos de aquellos años y otras históricas (con personalidades ya fallecidas). Toda la fuerza visual de la obra radiaba del magistral montaje realizado por Marc y uno de sus amigos, Pere Montero. Pere era la otra cara de la moneda del acabado de la obra. Realizador y montador de su edad, amigos desde la infancia en las calles del barcelonés barrio de Marina. Desde entonces Pere no sabía vivir sin Marc, y éste último aunque fingía no saberlo, tampoco sin Pere. La amistad se transformó en pareja artística de hecho. Se complementaban hasta el punto que hubiera sido imposible la realización del documental sin la presencia de uno de los dos profesionales.
La grabación de las entrevistas fue sin duda lo más satisfactorio del proceso, tanto para Marc como para el equipo artístico y técnico. Allí fue donde más aprendieron. El lugar donde sentían a la historia palpitar en carne y hueso, con el sentimiento único de individuos que la hicieron, con mayúsculas; frente a frente del joven equipo técnico que sería el encargado de hacer de mensajero para que las nuevas generaciones mantuviesen prendida la llama de la utopía. Utopía como lanza, utopía como escudo, en defensa ante riesgos objetivos que se hallaban latentes en su sociedad y en el mundo. Riesgos que ponían en peligro los logros comunitaristas conseguidos, toda la solidaridad tangible que impregnaba la sociedad donde vivía Marc. “Todo lo que anda puede ser desandado”, le recordaba siempre su abuelo.
Aun así, esos testigos privilegiados que pudieron entrevistar, fueron los primeros que hicieron una historia que, por primera vez, a pesar de todas las contradicciones y peligros que persistían en la sociedad, se hizo desde abajo y fue ganada por los de abajo. Frente a “los malos” de siempre, frente a las élites. Estaba siendo ganada día a día, por héroes anónimos, por la ciudadanía consciente, nunca más masa 13 sino ciudadanía activa y valedora de sus derechos. 14 O eso decía, al menos, la Constitución en su preámbulo.
“Politik”
De repente un brusco ruido volvió al joven realizador al mundo real. Eran los frenos del tranvía y la voz de la operadora diciendo “benvolguts conciutadans, aturada George Orwell”. Aquí era donde Pere le dijo debía bajar. Presto se dirigió a la salid,. Iba bien de tiempo pero prefería localizar la habitación del hotel en la que tendrían lugar las entrevistas y esperar él a los reporteros, hacerse con el entorno, familiarizarse con el “escenario” para sentirse más cómodo.
Entró por la puerta del hotel y accedió al hall. Preguntó al recepcionista que nada más verlo lo reconoció y le dio las llaves de la habitación. - La 115 Marc, ¡ánimo compañero y suerte!- le dijo el gigante barbudo de cabello largo con aspecto de bonachón. Desde que salió en las Noticias de la Confederació Catalana y le hicieron el reportaje en “Setmana Passada”(magazine muy popular en la principal cadena confederativa), Marc se había hecho muy conocido, sobre todo entre los jóvenes más participativos de la antigua ciudad condal. Al llegar a la habitación se sorprendió de su amplitud y se preguntó por qué no se habían realizado todavía las disposiciones necesarias para fragmentarla y tener dos estancias tal como exigía la “Ley de Reordenamiento Espacial” aprobada en referéndum hacía ya más de 15 años. Según la citada ley, cualquier espacio habitacional de los antiguos hoteles comerciales, debía ser reconfigurado una vez pasara de los 150 m2. y segmentado en la medida de lo posible en dos habitaciones o bien aprovechándolo de otra manera siempre que las condiciones técnicas de la estructura lo permitiesen. Mientras lo pensaba, sonó el teléfono. Era el recepcionista del hall diciéndole que ya había llegado su amigo Pere con la periodista de la revista “Politik”. Unos segundos después oyó al otro lado de la puerta que se abría el ascensor dando paso al inconfundible timbrillo de la voz de Pere hablando con la chica. Inmediatamente pensó que por la extraña excitación con la que le hablaba, sin duda la reportera sería joven y quizás hasta le habría gustado. Marc se la imaginó atractiva, pero el joven cineasta se equivocó. Al abrir la puerta y dejarlos entrar, Marc se quedó fascinado, jamás había visto nada igual. Y no porque fuese guapa, que sin duda lo era, sino por su forma de “existir”. Desde que entró por la puerta, el catalán se quedó allí observándola cómo recogía los cables, repasaba las notas, orientaba el foco de luz, hablaba por el comunicador. Se sentía como petrificado por el espectáculo que estaba presenciando. Le pareció que admirar a esa mujer haciendo cosas tan usuales nada tenía que envidiar al mejor ballet o sinfonía clásica. Estaba fascinado con la fémina y se preocupaba por si no conseguiría disimularlo durante la entrevista que en breve debían comenzar.
Hace mucho que no le pasaba nada igual, pero lo cierto es que tenía un nudo en la garganta. La fascinante chica iba con el cámara, un hombre llamado Heinz, sin duda de ascendencia germana por su pronunciación del inglés. Pero a diferencia del camarógrafo, a la chica de piel oscura y pelo ensortijado no se le notaba el mismo acento que al alemán, sino otro más próximo.
La atractiva periodista se acercó a Pere (espiada mal disimuladamente por la atenta mirada de Marc) y le dijo: -ya estamos preparados-. -¡La chica hablaba castellano!, sorpresa tras sorpresa-pensó Marc. Mientras la representante de la revista “Politik” tomaba asiento, Marc reflexionó para sus adentros lo que distaba ese ser humano de la llamada “mujer panestadounidense” del viejo libro del sociólogo Mills, que tanto le había influido para realizar su película, para entender el pasado. Aquella celebridad “con aspecto de mujer cara que se considera así mismo cara” 15. Martina era la antítesis de ese tipo y no precisamente porque no fuera guapísima, sin duda lo era. Pero aquella mujer no necesitaba poner precio a su belleza, porque sencillamente no lo tenía. No sólo era su físico sensual, la melodía de sus movimientos, la sinceridad de sus gestos o la profundidad de su mirada; esa conciudadana irradiaba belleza y naturalidad por cada poro de su piel. Todos los hombres presentes en la habitación lo percibían y pese a disimularlo, no podían sentirse ajenos a su irresistible atracción.
Pere le hizo una señal a Marc, éste se acomodó en el sillón, Heinz encendió la cámara y comenzó la entrevista...
Martina
Martina Mendoza Liebknecht, hija de padre colombiano emigrado a Stuttgart y madre alemana. Su abuelo fue un importante narcotraficante en Cali desde donde financiaba diversos grupos paramilitares contra las guerrillas izquierdistas de principios de siglo. Odiaba a los guerrilleros desde lo más profundo de su ser, los consideraba “cucarachas”, “enfermos mentales”, “asquerosos”, “una plaga de mediocres revoltosos” que “eran peor que animales salvajes”, “bestias a eliminar”. Aunque a veces, Luis Manuel, como se llamaba el viejo (también conocido como el Señorito de Blanco por su estúpida manía de ir a todos partes disfrazado de ese color), tuvo que ceder con los guerrilleros. En ocasiones, se vio obligado a pagarles un tributo “revolucionario” en las zonas que ellos controlaban. “Business is business”* pensaba para tranquilizarse. Luis Manuel Mendoza Samper odiaba a la guerrilla, pero Luisito odiaba a su padre. Luisito era el hijo único reconocido del narco y se atrevió a traicionar la confianza de su padre haciéndose revolucionario en Colombia, guerrillero en la selva. Fue el mayor dolor que pudo sentir el Señorito de Blanco, no porque lo amase profundamente; lo quería a su manera, pero más fuerte sentía el dolor de la deshonra y el ridículo que para él significaba delante de los otros narcos, que su propio hijo, sangre de su sangre, pasara a las filas del enemigo. Sabía cómo se reían de él a sus espaldas y no lo soportaba. Por eso mismo necesitaba acallar aquellas risas que resonaban incesantes en su paranoica cabeza de viejo rico que nunca debió mezclar los negocios con la vida, la cocaína con su cerebro. Para un hombre que lo podía comprar todo, la paz se le tornó un bien muy costoso al que finalmente halló su precio: la cabeza de Luisito. Este último por su parte, se hizo un alto comandante de la guerrilla en el Departamento del Valle de Cauca, con tan sólo 24 años. Tenía una inteligencia y capacidad de liderazgo fuera de lo común. Era muy querido por los camaradas, por su trato dicharachero y fiel. Escribía poesía en sus pocos ratos libres y era un orador excepcional. Consiguió evitar la muerte en varias ocasiones, enviada de la mano de mercenarios que se infiltraron en las filas insurgentes para llegar hasta él, la mayoría contratados por el Señorito de Blanco.
Así pasaron los días hasta que a principio de los años treinta, durante un enfrentamiento contra el Ejército Colombiano y sus “asesores” gringos, resultó herido. Su padre no tuvo nada que ver. Después de unos días en la selva, sus compañeros tuvieron que trasladarlo a un hospital de Stuttgart para evitar amputarle la pierna izquierda, porque en la selva no tenían medios adecuados y en ese hospital trabajaban dos ex-compañeros que dejaron las armas pero nunca perdieron el vínculo.
Allí fue donde Luisito conoció a la doctora Liebknecht, de nombre Angela. Inconformista galeno que militaba en el Partido Comunista, familia de un insigne revolucionario alemán de nombre Karl, líder junto a Rosa Luxemburg de la Revolución Espartaquista de 1919.
Al final Luisito se quedó con su pierna izquierda y encontró su mano derecha en el amor de Angela, que atraída por la pasión (y autenticidad) revolucionaria del colombiano, cayó en su red irremisiblemente. O quizás fue al revés.
Al principio Luisito, con su conciencia “de machito” pretendía “darle candela a la doctora blanquita” y volver con sus compañeros a la selva. Pero lo cierto es que una vez volvió a Colombia, lo que no había conseguido el Ejército Colombiano, los paramilitares, ni los mercenarios de su padre, lo consiguió la Doctora Angela a más de 15.000 km de distancia y sin mover un dedo: sacarlo de las selva.
Luisito volvió a Alemania y se quedó allí con su amor mientras trabajaba en campañas de sensibilización en Europa por el proceso de paz en Colombia. Su padre nunca lo supo y murió a los pocos meses de un infarto. A los pocos años de llegar a Alemania, y a pesar de que jamás pudo ni presentirlo, Luisito tuvo un importante papel como destacado miembro de las comunas revolucionarias de Stuttgart, a las órdenes, por cierto, de su propia mujer en el papel de Coordinadora Revolucionaria de La Comuna de Friedlich dentro de un barrio de obreros inmigrantes. Una vez la Revolución se extendió por varios países europeos, Stuttgart fue de las primeras ciudades en que se establecieron Comunas Revolucionarias unificadas y en solidaridad internacionalista con la Alianza (que ya había tejido su referente europeo). Luisito nunca tuvo muy claro si la revolución le seguía a él o era él quien llamaba a las revoluciones.
Bastantes años después, cuando pasó la época más convulsa de la Revolución, Luisito y Angela, ya de mediana edad, decidieron tener a su único hijo: allí fue donde Martina entró en sus vidas. Antes no quisieron tener descendencia por miedo a las peligrosas situaciones que les tocaron vivir durante los procesos revolucionarios, como ciudadanos de vanguardia que eran, inmersos en todas las luchas: las asambleas de base, las expropiaciones a la élite, la Reforma Agraria, etc. No habrían tenido tiempo para el cuidado y la educación de una criatura, ni tenían por otra parte la certeza que la situación fuese más o menos estable. Cuando los años más duros pasaron y se fue consolidando el sistema democrático de las Confederaciones de la Órbita Socialista, decidieron tener un hijo, antes de que a Angela, con 48 años cumplidos, se le pasase la oportunidad.
La izquierda en el fondo del pantano
Entonces, ¿por qué comenzar el filme en el 2009? ¿por qué tan lejos?- preguntó con la mirada firme en Marc, como queriéndole hipnotizar para que le fuera absolutamente sincero.
- La respuesta es sencilla.- dijo el chico con una seguridad que intentaba maquillar una calma que en realidad no tenía-. Fue el año en que se dieron las elecciones al Parlamento Europeo en la antigua Unión Europea, en las cuales la derecha ganó por mayoría y los movimientos de extrema derecha dieron un salto cualitativo de representación. La socialdemocracia se hundió, sus elementos más derechistas pasaron a engrosar las filas de los partidos liberales y los más apegados a los viejos valores socialdemócratas pasaron a partidos de izquierda muy críticos con las políticas neoliberales. Como por ejemplo fue el caso de Dier Lienke (La Izquierda) en Alemania, donde los socialdemócratas de izquierda se unieron a los ex-comunistas de la RDA. La izquierda alternativa, la izquierda que apostaba por un cambio de sistema tuvo que reflexionar. Ya eran demasiados fracasos, demasiado seguidos. Desde el final de la URSS, a pesar de ciertas oscilaciones, la izquierda anticapitalista, la izquierda marxista, había cosechado derrota tras derrota hasta llegar a un punto de derrotismo permanente. Hasta tal que algunos integrantes de estos partidos, en especial los más mayores, a base de perder una y otra vez, llegaron incluso a alegrarse cuando su partido no perdía demasiada representación. La utopía había muerto en sus corazones y a penas conservaban la dignidad de seguir siendo los “irreductibles galos” tras la conquista neoliberal. Ese mismo año, 2009, lo fue de inflexión y después de mucho investigar, de oír a los expertos y de “comerme” muchas horas de visionado de material de la época (incluso en DVD) llegué a esa conclusión. De algún modo quizás ese año se plantaron las semillas, todavía dispersas, de la Alianza.
- ¿Y por qué comenzar la cinta con el discurso de una política burguesa?
- ¿Perdón?...¿te refieres a...?
- Sí, sí, a la vicepresidenta del gobierno de entonces, del Reino, ¿cómo se llamaba?...
- De la Vega
- ¡Sí, exacto!, María Teresa Fernández de la Vega 16, vaya lo tenía por aquí apuntado...
- Sí, la razón fue que buscando material de la época me encontré con un vídeo en la que salían ella y el llamado Ministro de Interior de la época, un tal Rubalcaba. Estaban juntos dando los resultados de las elecciones tanto en España como en el conjunto de la UE. Me impresionaron muchísimo los datos de participación, ¡en torno al 45%!...¡eran demasiado poco incluso para esa época! Y la mujer figuraba estoicamente ante las cámaras afirmando que España estaba en la parte alta del sector de los países de la UE y que era una cifra “muy digna”. ¡Muy digna decía! Pero lo más dramático de todo era su gesto. No podía ocultar la decepción, también porque su partido, el PSOE, había sido superado en votos por otro partido de la época, el PP, que aglutinaba a la derecha más auténtica. Por tanto, ese contraste entre sus palabras y su gesto me impactaron tanto que casi desde el principio supe que mi película comenzaría con esas imágenes. Para resaltar la mediocridad patética de la mujer mintiendo a la ciudadanía, como metáfora de la mentirosa democracia capitalista, acerqué, partiendo del material original con un zoom óptico, la cámara a sus ojos, labios y manos, los cuales indicaban más cruelmente la mentira que intentaba “vender”, resaltada por el pixelado de la imagen, que no nos descubre la mentira (ya evidente), sino a la mentirosa.
Tengo entendido que en esas fechas se produjo uno de los primeros hundimientos de los años suaves de la Crisis Global, ¿por qué crees que a pesar de que millones de personas no tenían trabajo no focalizaban su rabia política mediante sufragio a favor de partidos que no defendiesen los intereses de las élites? ¿Qué crees que ocurría?
La incultura política era muy grande Martina, ni siquiera la mayoría sabía bien cuántos escaños tenía el Parlamento Europeo ni para qué servía exactamente, que competencias detentaba, etc... Cosas que ahora nos parecerían incomprensibles. Por otra parte, los ciudadanos más explotados, los trabajadores más precarios, inmigrantes sin derechos, etc.; digamos como decía Lenin “que no tenían tiempo para democracias”. 17 Así de sencillo. Y esto era algo que la izquierda no supo solucionar hasta la llegada de la Alianza. Personas que trabajaban 12 y 14 horas diarias no tenían fuerzas para pensar en política, sólo tenían fuerzas para comer y lanzarse a la cama nada más llegar a casa, porque estaban simplemente “muertas” de tanto trabajar. Era muy difícil dar formación política a estas personas, ¡era imposible materialmente! Además, para complicar las cosas, muchas veces estos trabajadores veían a los izquierdistas, no sin razón, como una mezcla de señoritos con mala conciencia, como si fueran unos iluminados que en su tiempo libre le daba por hacer de “predicadores” pero que, a diferencia de éstos, ni siquiera les daban ninguna ayuda material. La izquierda pese a estar supuestamente atravesada por una filosofía realista y materialista, se hallaba inmersa en una ensoñación idealista permanente y por mucho que criticaba el electoralismo de los partidos comunes, realmente cuando la sociedad sabía de ellos era... ¡en las mismas elecciones que tanto denostaban de boquilla! También hay que tener en cuenta la imbricación del poder político, con el financiero, el mediático y el territorial estaban a la orden del día 18, el sistema se hallaba sino totalmente controlado (por las pocas resistencias ciudadanas que existían), sí casi totalmente. En los tiempos en que el pan estaba aún garantizado y el circo mediático se encontraba en su apogeo, las élites podían dormir tranquilas.
Entiendo. Te quería preguntar también por una escena de la película, en donde a ritmo cada vez más frenético nos llevas por los diferentes recovecos de la ciudad capitalista mientras en el plano sonoro subes los efectos de sonido hasta que la música comercial de la época prácticamente deja de oírse ¿sabes a cuál me refiero?
Sí por supuesto, en la primera media hora...
Sí, esa misma. En ella creas una serie de metáforas visuales en la que precisamente pareces querer hacer notar la preeminencia de la élite en la ciudad como su auténtico feudo, del mismo modo que antes lo era el conjunto de territorios rurales de la nobleza durante el Antiguo Régimen.
Sin duda, yo no lo hubiera dicho mejor. La ciudad era su territorio original, representaba lo mismo que el campo significaba para el feudalismo. 19 Las élites lo controlaban todo, desde el precio del suelo, la propiedad, etc...Tenían una ligazón muy grande entre los poderes políticos, que supuestamente se encargaban de los planes urbanísticos en “beneficio de todos” pero que, en realidad, lo hacían en beneficio de unos actores muy concretos: las llamadas “élites urbanas”. Éstas controlaban el proceso prácticamente de principio a fin: desde su planificación en las oficinas de algún ayuntamiento o despacho de arquitectos de una constructora, hasta su venta a la ciudadanía (con los medios de su propiedad) y por supuesto, en medio del proceso, adquiriendo los contratos para la ejecución de las obras donde los trabajadores solían laborar en condiciones realmente precarias.
De hecho tengo entendido y también en tu filme me parece que haces mención, que hubo un tiempo, a principios de este siglo que termina, que en el Reino de España, la actual Confederación Ibérica poco más o menos, y en particular en la costa mediterránea; se especuló tanto con el precio de la vivienda que los capitalistas, tanto constructores como promotores, no encontraban compradores. Se daba la típica paradoja capitalista en que, mientras había personas que eran expulsadas de sus hogares por no poder pagar las hipotecas a la banca privada, permanecían varios millones de viviendas vacías, sin posibles compradores y sin uso.
Del todo cierto. He aquí la metáfora del sonido, del ruido, que poco a poco va incrementando su presencia y superponiéndose a la falsa música sintética representante del efímero sueño de consumo hipotecado. El ruido al final se hace ensordecedor y a partir de allí comenzamos a narrar la parte en que surge la Alianza... Lo que tú dices no era sino otra forma más de acumulación 20 que algunos autores bautizaron como “acumulación horizontal”. 21
Marc a medida que hablaba, notaba cómo se introducía en el tema, aunque seguía encandilado con la chica, consiguió centrar su discurso y darle una confianza a su voz que sabía perfectamente le daba una seguridad atractiva para el sexo complementario. No pensaba que con Martina fuera diferente, pero lo cierto es que no notaba ningún efecto en su gesto, más bien parecía del todo centrada en su trabajo y eso lo mantenía en una cierta incertidumbre...¿sería lesbiana?, ¿con pareja? , o quizás simplemente ¿no le interesaba en absoluto? Sin embargo, como profesional, la bella periodista con sus preguntas inteligentes, proporcionaba al joven cineasta mucho juego para explayarse en todo lo que le hubiera gustado que le preguntaran siempre. El análisis que estaba haciendo de su obra, alejado del de otros periodistas mucho menos lúcidos con los que había dialogado antes, era del todo adscrito a lo que pretendían comunicar con “El fin de las élites”. En su fuero interno, deseaba que la mayoría de los futuros espectadores pensaran del mismo modo que aquella mujer que lo fascinaba.
La Alianza
Marc, en el pasado número de “Politik”, hicimos un especial sobre la forma tremendamente original mediante la que un partido como la Alianza, en pocos años creció hasta tener más de ocho millones de militantes, de practicamente la nada, de cero. Nuestro especialista en Historia de los Movimientos Sociales, el profesor Hermann Camdessus, realizó un análisis del sorprendente método del “intracomunitarismo” que se generó a partir de una experiencia de un colectivo que la ASA tenía en la ciudad de Terrassa. En la película tenéis algunas entrevistas con activistas que vivieron ese proceso de jóvenes como militantes de esa ciudad, ¿cómo recordaban esos primeros momentos?
Pues con mucha emoción Martina. Fue muy emotivo poder escuchar de sus bocas aquella iniciativa maravillosa, que sin duda, y no es una opinión personal, hizo que la Alianza fuera percibida como otra cosa distinta al resto de partidos políticos de izquierda. Partidos izquierdistas de palabra y reformistas en los hechos (en especial cuando tocaban poder aunque fuese mínimo) , que eran tan habituales durante esa época. A su vez, el intracomunistarismo les sirvió para poder diferenciarse también del sectarismo de los partidos minoritarios de la izquierda extraparlamentaria, divididos en mil familias, cada uno acantonado en su “chiringuito”, con sus banderitas, enfrentados los unos con los otros por la estrategia adecuada para hacer la “revolución” cuando con esa estrategia suicida y fragmentaria no hacían sino alejarla y separarles del pueblo.
Sí, pero... ¿por qué crees que eso cambió?, ¿qué papel jugó el llamado intracomunitarismo que tantas influencias posteriores ha tenido en nuestra sociedad actual como reconocen numerosos expertos?
El intracomunitarismo, a pesar de su indudable originalidad, hundió sus raíces de uno u otro modo en las asociaciones de ayuda mutua que se venían dando en el movimiento obrero con mayor o menor intensidad desde el siglo XIX, e incluso antes, hasta pasar por el conocido ejemplo de Mayo del 68 del siglo XX.22 Como sabes, el intracomunitarismo consistía en que cada militante con trabajo e ingresos más holgados se hacía cargo de un compañero en aprietos económicos (posiblemente desempleado), con la seguridad de que si esa persona se viese afectada a su vez, rápidamente cambiarían los emparejamientos y sería asignado a un nueva pareja intracomunitaria que pudiera ayudarle. Debían garantizarles comida y hogar como mínimo. No es que la medida fuese la panacea, porque a veces los aliancistas que estaban trabajando no podían casi aportar a la pareja intracomunitaria en aprietos, porque su salario a duras penas les daba para subsistir a él y a su familia. Por ello se creó también un fondo de reserva que venía de las cuotas de cada militante (progresivas según la renta percibida) que ayudaba en estos casos y reorganizaba las parejas de compañeros. El intracomunitarismo creó sorprendentes sinergias producto de la responsabilidad directa y tangible que cada camarada tenía con otro ser humano, con cada compañero. La hermandad entre los militantes pasó de ser “de palabra” a “de hecho”. Siguiendo el pensamiento de Karl Marx, que afirmaba que el ser material condiciona al ser social y no al revés, los aliancistas se esforzaron por llevar a la práctica tales enseñanzas en la medida de sus posibilidades. El intracomunitarismo era una apuesta que se vio descabellada por radical en un principio, incluso dentro de la propia ASA. Pero cuando se comenzó a desarrollar espontáneamente en Terrassa y se observó el éxito e implicación que producían en la militancia y simpatizantes (que luego se hacían militantes buscando esa protección mútua), rápidamente otros colectivos y confederaciones aliancistas la pusieron en práctica, con resultados sorprendentes e inmediatos. En el fondo, era ser socialista desde la resistencia, no esperar la llegada al poder para tener socialismo, sino experimentarlo en cada parcela de elección que pudieran tener como seres humanos. Estaba claro que entre la militancia de la ASA había personas que vivían con más holgura que otras, que percibían diferente renta de su actividad laboral en la economía capitalista. El éxito del intracomunistarismo consistió en poner de una maldita vez en práctica la solidaridad que a los izquierdistas de salón siempre les había llenado la boca predicando mientras, en realidad, vivían plácidamente en sus hogares de clase media, donde nada faltaba. Esto era simplemente insultante, y era lo que hacía que mucha gente de clase trabajadora más desfavorecida se abstuviese e incluso votase a la derecha, a la que al menos, no veían como un grupo de cuenta-cuentos sino como individuos que hacían más o menos lo que predicaban (privatizaciones, agresivas políticas anti-inmigrantes, ayudas a las empresas, precarización de la mano de obra, individualismo rampante, etc.)
Entiendo Marc, sin duda el cambio fue muy drástico. Está claro que la confianza con la que muchos ciudadanos de las clases populares comenzaron a ver a los aliancistas hizo que cada vez se incrementaran en número y pasión reivindicativa. ¿Qué más medidas crees que ayudaron a crear y expandir esta fidelidad?
Creo que también fueron muy importantes todas las actividades de fidelización y autonomía que se englobaban en el concepto de la “Esfera Socialista”. La filosofía que daba sentido al mismo marco teórico de actuación era la máxima que los aliancistas tenían que ser todo lo autónomos que pudieran. Debían luchar por conquistar esa autonomía no al margen de la sociedad capitalista en la que todos, al fin y al cabo vivían, sino al margen de los centros de poder capitalista, de poder burgués, o sea, al margen de sus “ayudas” y “desinteresadas” subvenciones.
¿Te refieres a la negativa de acceder al poder político si no eran mayoría, si no eran hegemónicos?
Exacto. Y no sólo eso, también con el sindicato adyacente que crearon. Cansados del clásico reformismo sindical complaciente y mayoritario, 23 el nuevo sindicato aliancista se negó a recibir ninguna ayuda estatal y se autofinanciaba por completo, ayudado claro está por las actividades económicas de la Alianza. Aprendieron de las experiencias pasadas. Analizaron que los partidos que se autoproclamaban anticapitalistas o a favor de un sistema alternativo, una vez accedían al poder, mediante pactos post-electorales, casi siempre de la mano del partido “progresista” mayoritario, sus líderes tendían a templarse, a olvidar su verbo rojo y a hablar muy parecido a como lo hacían contra los que siempre habían luchado. Además en los casos más decentes, cuando llegaban, en minoría siempre, miembros de estos partidos alternativos a pactos electorales en ayuntamientos o comunidades autónomas (parecidas a nuestras actuales confederaciones) y realizaban una buena labor en favor de la ciudadanía, tampoco servía para nada. ¿Por qué? Debido a la hegemonía del partido mayoritario de la coalición en medios (amigos) y en campañas electorales financiadas por poderosos capitalistas, la ciudadanía solía premiar al alcalde del partido mayoritario, en lugar de al partido minoritario.
Por tanto decidieron no participar de esos gobiernos locales ni regionales, ¿no es así?
No exactamente, decidieron no hacerlo jamás que no tuvieran mayoría. En caso de tenerla, se consultaba con la militancia del colectivo y en caso de no salir con más de un 90% de apoyo de las bases no se suscribía ningún pacto de gobierno y los aliancistas quedaban en la oposición con la cabeza bien alta, dando voz a los sin voz, siendo el altavoz de la calle, la voz de los ciudadanos explotados. Sólo si se superaba el 90% y con mayoría simple, podían acceder al poder. Así ganaron mucha simpatía de parte de la población que ya no los percibía como un partido de charlatanes de izquierda, sino de personas que actuaban conforme a sus ideales, no advenedizos dispuestos a vender a su madre por la poltrona, si me permites la expresión...
Por supuesto - risas compartidas, cruce de miradas. Por primera vez Marc vio que llegaba a la persona que había detrás de la periodista y de tan sólo presentirlo, se estremeció con un sentimiento imbricado de pasión, emoción y nerviosismo adolescente.
Bien, ejem...cambiemos de tema...
No, disculpa Martina, si me permites me gustaría agregar algo al respecto...
Por supuesto, adelante...
Quería decirte que otro aspecto muy importante fue la gestión de fondos en un banco creado por ellos mismos en forma de cooperativa financiera, que además distribuía créditos para formas cooperativas aliancistas de consumo y venta. Estas cooperativas implantaron algunas reformas laborales que propugnaban en aquellos momentos la Alianza para la sociedad. Por ejemplo, estableció para sus trabajadores la jornada de 30 horas semanales sin posibilidades de hacer horas extras. 24 Además, los complementos para los cargos de responsabilidad eran aprobados por el conjunto de la asamblea de cooperativistas y nunca podían rebasar el 50% más del salario del trabajador menos cualificado. Otro punto importante fue impedir mediante los estatutos la contratación de personas no cooperativistas, de ese modo se evitaba la diferencia entre trabajadores de primera y de segunda, tan común en las cooperativas capitalistas existentes por aquel entonces.
Sí, se me olvidó preguntarte sobre ello. La ASA creó una red de comercios minoristas e incluso algunas veces llegaron a controlar la cadena productiva en ciertos sectores de la industria ligera y desde luego, cooperativas ganaderas y agrícolas de consumo que dirigían desde la siembra del fruto hasta su venta final al consumidor. ¿Qué papel desempeñó todo esto?
Un papel crucial para establecer simpatías con las clases populares, para conectar con ellas. Sin duda, algo aprendieron del modelo consejista yugoslavo de mediados del siglo XX. 25 Date cuenta que los precios de estos productos agrícolas eran inferiores, sobre todo para los miembros de la cooperativa. Pero dejaron que personas de fuera de la ASA compraran a un precio superior, pero aún así considerablemente más bajo que en los establecimientos minoristas privados, como los supermercados de la época. ¡Qué mejor manera para demostrar el robo capitalista y predicar con el ejemplo con algo tan directo como las frutas, las verduras o la leche! Esos no eran ya, locos izquierdistas con símbolos del pasado, sino personas con ideales de presente y de futuro que vivían lo más coherente que podían prestando servicio a la comunidad. La conexión fue inmediata, en particular en pueblos con una tradición solidaria no tan deteriorada por el neoliberalismo 26 como podían ser el pueblo de Catalunya o de Hego Euskal Herria. *
Notas:
1) Cita Aspasia. (Domènech, 2004:7)
2) Cita Robespierre. (Domènech, 2004:359)
3) Cita Rousseau. (Señor, 2006:151)
4) Cita Einstein. (Wrigh Mills, 2001:207)
5) Cita de Mills. (Wrigh Mills, 2001:212)
6) Cita Thatcher (Señor, 2006:449)
7) Cita de Buffet (Wolin, 2006:283)
8) Citando a Boaventura de Sousa Santos: “Podrían preguntarnos: si usted no sabe si un mundo mejor es posible, ¿qué es lo que nos autoriza a actuar legítimamente como si lo supiera? El trabajo de traducción es una empresa de imaginación epistemológica y democrática que apunta a construir nuevas concepciones plurales de la emancipación social, según el proyecto modernista. No hay garantía de que otro mundo sea posible, ni de que todos aquellos que no renunciaron a luchar por él lo conciban de la misma manera” (Bensaïd, 2006:18). A esto, Bensaïd le responde que: “El objetivo del trabajo de traducción es alimentar entre los movimientos y las organizaciones progresistas la voluntad de producir conjuntamente conocimientos y prácticas lo suficientemente fuertes y capaces de ofrecer alternativas creíbles para la globalización neoliberal, que no es ni más ni menos que un nuevo paso del capitalismo global para sujetar la riqueza inagotable del mundo en su lógica mercantil” (Bensaïd, 2006:18). Al margen de la última sentencia del francés sobre la inagotabilidad de la riqueza, que no comparto, al menos en términos estricto-cuantitativos, este ensayo de sociología prospectiva/utópica viene a ser un humilde grano de arena dentro de ese esfuerzo por aportar soluciones en el seno de los movimientos sociales que luchen por el cambio de sistema.
9) Los hermanos Fernández Liria y Luís Alegre se muestran meridianamente claros sobre este hecho: “Lo estremecedor es el hecho espeluznante de que, en todo el siglo XX, no podemos poner ni un solo ejemplo de una victoria electoral anticapitalista que no haya sido seguida de un golpe de Estado o de una interrupción violenta del orden democrático, ni un solo ejemlplo en el que se haya demostrado que los comunistas tenían, por tanto, derecho a ganar las elecciones. ¿Los comunistas? No, aquí ha ocurrido como los aranceles en el siglo XIX. Un 1 por 100 de anticapitalismo ha sido justificación suficiente para bombardear el Parlamento en nombre de la democracia. No estamos hablando de algunos casos excepcionales sino de lo que parece ser una ley incontrovertible de la democracia bajo condiciones capitalistas.” (Liria Fernández y Alegre, 2007:193-194) Segudamente los autores nos hacen un ilustrativo repaso histórico más o menos promenorizado de los siguientes casos de esta ley que englobaría la siguiente relación de experiencias “con algún porcentaje de anticapitalismo” lo suficientemente importante para que la élite no lo dejara existir o hiciera todo lo posible para que cayera: Alemania en 1933 con el golpe de Estado de Hitler una vez en el poder ilegalizando todos los partidos y las organizaciones obreras, España en 1936/39 con la Guerra Civil entre La II República y las tropas franquistas, Guatemala en 1944 con Arévalo que durante su mandato recibió 32 intentos de golpe de Estado, Italia en 1948 cuando los comunistas que pudieron ganar las elecciones fueron amenazados por una invasión norteamericana, Irán en 1953 ante un intento de nacionalización del petróleo, Guatemala en 1954 con Arbenz, República Dominicana en 1963 con Bosch, Indonesia en 1965 con el General Suharto ante la posibilidad de victoria comunista, Brasil en 1964 con Goulart, Chile en 1973 con Allende, Nicaragua desde 1979 a 1990 con los sandinistas enfrentados a la Contra, Bolivia en 1980 con la UDP (frente electoral comunista), Haití en 1990 y 2004 con Aristide, Rusia en 1993 ante el golpe de Estado de Yeltsin, Venezuela en 2002 con el golpe de Estado contra Chávez y el embargo actual continuado al pueblo cubano desde la toma del poder del Movimiento 26 de Julio en 1959, entre otras (Liria Fernández y Alegre, 2007:194-211).
10) Dice Chomsky: “En el sistema democrático, las ilusiones necesarias no se pueden imponer por la fuerza. Más bien, se han de instilar en la mente del público por medios más sutiles. Un estado totalitario puede estar satisfecho con niveles inferiores de lealtad hacia las verdades requeridas. Es suficiente que la gente obedezca; lo que piensen constituye una preocupación secundaria. Pero en un orden político democrático, siempre existe el peligro de que el pensamiento independiente se pueda traducir en la acción política, de manera que es importante eliminar la amenaza de raíz. No se puede silenciar el debate, y de hecho, en un sistema de propaganda que funcione adecuadamente, no debería silenciarse, puesto que si queda constreñido a unos límites adecuados tiene una naturaleza que sirve para reforzar el sistema. Lo que resulta esencial es establecer los límites con firmeza, La controversia puede imperar siempre que se adhiera a los presupuestos que definen el consenso de las élites, y lo que es más, debería fomentarse dentro de esos límites, colaborando así al establecimiento de estas doctrinas como la condición misma del pensamiento pensable y reforzando al mismo tiempo la creencia de que reina la libertad”. (Chomsky, 1992:64-65) (N.A: La negrita es mía).
11) Bensaïd afirma al respecto: “Contrariamente a lo que pretenden Michael Hardt y Toni Negri, los Estados nacionales no están en vías de disolución en un gran mercado homogéneo. La crisis ocasiona una re-distribución de jerarquía pudientes, una re-ocupación de territorios, una re-definición de las alianzas, donde la dominación imperialista permanece, y donde la conquista del poder político queda como una palanca esencial en la lucha social en sí misma. La cuestión puesta al relieve en Bolivia, en Venezuela y sus alrededores, de la soberanía energética y alimentaria, no pueden resolverse sólo a nivel de contra-poderes locales; igualmente las relaciones de fuerza para hacer frente a las instituciones del capital internacional (sobre la cuestión de la deuda particularmente) pasan por una centralización política y una coordinación continental de las luchas.” (Bensaïd, 2006:12)
12) Como pasa con los textos sagrados en las religiones, depende de cada corriente interpretativa (desde la Teología de la Liberación hasta el Opus Dei en el catolicismo) que enfatice una parte u otras de los mismos (la que le interese para sus objetivos). En principio, Marx y Engels en el “Manifiesto Comunista” (1848) indican que en la revolución socialista “el principal paso de la revolución obrera será la exaltación del proletariado en el poder, la conquista de la democracia” (Marx, 1999:67) o Engels en los principios del comunismo de 1847 indica que el proletariado “implantará ante todo, un Estado democrático, y, dentro de él, directa o indirectamente, la dominación política del proletariado”. La Dictadura del Proletariado queda sintetizada más claramente en la obra “El Estado y la Revolución” de Lenin (1917) donde afirma: “el desarrollo del comunismo pasa pasa a través de la dictadura del proletariado...” o “(la dictadura del proletariado) no puede conducir tan sólo a la simple ampliación de la democracia. A la par con la enorme ampliación del democratismo, que por vez primera se convierte en un democratismo para los pobres, en un democratismo para el pueblo, y no en un democratismo para los ricos, la dictadura del proletariado implica una serie de restricciones puestas a la libertad de los opresores, de los explotadores, de los capitalistas. Debemos reprimir a éstos, para liberar a la humanidad de la esclavitud asalariada, hay que vencer por la fuerza su resistencia, y es evidente que donde hay represión, donde hay violencia no hay libertad ni hay democracia” (Lenin, 2006:139/140) Pero lo mismo que habla de esto, propugna claramente la necesidad de implantar una democracia primitiva y directa, la revocabilidad de todos los cargos, pagar un máximo de sueldo al más alto funcionario de un obrero cualificado o la reducción de la jornada laboral (Ibídem, 83/84, 85 y 178 respectivamente). Aún así las cosas se fueron complicando irremisiblemente ante la imposibilidad de aplicar de arriba a abajo y de abajo a arriba el llamado “centralismo democrático” que propugnaban Lenin o Mao, que luego, cada vez más, se trasnformarías en burocratismo absolutista opresor, oxidado y rampante que quería hacer pasar por “Palabra de Dios” toda decisión del Buró Político del Partido. El “centralismo democrático” solía/suele funcionar mejor siempre de arriba a abajo (absolutismo, aristocracia, etc), que de abajo a arriba (democracia) mucho más relativo y dependiente de la menor o mayor autenticidad y/o corrupción de los dirigentes respecto al ideario esgrimido ante los dirigidos. La parte que citaba Lenin de reprimir a los opresores también es muy relativa como vimos con el experimento de la “Revolución Cultural Maoísta” que tuvo que ser frenada por Mao ante los excesos de los guardias rojos. ¿Quiénes son los enemigos? Los que diga en cada momento el Buró Político. La prohibición de las tendencias con Lenin, llevada al paroxismo con el estalinismo, sirvió para que muchas veces el enemigo fuera simplemente las cabezas visibles de la tendencia no mayoritaria dentro del Buró Político o los órganos de dirección de los partidos comunistas en el poder. Por tanto, se les debiera presentar urgente a los partidos comunistas que quieran seguir vivos, renovar los restos de centralismo democrático mal entendido junto a Dictadura del Proletariado entendida como Dictadura de SU Partido si quieren salir del óxido perenne en el que se hayan y ser una alternativa significativa y real al capitalismo genocida “realmente existente”. X. Actualmente, por ejemplo, la muy ortodoxa marxista-leninista en otra época, Marta Harnecker, ahora sí, con los tiempos que corren, se desmarca del concepto de “Dictadura del Proletariado”. Al calor de las experiencias de América Latina apuesta por un socialismo plenamente democrático desde la base (Harnecker, 2006:125/127) Y nosotros que nos alegramos que se “haya dado cuenta”. Es cierto, lo que comenta la autora, que en los tiempos de Marx se podía hablar de Dictadura y Democracia al mismo tiempo, no tenía el significado ominoso que actualmente tiene. “Dictadura del Proletariado” era simplemente como decir democracia de la mayoría, como diría Lenin de 9 de 10 partes de la población. Pero como Harnecker dice con razón, nadie cuando tiene sed pide un vaso de H2 O, sino un vaso de agua. Por tanto, decir “Dictadura del Proletariado” es simplemente inintiligible para la mayoría del pueblo al cual nos dirijmos o intiligible contrariamente. En este sentido los partidos comunistas clásicos harían bien por examinar también su obsoleta iconografía que asusta y los ancla en el pasado como coleccionistas de sellos antiguos o simplemente hombres de la era pre-digital, justo como quieren sus adversarios.
13) Como ya constató Wright Mills, la sociedad de masas es una sociedad metropolitana, en la cual la cultura rural se ha ido eliminando, en que los hombres sumamente individualizados, están indefensos cuando les visita algún problema estructural, simplemente no saben qué hacer porque nunca estuvieron preparados o pensaban que eso no les pasaría a ellos (desempleo de larga duración por ejemplo). Como afirma el norteamericano: “(El individuo de masas) sólo quiere participar cuando le corresponda de lo que existe a su alrededor, con las menores moelestias y el mayor goce posible”(Wrigh Mills, 2001:300)
14) Sobre la conciencia necesaria para mantener la sociedad socialista, que bien valdría en este ensayo prospectivo, las siguientes palabras de Rosa Luxemburg que afirmaba: “Las masas proletarias deben aprender y transformarse, de máquinas muertas que el capital utiliza en el proceso social de producción, en dirigentes pensantes, libres, actuantes, de esta misma producción social. Deben adquirir el sentimiento de su responsabilidad ciudadana respecto a la colectividad, única depositaria de toda la riqueza social. Deben mostrar celo en ausencia del látigo capitalista, disciplina sin obligación y orden sin dominación. El mayor idealismo en interés de la colectividad, el espíritu de iniciativa de un verdadero civismo, son para la sociedad comunista una base moral indispensable, como lo son para el capitalismo el embrutecimiento, el egoísmo y la corrupción.” (Luxemburg, 2006:115)
15) Sobre la celebridad panestadounidense: (Mills, 2001:83)
16) Declaraciones de De la Vega: http://www.lne.es/secciones/noticia.jsppRef=2009060700_43_765056__Espana-Vega-asegura-elecciones-europeas-eran-examen-Gobierno
17) Definición de la RAE de “democracia”: 1: Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno. 2: Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado. Personalmente entiendo “democracia” atendiendo a su etimología como “gobierno”(cracia) del “pueblo” (demos). En el capitalismo por las desiguales condiciones de disponibilidad temporal y recursos de cada ciudadano componente del pueblo, por la corrupción cada vez más generalizada y el predominio de los intereses de los más ricos sobre de la mayoría, podemos afirmar que no tenemos ninguna democracia o tenemos una de muy baja calidad. Escrito en 1917, el siguiente fragmento de Lenin de su obra “El Estado y la Revolución” no se ha repetido lo suficiente constatada su inapelable vigencia: “La libertad de la sociedad capitalista sigue siendo, y es siempre, poco más o menos, lo que era la libertad en las antiguas repúblicas de Grecia: libertad para los esclavistas. En virtud de las condiciones de la explotación capitalista, los esclavos asalariados modernos viven tan agobiados por la penuria y la miseria que “no están para democracias”, “no están para política”, y en el curso corriente y pacífico de los acontecimientos, la mayoría de la población queda al margen de toda participación en la vida político-social” (Lenin, 2006: 137/138) Como prueba de ello, Lenin pone de ejemplo el país que en su época, tenía a mayor número de trabajadores concienciados y políticamente activos (Alemania): “Pues bien, ¿a cuánto asciende esta parte de los esclavos asalariados políticamente conscientes y activos, con ser la más elevada de cuantas encontramos en la sociedad capitalista? ¡De 15 millones de obreros asalariados, el partido socialdemócrata cuenta con un millón de miembros! ¡De 15 millones de obreros, hay tres millones sindicalmente organizados!” (Ibid, 138) Esto es absolutamente cierto y quizás más que lo será si la Comisión Europea mantiene su intención de alargar la jornada laboral hasta las 65-89 hor.5" µhttp://www.publico.es/dinero/124730/veintisiete/logran/acuerdo/ampliar/jornada/laboral/ue?orden=VALORACION&asc=&aleatorio=0.ml" µhttp://www.elmundo.es/mundodinero/2008/12/17/economia/1229511849.html§, actualmente la iniciativa se encuentra en “proceso de reconciliación” entre el Parlamento y el Conseml" µhttp://www.rtve.es/noticias/20090522/rechazo-generalizado-ampliar-jornada-laboral-por-encima-las-horas-semanales/277546.shtml§ . Por otra parte muchos obreros actualmente laboran muy por encima de la actual jornada legal de 40 horas, en especial los inmigrantes que además tienen menos o ningún derecho laboral. Que los obreros autóctonos. Como ha sido el desgraciado caso de este boliviano que perdió un brazo trabajando en una panificadora valenciana, con jornadas de 12 horas sin ningún día de descanso a la semaml" µhttp://www.lasprovincias.es/valencia/20090612/valenciana/empresa-donde-joven-perdio-20090612.html§ Por tanto, como dice Lenin, ¿qué tiempos tienen estos semi-esclavos para pensar en política cuando además la “política común” le habla de un mundo y una realidad que no es la suya? ¿Por qué se va a interesar en la política de los ciudadanos griegos cuando ellos son esclavos? Por eso mismo, Paul Lafargue ya supo ver en esto una clave en la lucha del movimiento obrero y propuso en su libro “El derecho a la pereza” la jornada laboral a 3 horas al día como máximo, para solventar el empleo y las crisis de producción, sólo que él bajo una óptica socialista. El teórico peruano Carlos Tovar , propone desde hace años la lucha sindical y de todas las organizaciones obreras del mundo, no por las 35 horas, sino por las 4 horas de jornada laboral diarias, queda perfectamente teorizado y justificado en su libro “Manifiesto del siglo XXI” incluido en la bibliografía de este ensayo.
18) Para conocer mejor estas imbricaciones y en particular el funcionamiento de las mismas con la propiedad urbana del suelo consultar el capítulo 10 de la tesis de Maria Teresa Molares, en especial: (Molares Mora, 2005: 284). Para saber más acerca de la división de la élite norteamericana de mediados de los cincuenta, y sus conexiones, entre el directorio político, económico y militar, consultar: (Wrigh Mills, 2001:11/36)
19) “La burguesía somete al campo al imperio de la ciudad” (Marx y Engels, 1999:42)
20) Para consultar definiciones claras y concisas sobre los distintos tipos de acumulación (primitiva, extensiva, intensiva y progresiva) ver Bremond (1985:14)
21) Además de por la especulación y la acumulación horizontal, sobre todo de parte de entidades financieras: “...a comienzos del siglo XXI el territorio se ha desarticulado aún más por la influencia de dos actuaciones: la aparición de grandes urbanizaciones periféricas construidas sobre las grandes reservas de suelo realizadas por los constructores-promotores (Roch y Guerra, 1981) y, en las dos últimas décadas, por la construcción de grandes complejos comerciales y de ocio. La ciudad aparece dominada por el transporte individual privado y por las enormes necesidades de especiao que este modo de transporte genera.” (Molares Mora, 2005:276)
22) En mayo del 68 en Nantes, se produjo como en muchos otros lugares antes, esa solidaridad obrera de la que habla Marc, que debe ser la clave no sólo en tiempos de crisis o huelgas, aquí la reproducimos el siguiente texto de Ernest Mandel: “...para las familias de los huelguistas que se encuentran en las peores condiciones financieras, las organizaciones sindicales les distribuyen bonos de productos alimenticios. Estos bonos equivalen a una determinada cantidad de alimentos. Para cada niño de menos de tres años, un bono por 500 gramos de pan y un bono de un franco de productos alimenticios de consumo corriente. Los sindicatos de comerciantes a menudeo y de farmaceúticos, juntas los bonos que serán pagaderos en las cajas de la oficina de ayuda social. Se lanza un llamado a los comerciantes para que acepten los bonos emitidos, en solidaridad con las familias en huelga.” (Castells y Bermudo, 1979:661)
23) Respecto a la burocratización de los sindicatos y resto de organizaciones obreras dependientes en mayor o menor medida del Estado capitalista, Molares afirma: “...los intereses defendidos por estas organizaciones se indentifican sobre todo con los intereses de la propia organización más que con los de los militantes, los votantes y los trabajadores. La cultura de la imagen y la burocratización del Estado ha transformado las organizaciones de masas en aparatos que dedican una parte importante de su trabajo y de sus recursos como necesidad de reconocimiento y dignificación social.” (Molares Mora, 2005: 77) Quizás esta necesidad de reconocimiento por parte de sus “verdaderos clientes” les venga por el poco reconocimiento que inspiran en sus teóricos valedores/interesados (trabajadores afiliados o trabajadores sindicados). Para conservar el poder que estos supuestos representantes de los trabajadores adquieren a título personal: “...por la necesidad interna de conseguir o mantener poder lo que les lleva a idear constantemente estrategias y alianzas internas para su consecución o mantenimiento. Así las propuestas de transformación del sistema capitalista, la cosiguiente recuperación de los derechos de los trabajadores, conquistados por la lucha del Movimiento Obrero, y la solución de los problemas sociales, pasan a un segundo plano en el orden de los objetivos políticos y sindicales” (Ibid)
24) Para Tomás Moro, ya en 1515, seis horas era lo que debían trabajar al día los ciudadanos en la isla de Utopía:“Dividen el día y la noche en veinticuatro horas justas, dedicando y asignando sólo seis de estas horas al trabajo: antes del mediodía tras el cual van directamente a comer, y después de almorzar, cuando han descansado dos horas, trabajan tres horas más y después van a cenar. Sobre las ocho de la tarde (contando la una a partir de la primera hora después del mediodía) van a la cama: conceden ocho horas al sueño. Todo el tiempo libre demque disponen entre las horas de trabajo, sueño y comida, cada hombre es autorizado a distribuirlo como mejor guste.” (Moro, 1984:60)
25) En el libro “Marxismos” de Wright Mills se recogen importantes textos de la producción marxista entre sus diferentes escuelas, en cuanto a autogestión obrera es de gran interés el siguiente fragmento del teórico del socialismo yugoslavo Edward Kardel, que fue pronunciado en Oslo (Noruega) en 1954, y del cual reproduzco un extracto: “Nuestras empresas son dirigidas por los colectivos obreros, mediante los consejos obreros y mesas directivas...Las elecciones de estas mesas se efectúan por medio del voto secreto...Los consejos obreros eligen mesas directivas que ponen en práctica las decisiones tomadas por los consejos entre una sesión y otra, y llevan a cabo las tareas corrientes de la administración económica de la empresa (...)” (Wright Mills, 1970:390-391)
26) Al igual que el geógrafo norteamericano de orientación marxista, opino que es necesario la formación de una resistencia a la cultura hegemónica neoliberal, antes de poder construir una resistencia política coherente (Harvey, 2007:223). Primero viene el pensamiento y después la acción, de lo contrario nos exponemos innecesariamente a una inmensidad de posible accidentes. Como el tiempo apremia, por lo menos, los movimientos sociales además de hacer o de saber en qué están en contra, deberían tomarse en serio el debate y las propuestas teóricas culturales. De lo contrario seguiremos alejados de la población.
http://cultural.argenpress.info/2010/02/el-fin-de-las-elites-parte-i-un-ensayo.html